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Cuadros para una exposición

Kraser: atrayente juego de medias verdades

El universo del autor, casi siempre relacionado con el mundo animal, juega con ocultamientos y apariciones que proponen significados polisémicos, ilusiones visuales...

'Moira' (2021)

'Moira' (2021) / L.O.

Pedro Manzano

Pedro Manzano

Vemos a MOIRA camuflada en la pintura, mirándonos al acecho, tras haber aceptado, estoica y paciente, prestarse a posar adoptando la actitud de distanciamiento de una modelo de muda belleza; y ello a pesar de su inquieta naturaleza canina. Aunque, y eso es lo más sorprendente y asombroso del camuflaje que la envuelve, lo más significativo, es que volvamos a percibir aquí que el camuflaje siempre vaya acompañado, y asociado, a imágenes sin relación aparente con el sujeto que pretende –o al que pretendemos– ocultar su identidad. Estos trazos, estas grafías, estas manchas de pigmento, las estudiadas líneas quebradas sobre MOIRA, logran hacer de esta pieza de Kraser un objeto pictórico y visual que no oculta cierto parentesco con el arte pop y con la psicodelia.

Esta obra nos acerca a otros procedimientos plásticos utilizados por el artista urbano –así se considera a sí mismo– Kraser. Nos habla de los vínculos del cartagenero, afincado en Italia, con el Street Art, y con procesos tecnológicos e informáticos que suele incorporar –tanto da que sean carteles u otros productos de diseño publicitario, pinturas murales o cuadros– a sus creaciones, a veces dotándolas de dobles o triples significados. Aquí lo hace a partir del contorno de MOIRA a la que ha transformado en una suerte de efigie hierática, camuflada en una especie de atractivo y sugerente puzle; despojando a la figura central, como es la perrita retratada, del contenido referencial prioritario, robándole el protagonismo y haciéndola quedar convertida en pura estructura, haciendo prevalecer aspectos de índole más experimental en el resultado final de esta pieza, que fue expuesta en 2021 en el Centro de Arte Palacio Almudí.

No es la única referencia al reino animal que podemos encontrar en el universo gráfico de Kraser; ni la única en la que el protagonista –a veces un oso o un ciervo, lobos o tigres, un caballo, o aves y peces–, queda semi camuflado entre los motivos vegetales y las formas orgánicas. Un juego de ocultamientos y apariciones que casi proponen significados polisémicos, ilusiones visuales…

Kraser.

Kraser. / L.O.

Un interesante y atrayente juego de medias verdades, de voces que resuenan como un eco cuando ya no estás frente a la obra y tratas de recordar lo visto; de descifrar lo percibido. Puede que, en nuestro mundo, el acto de desenmascarar sea el acto de nihilismo por excelencia. Y permanecer fuera de foco una muestra de inteligencia. Puede que, aunque pensemos que ya no hay nada que hacer, eso no quiere decir que no haya que hacer nada; y de la acción, del compromiso parecen convencidos algunos artistas que hacen de su labor uno de los reductos más activos de la crítica social y política; y del camuflaje y la invisibilidad, sus más fieles aliados.

Una paradoja. Pues acabamos contemplando a MOIRA sin terminar de comprender si la obra es un homenaje a una amada mascota. Si es tan solo una excusa para interpretar el retrato de un animal conocido o próximo con el cual al artista convive a diario. Un pretexto para mezclar y experimentar con distintos procedimientos pictóricos y analizar los resultados obtenidos cuando se integran en el mismo lienzo. O tal vez la pieza tenga otro valor y otro significado, y consista, sobre todo, en poder servir de boceto previo, válido para estudiar qué ocurriría en un posible cambio de escala y tamaño de una propuesta artística de dimensiones más reducidas, pero susceptible de ser ampliada y elevada a la categoría de mural, embelleciendo nuestro entorno.

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