Las fiestas de Carthagineses y Romanos llegan a su fin y este fin de semana se avecina una gran traca final con el Estrella de Levante Fest, que ofrecerá a vecinos y visitantes de la ciudad portuaria tres jornadas de conciertos en la explanada del Centro Comercial La Rambla, muy cerca del recinto festero. La primera, la de hoy, será la «más rockera» de todas, aunque tendrá como cabezas de cartel a los burgaleses La M.O.D.A., cada vez más anclados en el folk. Antes actuarán los murcianos Se ha Perdido un Niño, los locales Karmacadabra y los madrileños Kitai. La de mañana será una ‘Fiesta Remember’ que abrirán los DJ’s Javi Volumen y Pipe con un espectáculo de techno y eurodance bautizado como Fly to 90, mientras que como cabezas de cartel ejercerán el legendario Chimo Bayo, referente de la Ruta Destroy, y OBK, referentes del pop electrónico de aquellos años. Y, por último, el sábado se dedicará al mejor rap en castellano. Los cartageneros RaúlMC y El Klan de los Dedeté calentarán la noche, mientras que Kaze y SFDK se encargará de poner fin por todo lo alto a esta segunda edición del festival.

Así pues, son muchos los nombres propios de este cartel, pero ninguno resulta tan icónico como Bayo, quien, pese al transcurrir de los años, sigue firme en la capitanía de aquella Movida valenciana que se niega a desaparecer. Porque Chimo no se ha quedado anclado en el «Exta sí, exta no»; él sigue rememorando los mejores momentos del bakalao de nuestro país, pero también ofreciendo nueva música cada cierto tiempo. En el último año, de hecho, son varios los singles que ha lanzado: Que nadie duerma, Así me gusta a mí (en remix de Javi Reina y Raúl Ortiz), No paro ni un instante... y hasta El himno de la paella, que vio la luz hace apenas unas semanas. El valenciano, de 61 años, nos habla de su presente y de su pasado en esta entrevista.

¿Cómo lo hace para estar siempre en la cresta de la ola?

Siendo ante todo independiente y tratando siempre de evolucionar. He vivido momentos de todo tipo, pero siempre he tenido claro que no quería ser el producto de una compañía. Al principio parecía que todo era sencillo, pero la música se aceleró y a mí no me gustaba pinchar... Cambié el chip y me dediqué a hacer televisión. Al final, para mí lo importante es sentirme cómodo. Y como he sido libre, como nunca he tenido un contrato largo, he podido tomar en todo momento las decisiones que yo creía que me hacían feliz a mí (no a otros). 

Entonces, ¿su éxito es saber adaptarse a los tiempos?

Sí, sí. Pero siempre he sido consciente de que Chimo Bayo es Chimo Bayo y eso implica determinadas cosas. Sé que si no hago un Hu-ha en un concierto la gente se va desilusionada. Chimo Bayo ya es una marca. ¡Tengo hasta vino! Me gusta hacer lo que hago y lo más importante es que soy muy feliz encima de un escenario.

Ahora le ha hecho un himno a la paella. ¿Felicidad al cuadrado?

Me lo planteó La Fallera y pensé: «¡Hostia, un himno!». Estaban los emoji, los embajadores... y el himno. Me hizo muchísima ilusión. He trabajado con Coqui Selection y nos dieron libertad absoluta; creo que ese fue el acierto más grande que pudo tener la empresa... La canción no es un anuncio, es un himno.

«Paella, fuego, arroz y agua».

[Tararea]El fuego se enciende, comienza el ritual, arroz en paella, sabor sin igual. El fuego se enciende, comienza el festival... El título recoge los conceptos que valen para hacer una paella. No queríamos hablar de ingredientes porque no queríamos entrar en ese juego...  

¿Pensaba que se convertiría en una de las canciones del verano?

Ni lo pensé. Ya digo:nos dieron libertad y cuando la entregamos nos dijeron que era perfecta. Y ya está. Trabajamos con ella pensando qué pasaba cuando los amigos quedan en un chalet a hacer una paella. El videoclip, que me parece una auténtica maravilla, refleja muy, muy claramente, esa idea.

En esa fiesta trasladada a canción también aparece su clásico Hu-ha, ¿qué ha significado esta expresión en su vida?

Muchísimo. Ya es algo así como mi seña de identidad. Yo pinchaba funky y buscaba una contestación . Esta es una expresión que yo utilizaba mucho en mi día a día, así que la lancé en una sesión, funcionó y se convirtió en mi grito de guerra. Creo que, a día de hoy, es algo auténtico que solo hace Chimo Bayo. 

De eso ha pasado ya mucho...

Empecé pinchando funky, viví la evolución de la música electrónica, el techno, el electro, los nuevos románticos, el rock..., todo lo que se ponía en discotecas. Empecé a pinchar en el año ‘80 y la evolución de la música la he vivido plenamente.

¿Se siente lo suficientemente reconocido?

Me siento muy querido en todos los sitios. Soy una persona muy feliz y lo soy porque veo que hago feliz a los demás. Si tú tratas bien a la gente como artista, la gente te respeta muchísimo.

Pero iba para piloto de motocross.

Y con 18 años pensaba que mi vida se había acabado al tener un accidente. Pasé por una especie de depresión. No sabía por qué no quería salir de casa ni ver a nadie y me encerré a escuchar música. Con 18 años era muy deportista porque para correr en motocross necesitas estar muy fuerte. Quería ser el mejor y casi lo consigo, pero tuve ese maldito accidente...

De aquella época aún le acompaña la estética motera. ¿Es por nostalgia?

Uff. Digamos que utilicé las protecciones para parecer un depredador o algo así. Luego todo ha sido una evolución. Al principio llevaba como una protección de béisbol, luego la de moto que customizamos con leds, y ahora llevo un chaleco táctico de combate con leds y un ordenador detrás en el que puedes variar toda la configuración. Al actuar estoy con el micro puesto, las gafas con luces, la gorra, los auriculares, el traje táctico cambiando las luces..., es todo muy intenso, pero es lo que me llena.

Su música no solo marcó un antes y un después en la electrónica española, sino en la vida de toda una generación.

Sí. Y me siento orgulloso de que hoy me sigan esa y otras dos generaciones más. Es muy bonito ver en las actuaciones a familias enteras. Y antes tenía más seguidores hombres, pero ahora me siguen igual. 

A pesar de todo y todos, usted siempre ha defendido la Ruta.

Sí. Ha habido mucho advenedizo en esta cuestión... Hubo una época en la que estábamos todos estigmatizados. De nosotros decían que éramos todos unos golfos, unos drogadictos y todo eso. Cuando la defendía había compañeros que me decían que les estaba perjudicando. Yo les decía que no tenían ni idea. La ruta, si no hubiera existido, habría tenido que inventarla alguien. Fíjate, ahora todo el mundo la defiende. Fue la mejor época que hemos vivido.

¿Era más que música y drogas?

Limitarlo es muy injusto. Yo destacaría la empatía de una época en la que hacías amigos todos los días. Había muy buen rollo. El problema fue que brilló con tanta luz que se extinguió antes de tiempo. 

Así me gusta a mí, el single más vendido de la historia musical de España, ¿cambió su vida?

Me la cambió. Me di cuenta que podía vivir de esto. También tomé la decisión de tener una hija que, ahora, es DJ.

¿Ganó mucho dinero?

Lo gané. En aquella época se vendía y cobrabas. Pero lo importante es seguir mirando hacia adelante. No me pagaron todo lo que me tenían que pagar, pero bueno...

¿Se sigue sintiendo joven?

¿Sabes? Creo que tengo mentalidad de niño

Cuando ve en la sesiones a los jovencitos, ¿qué piensa?

Que es gente inteligente y elegante.

¿Y cómo mantiene el ritmo?

Me gusta mirar a la gente. Hay muchos DJ’s que llevan programada la sesión y da igual donde pinchen. Yo intento mirar al público y ver qué hago. Tengo canciones que yo llamo ‘salvavidas’, pero siempre empiezo de cero y voy creando según el comportamiento y la motivación de la gente .

¿Qué opina del techno que se hace ahora?

Me gusta. Ahora es muy difícil hacer cosas diferentes. 

Su ultimo sencillo es No paro ni un instante. ¿Así es su vida?

Es toda una declaración de intenciones. Pero no la he escrito yo, aunque cuenta quién soy. 

¿Qué cree que ha aportado al mundo de la música?

Creo que cuando dices ‘Chimo Bayo’ la gente sonríe y sabe que se lo va a pasar bien. Yo lo llamaría ‘empatía’.

¿Qué le diría a alguien que está empezando?

 No soy nadie para dar consejos. Es complicado. La única cosa que le he dicho a mi hija es que no le haga caso a nadie. Ese es el consejo más grande que se puede dar. 

¿Se copia mucho ahora?

Por eso hemos sacado una canción techno con tanta letra. Soy de ir a contracorriente.

Se le nota feliz

Lo soy. A pesar del calor.