Entrevista

Kevin Johansen: "No hay nada que no nos afecte en este mundo loco donde la locura parece no tener fin"

El popular artista argentino-estadounidense regresa a Murcia con una gira muy particular en la que le acompaña su banda, The Nada’, y el dibujante bonaerense Liniers. Se trata de un nuevo ejemplo del afán por la mezcla de este reputado artista ‘desgenerado’, que tampoco tiene miedo de incluir otras disciplinas en sus shows. Aprovechamos la visita para hablar con él sobre su ‘Feng Shui Project’ y sobre su nuevo disco largo, ‘Quiero mejor’ (2023), publicado en febrero

Kevin Johansen

Kevin Johansen

Kevin Johansen es un trotamundos. Nacido en Alaska –en Fairbanks, el 21 de junio de 1964–, adoptó la Argentina como hogar tras vivir en Estados Unidos y en Montevideo (Uruguay). Sus videos tienen millones de vistas en YouTube, ha sido nominado a los Grammy, llena conciertos en diversas partes del mundo y, pese a la fama, no ha perdido la sencillez que lo caracterizó siempre.

En febrero dio a conocer su ‘Feng Shui Project’ con un álbum titulado Quiero mejor (2024): se trata de un disco atrapante que irradia un estado de bienestar y sosiego en once canciones que combinan ritmos, juegos de palabras y colaboraciones de latitudes varias. Entre sus cortes encontramos, por ejemplo, a Natalia Lafourcade, a Las Migas, a Lito Vitale, a Nito Mestre...

Sin ellos, pero con otro buen puñado de socios –y estas canciones–, Kevin Johansen regresa hoy a Murcia dentro de la programación de ‘Las Noches del Malecón’. Además, lo hace con un espectáculo novedoso, con su banda The Nada y el reconocido dibujante bonaerense Liniers. Por supuesto, han montado un show único cargado de música pero, también, de dibujos. E incluso hay baile. Sus responsables prometen una velada inolvidable. No obstante, y como aspertivo, charlamos con su protagonistas para conocer un poco mejor este ambicioso proyecto.

Cuéntamos, Kevin: ¿En qué consiste Quiero mejor?

Es un disco de canciones originales, las que últimamente han salido, y tiene que ver con el ‘Feng Shui Project’, con una idea de querer armonizar mejor tu ambiente, de querer mejor en la vida, y que no tiene que ver tanto con la cantidad, como con la calidad; en definitiva, con el ‘querer mejor’.

Este disco despliega una gran variedad de ritmos y estilos. ¿Reflejan estos las diferentes facetas de su personalidad musical?

Por supuesto que hay muchas facetas dentro de la composición de uno, y, en ese sentido, en este disco hay cosas más jazzeras, otras que son un poquito más folclóricas, algo del rollo urbano, algo un poquito más rockero..., pero no se aleja mucho de lo que es mi esencia.

Es su primer álbum de canciones originales en cinco años. ¿Una buena canción sabe esperar? ¿No ha querido seguir los dictados imperantes para estar presente?

También he publicado singles. Digamos que es una manera de mostrar lo que uno va haciendo al andar, y esto es algo que no ha cambiado en los últimos sesenta, setenta años (porque siempre se han sacado singles). Así que seguimos sacando canciones y, de pronto, un paquete un poquito más abultado y generoso como el que puede contener un disco largo como Quiero mejor.

Aun así, ¿hoy en día tiene más peso la canción por sí sola?

La canción por sí sola siempre ha podido valerse por sí misma si es buena. La gente suele quedarse con lo mejor; hay que confiar en el criterio de la gente. El álbum entero es solo para unos pocos, para aquellos que quieren disfrutar un poquito más, como si fuera una buena comida y un buen vino, y desmenuzar las partes.

«No quiero más, quiero mejor»: así arranca la canción que abre este ‘Feng Shui Project’. Me recuerda a un grafiti que vi hace años: «No queremos medio ambiente, lo queremos entero».

Muy bueno eso de «lo queremos entero». Pero en realidad Querer mejor nace de una frase que disparó el gran Oscar Wilde: «Tengo gustos simples, solo quiero lo mejor». Y ahí también se entrelaza la idea del ‘Feng Shui Project’, claro.

En total son once canciones, todas propias excepto Amada amante, que popularizó Roberto Carlos (aquí ralentizada a una balada deliciosa). ¿Qué le atrajo de ella y qué le empujó a grabarla así para Quiero mejor?

Había quedado de una producción hecha en Río de Janeiro con Cassim, y me pareció acorde al espíritu de canciones de amores, de amoríos, que es Quiero mejor. Además, me parece que Amada amante es una gran canción de escapismo y conexión a la vez.

Era ahora, otro de los temas de este nuevo disco, cuenta con el piano de Lito Vitale y la segunda voz de Nito Mestre, de Sui Generis. ¿Por qué los eligió?

Lito me ayudó a armar el piano, la canción y una especie de arpa. Nito Mestre es esa voz emblemática que para mí es como un Caetano Veloso, una voz vulnerable dentro de la música popular argentina que ha dejado su legado.

El disco se cierra con el tono cadencioso de Bien sur, con versos en francés. ¿El sur es su norte, como dice la canción? ¿Reivindica aquello de «el sur también existe», de Benedetti?

Es verdad que decidí terminar el disco con Bien sur... Supongo que sí que reivindica aquello de Benedetti: de alguna manera, saber que en el dilema de sur o no sur –del ser o no ser del sur– la respuesta era ‘sur’ me ayudó a cerrar el disco. Me parece una canción muy apropiada para ello.

Su trayectoria se caracteriza por la mezcla de idiomas, de estilos musicales e incluso de artes, como demuestra el espectáculo que traer a Murcia. ¿Siente la fusión como algo natural?

Sí, no creo haber inventado la pólvora, ni mucho menos. Sí creo, como he dicho ya alguna vez respecto al género, que soy un ‘desgenerado’, lo que ha tocado algún que otro nervio en colegas o en personas de la prensa (sobre todo a la hora de catalogarme). De hecho, de algún modo, fue una forma de autocatalogarme, y me pareció acorde a estos tiempos. Pero sí, uno aprende permanentemente, ¿no? Creo que el aprendizaje en la canción respecto a los géneros y estilos musicales no se acaba nunca, y por supuesto que a veces se fusionan estilos, porque todos los géneros son primos hermanos o primos lejanos entre sí.

Vuelve a conectarse con Natalia Lafourcade en Puntos equidistantes. ¿Pensó en ella desde un principio?

Sí. Con Natalia habíamos cantado Puntos equidistantes hace muchos años, pero todavía le faltaba un golpe de horno a la canción. Y lo prometido es deuda.

¿Cuál era la promesa?

Nos prometimos cantarla juntos cuando estuviera lista [la canción], y ya lo estaba. Así que ahí quedó finalmente Puntos equidistantes, preparada para presentarse al mundo en este disco.

¿Cómo hace para no caer en caminos antes transitados?

Sinceramente, no es algo que me proponga. Es más, yo caigo en caminos transitados muchas veces, pero siempre intento darle a las canciones una vuelta de tuerca cuando eso ocurre. Y a la vez, claro, intento no traicionar la esencia. Creo que a veces hay motivos que no nos sobran, sino que uno machaca o repite el mismo motivo de otra manera, o piensa que hay una forma de decir las cosas mejor, y en Quiero mejor esa sensación está muy presente, la verdad.

¿Cuál es la base de una buena canción?

Para mí la base de una buena canción son tres patitas, las mismas que si hablamos de un show en vivo, por ejemplo. Sobre todo, es importante llevar a la gente a una emoción por segundos, a algún tipo de reflexión que puede ser disparada por medio de una melodía, un título o una frase.

Resulta inevitable preguntarle por Argentina. ¿Cómo ve el país en este momento? ¿Lo caótico del mundo que nos rodea afecta a la música?

Claro que afecta. A la música y a todo. Creo que estamos en un momento en el que todo nos conmueve, todo de algún modo nos afecta; no hay nada que no lo haga en este mundo loco en el que vivimos y en el que pareciera que la locura no tiene fin. Y Argentina no es ajena a todo eso, claro.

Volviendo al concierto que ofrecerá este viernes en Murcia, a nuestra ciudad llega con Ricardo Liniers. ¿Cómo siente que ha cambiado la interacción con el público desde que hace el show al lado de él? ¿Cómo se traslada este disco a los directos?

Con Liniers nos divertimos mucho. Somos muy amigos y hay mucha confianza. También hay mucho trabajo, ¿eh? Trabajo hecho a lo largo de los años. Así que, dentro de esa zona de confort –de la que yo estoy muy a favor, por cierto– nos manejamos con mucha improvisación. Es decir: aunque sea un espectáculo muy trabajado, nunca hemos ensayado nada; más bien hemos ido fijado cosas que han pasado y que nos han ido gustando, y eso creo que se nota; el público lo disfruta mucho, al menos.

¿Y en cuanto al repertorio?

Tocaremos algunos temas del nuevo disco porque hay que ir presentándolo, pero será un manojo apenas (dos o tres canciones, no más). La presentación oficial de Quiero mejor estará pronta en algunos meses.