Murcian@s de dinamita

Dolores Galindo: "Creer en el arte"

"Dolores Galindo (Lolo, para tantos amigos) estuvo, desde casi su infancia, ganada por el arte. Y así es como ha permanecido durante décadas"

Lolo Galindo.

Lolo Galindo. / L.O.

Pascual Vera

Pascual Vera

Investigadora, gestora cultural, coordinadora de proyectos, crítica de arte, profesora en el ámbito artístico… Su quehacer y dedicación ha girado siempre en este ámbito. Ella se interesó por todo lo relativo al arte desde que, con ocho años, empezó a estudiar danza y a relacionarse con el solfeo, la historia de la música, historia del arte… El hecho de que su abuelo fuera un conocido pintor cartagenero y, sobre todo, que su padre dirigiera el Palacio Aguirre de Cartagena antes de ser museo de arte, fue el paso definitivo para involucrarla con ese mundo. Cada vez que había una exposición, un curso, unas jornadas… allí estaba Lolo, ayudando a los cometidos paternos. «He crecido en un ambiente cercano al arte», reconoce.

Durante la carrera, cuya promoción compartió con este cronista, hizo sus incursiones en el mundo de la crítica artística y realizó sus pinitos en una materia que ha cultivado siempre: el juicio crítico sobre arte. Escribió en revistas y publicaciones con otras personas de la cultura como Javier Marín, Ángel Montiel, Antonio Parra… Una generación que puso muchos de los cimientos y andamios de lo que ha venido después.

Coordinó la gestión cultural en la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Cartagena, donde tuvo a su cargo cinco salas de exposiciones. Después de una estancia de ocho años en Inglaterra, se vino de allí con un máster de Arte y Sociología y una tesis bajo el brazo, de título Estereotipos, activismo y subversión del género en el performance mexicano, que hubo de traducir del inglés, idioma en el que la escribió originalmente, para poder leerla en la Universidad de Murcia.

Se queja Lolo de que el arte no está todavía tratado como una industria, sobre todo en nuestro país, ni como la herramienta de crecimiento social que realmente es, y aboga por rentabilizar el dinero que se invierte, y hacerlo intentando llenar las salas de exposiciones, que permanecen vacías tras cada una de sus inauguraciones.

Arte social y socializante

Lolo está convencida de que el arte es la mejor manera de cohesión y aprendizaje de la ciudadanía. Por eso no quiere que las salas permanezcan vacías, algo que parece inevitable después del lleno que suele acontecer el día de la inauguración, por eso aboga por suscribir acuerdos con universidades, institutos, escuelas, asociaciones, organizar encuentros con el artista, mesas redondas, discusiones de todo tipo orientadas al valor del arte… Porque el arte, es indudable para ella, no es para minorías ni para élites, sino para todo tipo de edades y estratos sociales, para mentes abiertas, eso sí, y dispuestas a aprender. Incluidos los niños, pues si desarrollamos un lenguaje apropiado y posibilitamos una cercanía con los autores, asegura, se convierte en perfectamente comprensible.

Lolo defiende –no podía ser menos– un arte social y socializante, un arte que suponga un punto de inflexión y reflexión y que sirva para tratar abiertamente, con respeto, todas las posturas y donde todos tengan cabida.

Herramienta de crecimiento

El arte tiene un potencial enorme, casi inabarcable, pero hay que intentar desarrollarlo y exponerlo, asegura. Con esa mentalidad se ha acercado a colectivos desfavorecidos: extoxicómanos, mujeres maltratadas, personas con baja autoestima, y ha podido comprobar cómo la música clásica, por ejemplo, les despertaba profundos sentimientos. Las artes son la mejor herramienta de crecimiento emocional que existe: es comunicación, es armonía, la mejor herramienta para que los seres humanos podamos pensar o expresarnos. Y a ello se dedica Lolo con pasión.