Arte
Un Salzillo murciano se cuela en El Prado
La gran pinacoteca española ha reclamado la cesión del ‘San Juan Evangelista’ de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno para su exposicion ‘Darse la mano. Escultura y color en el Siglo de Oro’

Detalle del ‘San Juan Evangelista’ que la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno ha cedido a El Prado. / Joaquín Zamora
El Museo Nacional del Prado presentó este lunes la exposición Darse la mano. Escultura y color en el Siglo de Oro, una muestra que reflexiona sobre el éxito de la escultura policromada barroca a través de casi un centenar de esculturas de maestros como Alonso Berruguete, Gregorio Fernández, Juan de Juni, Luisa Roldán y, por supuesto, Francisco Salzillo. El imaginero murciano no podía faltar en un proyecto de estas características y, para ello, la gran pinacoteca española ha contado con la colaboración de la Real y Muy Ilustre Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, que ha cedido temporalmente su imagen de San Juan Evangelista (1756).
La de Salzillo es una de las treinta y ocho obras reclamadas mediante orden ministerial para esta muestra, que también incluye pinturas y grabados –que las emulan o reproducen– con las que el comisario, Manuel Arias Martínez, ha establecido una suerte de «juego de espejos». Además, la exposición de completa también con algunas piezas clásicas que dan testimonio de la importancia del color en la escultura desde la Antigüedad, ya que, como dejó escrito el pintor y tratadista Antonio Palomino a finales del XVII, «dándose la mano, estas dos facultades, escultura y pintura, sube mucho de punto la perfección».
Prueba de que las esculturas clásicas estaban policromadas son una elegantísima Venus del siglo I a.C. prestada por el Museo Arqueológico de Nápoles y que abre la exposición. Lo hace junto a una frase del humanista Pablo de Céspedes, del siglo XVI, que profundiza en este concepto y resume el motivo de la muestra: «Algunos piensan que es nuevo el retocar las esculturas y pintar sobre la piedra, pues dice Plinio que preguntando a Praxíteles qué obras suyas de mármol aprobaba, respondía que aquellas en quienes Nicias, el famoso pintor, había puesto la mano».
En este sentido, Arias Martínez, jefe a su vez del Departamento de Escultura del Prado, explicó este lunes que la unión de pintura y escultura en el barroco español «no solo logró elevadas cotas de excelencia, sino que potenció la eficacia devocional de las imágenes, su capacidad para convencer y emocionar». Y ahí está el San Juan Evangelista de Zalzillo para corroborarlo.

El Salzillo murciano, en El Prado. / L. O.
Nuevas adquisiciones
El comisario destacó también el esfuerzo realizado para identificar no solo a los escultores de las obras, sino, por primera vez, también a los policromadores, verdaderos artistas que aportaban relevancia, sofisticación y cercanía a las tallas. Este es el caso de una gran escultura de San Fernando, de finales del XVII prestada por la catedral de Sevilla, en cuya cartela se detalla que el escultor fue Pedro Roldán y la policromadora, Luisa de Valdés.
La exposición también incluye cinco esculturas de madera policromada de reciente adquisición entre las que cabe destacar sendas figuras de El buen y el mal ladrón crucificados con Jesús, de Alonso Berruguete, y un gran San Juan Bautista de Juan de Mesa, que viste la túnica de piel de camello cubierta con un movido manto rojo, estofado sobre dorado, trabajado con gran profusión, en una ancha orla con motivos vegetales y coloristas realizados con esgrafiados y decoración a punta de pincel. Y unos bellísimos José de Arimatea y Nicodemo, dos esculturas vinculadas entre sí como parte de un conjunto representando la escena del Descendimiento de la cruz, del que no ha llegado la figura de Cristo en el momento de ser desenclavado. Ambas figuras, visten, sobre la saya o aljuba, una prenda que se empleó en el siglo XIII, llamada pellote, con una interesante decoración de motivos heráldicos, que les proporciona un singular interés.
Estas nuevas adquisiciones forman parte del plan del Museo del Prado de aumentar su colección de escultura y su progresiva integración en las salas del museo, «en conversación» con los cuadros de la pinacoteca. Para el director del Prado, Miguel Falomir, incorporar más escultura es un paso más en el esfuerzo que está realizando el museo se trata de «revertir ausencias» para revertir discriminaciones por sexo, con la inclusión demás artistas mujeres; geográficas, centradas solo en arte europeo, y de materiales, por la que las esculturas solo podían ser de mármol o bronce, y las tallas en madera policromada se consideraban «un arte inferior».
- El Esparragal y El Puntal, las ubicaciones elegidas para el megacentro de microchips de Quantix en Murcia
- Un gran mercado medieval llega este fin de semana a un mágico pueblo de Murcia con combates, fuego y un viaje al siglo XIII
- Festivales, feria de atracciones, mercado medieval y más: estos son los planes para este fin de semana en la Región de Murcia
- Investigan el atropello a seis menores en la puerta de un local de celebraciones de cumpleaños en Cartagena
- Investigan si el pirómano de El Valle está detrás del devastador incendio de Los Garres
- Arde Bogotá anuncia una nueva gira: estos son los lugares que visitará
- Guillén echa balones fuera: "Que los trabajadores fueran a hacer de bulto a mi acto es algo que tendrá que explicar la empresa concesionaria"
- Muere un sanitario murciano en un accidente cuando practicaba barranquismo en Jaén