Murcian@s de dinamita

Alfonso G. Mengual, el humanista que nació 500 años después

"Sabe que el pasado aporta datos para comprender el presente"

El humanista que nació 500 años después

El humanista que nació 500 años después / L.O.

Pascual Vera

Pascual Vera

Asegura Alfonso G. Mengual que es un joven normal. Pero vosotros no le creáis. Aunque tenga cara de no haber roto nunca plato alguno, está mintiendo. Este cronista no conoce a muchos jóvenes veinteañeros que sean capaces, como él, de citar a Berlanga, Scorsese, Alfredo Landa, Rafael Azcona, Homero, Sócrates, Pérez Reverte y al último influencer en una misma conversación sin despeinarse.

De ahí que, a sus 23 años, sea el segundo murciano de dinamita más joven. Como aquellos pasteles de carne especiales que comprábamos de 15 pesetas con arreglo de 25, su corta edad esconde otra edad mental y cultural muy superior. Al borde de la senectud, me atrevería a decir. Quizás por su afán de aprender, por su capacidad para retener todo tipo de datos, y también, desde luego, por su asombrosa habilidad para relacionar todo tipo de informaciones, de mezclar clásicos y modernos en un totus revolutum que él mantiene ordenado en su cabeza y que uno se espera solamente en personas que le triplican la edad.

Él sabe que los conocimientos hay que invocarlos y convocarlos a base de lecturas, estudio, visión de películas, audición de música, podcast, opiniones… y bromea con una cifosis dorsal producida por sus muchas horas de estudio y lecturas.

Asegura sentirse entusiasmado por su carrera de Ciencias Políticas, que cursa en la UMU y que le permite acercarse a la política, una de sus pasiones, sin ser político.

Aunque Alfonso no lo sabe, él es la más perfecta actualización de un hombre renacentista, interesado por todo lo que le rodea y lo que le ha precedido. Con una ligera diferencia: él nació 500 años después, lo que le ofrece la ventaja de conocer a los clásicos y a los modernos, pasando por los influencers y creadores de podcast que él defiende fervorosamente como forma de acercarse al conocimiento, como antes lo hacían los pergaminos. Tiene muy claro que Robert de Niro y Alfredo Landa son sus actores favoritos, el uno en foráneo, en producto patrio el otro.

Reconoce que lo que más le gusta es interactuar y aprender de los demás, sobre todo de las generaciones que le han precedido, y conocer cosas ignoradas por él, que era casi todo, pero cuyas lagunas va llenando a una impresionante velocidad de crucero: cine, historia, música… interés y conocimiento por encima de todo.

Reconoce que, desde Homero, todo está escrito, pero quizás esté olvidado por los jóvenes, y reivindica el conocimiento como material de interconexión entre las nuevas y viejas generaciones. Él, que ha nacido con 500 años de retraso, sabe que el pasado aporta datos para comprender el presente.

Mientras sus compañeros reconocen no saber quién fue Berlanga, él se adelanta cinco pueblos y te habla de su relación con Rafael Azcona, y alude a Netflix como demiurgo del presente.

Argumenta que es necesario ser humilde en el trabajo, y estar permanentemente dispuesto a aprender. Está convencido de que la autosuficiencia de la juventud, a pesar de lo necesitada que anda de lecciones para prepararse ante la vida, es algo que viene sucediendo desde Sócrates. Asegura, no obstante, que no todo es tan negro como las viejas generaciones pretenden ver.

Uno de los problemas de las nuevas generaciones, comenta, es que no saben vender lo que ven y saben, y asegura que hay influencers y jóvenes muy preparados, pero no saben explicar los temas que les conciernen a las anteriores generaciones. Quizás el problema sea mutuo. O recíproco, que me lío.