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Galería Regional | Cuadros para una exposición

Carmen Baena: lentitud y cuidado al servicio de la creación

Obra de Carmen Baena

Obra de Carmen Baena

Pedro Manzano

Pedro Manzano

Cambiemos el punto de vista. Modifiquemos el planteamiento de la mirada. Observemos atentamente estas líneas que se vuelven sobre sí mismas y, como caminos infinitos, trazan recorridos y surcos que parecen ajustarse a los senderos de la tierra. Estas líneas que giran una y otra vez hasta componer mágicos círculos completando la forma de un orbe sagrado. Redes lineales, arterias que discurren, libres, en un escenario, en un sistema visual, pleno de sugerencias móviles y colores que parecen conformar células primigenias que controlasen los flujos y la cadencia de estos trazos pespunteados.

Papel, hilo, dibujo y diseño se reencuentran en el desarrollo y el origen de un amplio proyecto al que pertenece este DISCO 599. Diferentes elementos confluyen e integran esta propuesta, esta sugerente escena, idónea para abordar el análisis de cómo es posible transformar un espacio, una superficie, a partir del uso de unos materiales y procedimientos no habituales. Aunque seamos conscientes, y no olvidemos, que el recurso textil… el cosido, el hilo, como metáfora que teje y determina la vida, no son conceptos o procesos de creación inusuales o extraños en el devenir del arte: Annie Albers, Sonia Delaunay, Sandra Chung Nga-Shan… o Louise Bourgeois, han recurrido a estas incorporaciones como forma, también, de apelar a la memoria, reivindicando elementos plásticos ajenos a los considerados como planteamientos artísticos tradicionales.

Minuciosidad y detalle. Lentitud y cuidado al servicio de la creación. Un cambio de paradigma, de perspectiva y, desde luego, de posicionamiento. Una apelación a lo identitario (lo que no quiere decir, necesariamente, un posicionamiento en exclusiva de género).

Los antecedentes de esta serie, de este trabajo, de este DISCO 599, son fácilmente rastreables en la obra de Carmen Baena. Sobre todo, en el aspecto referido al carácter objetual de la pieza, que acaba (por mor de las texturas) por dotarse de un aspecto casi tridimensional. Un carácter presente en otras series anteriores, incluso en aquellas fotografías de individuos y personajes que se nos aparecían encapsulados en crisálidas vidriosas y heladas, o posteriormente atrapadas en un movimiento circular logrado a resultas de cercarlas con densas hilaturas.

Escenarios y representaciones. Vínculos que nos hablan del interés de la artista por la pintura, la fotografía y la escultura. Levedad y transparencia… Y una ambición manifiesta, en casi la totalidad de su obra, de vincular plástica y poesía.

Para Carmen Baena siempre tuvo mucha importancia la concedida al color y a los materiales, que gusta de fabricar y manipular (cuando no de extraer directamente de la naturaleza y su entorno), convirtiéndolos en un nexo con lo vivido y lo sentido. Así que esta reivindicación del cosido casaba bien con sus anteriores propuestas. Estas geometrías transparentes y leves, desprendidas de cualquier signo que las convierta en artefactos; estas formas que parecen recorrer espacios habitables: esa casa primigenia, que es una constante y un referente emocional en el trabajo de Carmen.

Unidades cargadas de significado. Un intento, convertido a todas luces en exquisito logro, de dotar de movimiento y ‘anima’ a la materia.

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