Virginia Martínez y los músicos de la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia llevan desde el pasado miércoles trabajando a destajo. «Llevamos días inmersos en una dinámica superexigente que llega un punto en el que se hace..., no te voy a decir que ‘pesado’, porque cualquiera de los movimientos es un disfrute, pero sí difícil de gestionar. Porque es un trabajo sumamente denso y tremendamente exigente, pero estamos convencidos de que el esfuerzo va a merecer la pena», señala la directora titular de la formación, también conocida –por sus siglas– como ÖSRM. La molinense, que atiende a La Opinión poco después del intenso ensayo matinal, se refiere al doble concierto que sus músicos y ella afrontan esta semana en el Auditorio Víctor Villegas de la capital del Segura, su casa: la interpretación en su integridad de la producción sinfónica de Johannes Brahms con apenas un día de descanso.

La primera sesión tendrá lugar el jueves a las 20.00 horas e incluirá las sinfonías impares (la primera y la tercera), mientras que la segunda, la que cierra este «único» y «ambicioso» proyecto, se celebrará el sábado a la misma hora y en el programa de mano que se reparta entre los asistentes figurarán la segunda y la cuarta. Los responsables de la orquesta definen este programa como todo un «hito» en la todavía joven historia de la formación, y Virginia Martínez explica por qué: «Bueno, pues porque es la primera vez que se hacen las cuatro sinfonías de Brahms de forma tan seguida. Normalmente se hace una por concierto, con una primera parte diferente, pero, desde luego, lo que no suele hacerse es abordar las cuatro dentro de una misma temporada; y mucho menos en la misma semana». Por eso, la directora de la ÖSRM incide en que se trata de «un reto muy exigente tanto para los músicos como para el público. Aún así –añade– va a ser una gozada».

Y es que Virginia Martínez entiende que «esta es una oportunidad que no a todos los instrumentistas se les presenta a lo largo de su carrera. Muchos de nuestros músicos –dice– han tocado las cuatro varias veces, pero nunca tan seguidas. El otro día, uno de mis chicos me decía: ‘Hoy me he levantado y me he venido a hacer la segunda, pero es que ayer fue la primera y mañana la tercera, y en el próximo ensayo, la cuarta. Es una emoción multiplicada por cuatro’», confesaba la directora, feliz por poder compartir este momento también con los miembros más jóvenes de la formación murciana, alguno de los cuales se enfrentan a estas composiciones por primera vez.

"Proyectos como este demuestran que los músicos de orquesta son también, en cierto modo, atletas"

Virginia Martínez - Directora de la ÖSRM

Esa felicidad y esa emoción es la que les está ayudando a afrontar los exigentes ensayos que llevan realizando desde el pasado miércoles. «Piensa que vamos a sinfonía por día, cuando lo ideal es trabajarla cada una en varias sesiones. Pero los músicos conocen la partitura y eso nos ha permitido poder afrontar este proyecto con un calendario mucho más concentrado y concreto», explica quien lleva la batuta de la orquesta regional, que no se atreve a calificar este como el proyecto más difícil al que se ha enfrentado la formación desde que ella ejerce como directora titular, pero... «Es un reto diferente, eso desde luego. Nosotros hemos hecho programas muy ambiciosos –como alguna sinfonía de Mahler particularmente compleja–, pero este tiene el añadido de que son dos y en dos jornadas casi consecutivas. Así que a nivel musical es difícil de afrontar porque son composiciones muy diferentes, pero casi te diría que el aspecto físico es el que hemos tenido que tener más en cuenta», avanza.

Virginia Martínez se acuerda, especialmente, de los instrumentistas de cuerda, «que se van a pasar todo el concierto tocando piezas de una densidad sonora muy importante», por lo que, sin duda, además de la técnica, la cuestión física es un apartado a tener muy en cuenta a la hora de acometer un reto como este. «En este sentido, es importante recordar que los músicos de orquesta son también, en cierto modo, atletas», señala la directora molinense, quien antes de aceptar esta propuesta tuvo que sopesar junto a sus músicos la viabilidad de la interpretación de estas cuatro sinfonías de forma casi consecutiva: «Teníamos que cerciorarnos de que no era una locura ni un capricho, sino algo que realmente pudiera hacer crecer a la orquesta y, claro, hacer disfrutar al público».

A este respecto, Virginia Martínez aseguraba este lunes que, aunque todavía quedan cosas por pulir, la ÖSRM va en ruta y según el horario previsto. «Los músicos están respondiendo maravillosamente bien, como no tenía duda de que iba a ocurrir. Y eso que cuando interpretas piezas que están tan tocadas como estas corres el riesgo de caer en la rutina, de no encontrar nada nuevo que aportar. Pero esta es una orquesta tan fresca y tan flexible que es una gozada hacer música con ella. Y no lo digo porque sea la ‘mía’, sino porque lo siento de verdad. Mira, he estado mes y medio de gira dirigiendo a formaciones increíbles y te prometo que he vuelto a casa valorando todavía más lo que tenemos aquí», asegura.

Para el público

La molinense también valora muy positivamente al público de la ‘clásica’ que tenemos en la Región, y de hecho es también por ellos que desde la Sinfónica murciana se han atrevido con una hazaña como esta. «Para nosotros es un esfuerzo tremendo, pero merecerá la pena porque lo van a disfrutar muchísimo... Es que, si ya uno solo movimiento es un deleite, imagínate ocho por jornada», comenta la directora. En cuanto al por qué de interpretar las cuatro sinfonías de manera alterna –primero las impares, el sábado las pares–, Virginia Martínez alude a cuestiones de corte casi emocional: «Bueno... La primera y la segunda son quizá las que tienen un carácter más diferenciado, mientras que la tercera y la cuarta invitan más a la nostalgia y al recogimiento. Así que, mezclándolas, logramos un equilibrio un poco más ‘sano’», apunta entre risas la molinense, que dice que la número tres es «pura melancolía» y que el segundo movimiento de la cuarta es, directamente, «para morirse». «Combinándolas con la segunda, que es la más luminosa, y la primera, más clásica, logramos un equilibrio muy bonito», asegura.

Fecha: Jueves y sábado, 20.00 horas.

Lugar: Auditorio Víctor Villegas, Murcia.

Precio: 12/20 euros.

Por eso, Virginia Martínez recomienda asistir a los dos conciertos. «indudablemente se puede ir solo al del jueves o al del sábado, pero la experiencia que nosotros ofrecemos es disfrutar de las cuatro a la vez. Así que animo a todo el mundo a que venga porque es algo que nunca hemos hecho y que es verdaderamente un viaje musical en el que pasaremos por melodías muy reconocibles, por momentos trágicos, otros más amables, otros incluso cantables... En definitiva –concluye la molinense–, por diferentes estados de ánimo que invitarán al público a sentarse en su asiento, cerrar los ojos y disfrutar del programa». Además, antes de los conciertos –desde las 19.15 horas–, la directora protagonizará un encuentro con los aficionados para repasar con ellos curiosidades de estas obras –como que la primera, muy influida por la novena de Beethoven, le costó a Brahms casi veinte años de trabajo, o cómo la muerte de su buen amigo Schumann marca el tono trágico de las cuatro sinfonías–, así como anécdotas de la preparación de los conciertos. 

Sobre estas charlas previas, Virginia Martínez dice que son una forma de acercarse a la gente. «Durante muchos años, las orquestas hemos estados alejadas del calor del público, separas por una altura e, incluso, por nuestra forma de vestir –como del siglo XIX–, pero gracias a estos encuentros informales nos ven de cerca, nos escuchan, nos tocan..., y eso crea un vínculo muy bonito con ellos. Yo estoy encantadísima», asegura la directora, quien dice que lejos de sacarle del estado de concentración previa a cada actuación, estos actos le motivan. «Quizá sea porque yo no hago nada especial antes de los conciertos; necesito unos minutos de silencio en los camerinos antes de salir al escenario, pero nada más (no hago rituales de respiración ni nada por el estilo). Además, estos encuentros me sirven para comprobar como, efectivamente, la gente cada vez tiene más ganas de saber, de conocer. Es maravilloso», apunta.