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Día de los Museos

Día de ballenas blancas, tanques y realismo mágico en la Noche de los Museos de Cartagena

La ciudad trimilenaria celebra la XVII edición de este evento poniendo especial foco en la inclusividad y sacando la fantasía –y la historia– a las calles para coronar la jornada

L. O.

El Día –y la Noche– de los Museos cartagenero está, desde ayer, a las puertas de la mayoría de edad. Y es que, durante el sábado, la ciudad celebró la 17ª edición de este evento en el que la cultura se reparte el protagonismo con el público: desde primera hora de la mañana y hasta entrada la madrugada, las agendas de los vecinos y visitantes de Cartagena estuvieron repletas de rutas museísticas para ver las últimas exposiciones –como Vera y Victoria, de la fotógrafa Mar Sáez en el Arqva, o el siempre interesante viaje por la colección permanente del Muram–, visitas guiadas –entre las nuevas incorporaciones al programa han estado la Asamblea Regional y el Palacio de Capitanía–, pasacalles, jornadas de puertas abiertas... entre sus innumerables y especiales propuestas, hubo algo para cada uno. Y si no, que pregunten a las cifras: 200 actividades con 2.600 plazas. 

Esta jornada, ya de por sí empapada de realismo mágico, se dio ayer un nuevo baño de fantasía en Cartagena. ¿De qué otra manera se explica, si no, el hecho de que la Catedral de Santa María la Mayor tuviera sus puertas al público el mismo día que una itinerante, colorida y circense Moby Dick y un tanque ruso de la Guerra Civil recorrieran las calles de la ciudad portuaria? 

El pasacalles puso la guinda, con bailarines, gladiadores y demás magias, a un Día de los Museos que tuvo los brazos más abiertos que nunca. El Ayuntamiento apostó por la inclusividad y el público respondió: visitas guiadas diseñadas para personas con discapacidad, más de 250 puntos de información... 

En definitiva, un despliegue a la altura de la ocasión para seguir haciendo de los museos lo que son: espacios vivos, refugios no solo para la cultura, sino para la gente. Aunque, a veces, eso se olvida: la gran ballena blanca.

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