Galería regional
Ángel Hernansáez, el gozo de la creación
Nada quedaba al azar en sus obras, nada escapaba a su capacidad y dominio técnico, pues en los más diversos procedimientos y géneros plásticos que abordaba resolvía como lo que era: un maestro

Ángel Hernansáez. 'Homenaje al amarillo'. 2003. Acrílico sobre tabla. 80x80 cm / La Opinión
Porque nuestras miradas al mundo, la comprensión de lo que en él sucede (a pesar de que nos parezca obvio que el mundo es el mismo para todos: ¡el mundo es el mundo!), no es una, unitaria, única, dado que las respuestas, las interpretaciones, son muchas, variadas y hasta opuestas.
David Pujante, Una retórica constructivista
Es sorprendente cómo la aparente falta de estilo –algunos artistas son acusados, precisamente, de adolecer de una cierta falta de reconocible estilo– puede llegar a ser lo que acabe definiendo una personalidad artística. Pudiera ser también que, para determinados artistas, el asunto esté ligado a otros temas o conceptos, más próximos a la idea de placer, hedonismo o simplemente diversión.
Uno de esos artistas capaz de no someterse a reglas trazadas y prefijadas por otros era Ángel Hernansáez; capaz de incursionar con acierto en todas las técnicas: dibujo, pintura, escultura… de obtener réditos en todos los procedimientos artísticos que abordaba; una consecuencia fruto de su rigurosa formación. Y puede que también porque su mirada hacia el mundo era limpia, desacomplejada y poliédrica.
Recuerdo el estudio taller de Ángel en la Plaza Preciosa. Un estudio en apariencia caótico y exuberante, casi barroco, donde se acumulaban, en estrecheces laberínticas, cuadros y materiales diversos, carpetas, periódicos, revistas, libros, carteles, recuerdos de viajes (una magnífica puerta de granero, tallada en Mali, recordaba su viaje por el norte de África), piezas de cerámica (algunas incorporadas como motivo en sus cuadros) y ceniceros, montones de ceniceros. Y papeles, cientos de ellos con manchas y texturas, bocetos… experimentos para futuras obras.
Y allí, moviéndose en su salsa, vital, divertido, irónico (con una ironía a veces difícil de comprender… era complicado comprender cuando Ángel Hernansáez se refería a algo en broma o en serio) te explicaba, feliz, sus nuevos proyectos, la génesis de este o aquel cuadro, las dificultades encontradas en su ejecución… A veces podía parecer que cada una de sus piezas, algunas rotundas y magníficas, respondieran al cómo solventar un abrumador problema matemático, y que él fuese capaz de resolverlo con pasmosa facilidad, con un gozo absoluto. El gozo de la creación, el gozo de la pintura.
Homenaje al amarillo. Precisión, belleza y geometría. Una pieza que responde, ciento por ciento, a una elaborada teoría de Hernansáez referida a la pintura abstracta y que podía concretarse en una idea: la posible inclusión en la obra de un nuevo color, de una nueva textura, o de una nueva forma, suponía, de manera irremediable, un reajuste casi absoluto en la composición del cuadro, para que la pieza final conservara el equilibrio concebido inicialmente y la pureza formal.
No, nada quedaba al azar en las obras de Ángel, nada escapaba a su capacidad y dominio técnico. Daba igual que abordase la pintura, una ilustración para un cartel o una escultura. Pues en todos esos procedimientos y géneros plásticos resolvía como lo que era: un maestro.
Si escucháramos a sus amigos definir la que fue su manera, su forma de abordar la pintura, veríamos, leeríamos, una serie de afirmaciones que por alguna causa resultan prácticamente coincidentes. Para Mariano de Paco su obra es evidencia de su talento, su pericia y su ánimo imperturbable. Para Francisco Jarauta, Ángel fuerza la pintura y la hace convertirse en una investigación sobre la propia naturaleza, más allá de todo interés complaciente por mostrar espacios felices. Para Martín Páez ha sido un pintor que ha pintado en cada momento lo que le ha apetecido. Yo preferiría, modestamente, cerrar este breve texto con una confidencia que, creo recordar, en algún momento me hizo el pintor en referencia a la compra de uno de sus cuadros. Ante las dudas expresadas por el posible comprador Ángel le respondió: «Si no le satisface esta obra no se preocupe, pídame lo que quiera, puedo hacerlo… y que usted lo tenga, o no, no depende de la dificultad de su ejecución, sino de que me apetezca cumplir su encargo».
- Homenaje a José Ballesta en su casa natal de Cabezo de Torres al paso de la Fuensanta
- El Gobierno adjudica a Acciona el desmantelamiento de Puerto Mayor
- Diego Salinas rompe con el Gobierno de Cartagena y se pasa a la oposición dejando a Noelia Arroyo en minoría
- Más de 1.330 cámaras se instalarán por todo el municipio de Murcia
- Rebeca Pérez será nombrada la primera alcaldesa de Murcia el viernes 22 de mayo
- El transporte público y las inversiones en pedanías, los grandes retos que Ballesta deja pendientes
- Un gran mercado medieval llega este fin de semana a pocos minutos de Murcia con dragones, fuego y una novedad única en la Región
- Planes para el fin de semana en la Región: museos hasta la madrugada, carrozas de papelillo y hasta dragones
