Murcian@s de dinamita

Fuensanta Alemán: "Pasión por enseñar Murcia"

"Nunca imaginé que Murcia tuviera un patrimonio tan rico"

Fuensanta Alemán

Fuensanta Alemán / L.O.

Pascual Vera

Pascual Vera

Afirma Fuensanta Alemán que, si sus jefes supieran lo que disfruta en su trabajo como guía de turismo, dejarían de pagarle. Hace décadas que Fuensanta descubrió que explicar a los turistas (los propios y los extraños) cosas sobre su tierra era su pasión. A Fuensanta le encanta comprobar la sorpresa continua en la que caen los murcianos de toda la vida cuando hacen uno de los tours turísticos en su compañía. La frase más recurrente de los murcianos: «¿Qué vamos a ver? Si Murcia no tiene nada», se trueca al final por: «Nunca imaginé que Murcia tuviera un patrimonio tan rico y tan variado».

Al enviudar, Fuensanta decidió unir una de sus pasiones, la Historia, que estudió en la Universidad de Murcia, con el hecho de mostrar y explicar una ciudad de la que siempre ha estado enamorada. Aprobó los exámenes de guía oficial de la Región de Murcia y comprobó que el trabajo le apasionaba, aunque confiesa que, aún hoy, siente un miedo escénico antes de comenzar con cada grupo, un miedo escénico que la impulsa a prepararse continuamente, y a descubrir nuevos detalles y explicaciones que va incorporando con cada nuevo recorrido.

Lo que más le gusta enseñar, y con lo que más se sorprenden los turistas, es obviamente con el centro histórico. Comenzando con la Glorieta y alrededores, donde siempre ha estado el poder, tanto el civil como el eclesiástico. Después accede a su lugar preferido, la plaza del cardenal Belluga. Ahí confiesa Fuensanta sentir un subidón histórico. Adrenalina arquitectónica que le hace exclamar cosas como que si esa plaza estuviera en París o en Roma sería uno de los lugares más reconocidos y ensalzados de Europa. «Me vengo arriba, no lo puedo evitar, se trata de una plaza única, repleta de entrantes y salientes, pero que solo ves entera cuando has irrumpido en ella. Y estar dentro significa derramarse artísticamente», asegura.

Pero esa solo es la antesala de un viaje por nuestro patrimonio, que incluye la Catedral, con su magnífico imafronte, la Trapería con el Casino, la Platería, ese particular modernismo murciano, con un representante tan destacado como José Antonio Rodríguez, el arquitecto del edificio de la Convalecencia, la Casa de los Nueve Pisos, la de Díaz Cassou… Edificios que invitan a mirar hacia arriba, hacia esos eternos cielos azules murcianos. La plaza de Santo Domingo, tan llena de historia; los conventos de las Anas y las Claras, la plaza de Romea, la Gran Vía, Santa Catalina, la de las Flores, la muralla de Verónicas, el barrio del Carmen, San Andrés…

Asegura que Murcia tiene de todo, arquitectónica y patrimonialmente hablando y, encima, están los murcianos, acogedores, amables.

Entre sus lugares preferidos está la Casa de los Dragones de la plaza de Belluga, un lugar repleto de misterios y encanto. Y, además, en ella rodó Pajarico, la película de Carlos Saura, nuestro Paco Rabal y María Luisa San José, la musa de la Tercera Vía.

Asegura que una guía debe partir siempre desde el respeto, pero a partir de ahí debe conseguir una cercanía con su grupo de turistas, porque es fundamental que el turista se divierta, no estar siempre proporcionando datos. Fuensanta tiene su propio librico, que aplica a cada grupo.

Porque Fuensanta no deja de sorprender con la pasión por su trabajo a cada nuevo grupo. No hay día –y así lo asegura– que no se emocione enseñando los edificios, como buena enamorada de su propia historia. «Adoro enseñar nuestro patrimonio», comenta.