Kiosco La Opinión de Murcia

La Opinión de Murcia

En su rincón

Manuel Delgado: fuera de los caminos trillados

MANUEL DELGADO

Quedo con Manuel Pablo Delgado Martínez, profesor de Arte en Institutos y en Bellas Artes y reconocido artista plástico, especializado, sobre todo, en todas las técnicas de grabado. Admirador de su obra, cargada de imaginación, desbordante de creatividad y dominio técnico, yo lo conocí personalmente en uno de los muchos cursos que ha ido impartiendo para dominar el tórculo. Vive en Los Dolores de Murcia, en una bonita casa rodeada de árboles y con dos talleres. Sin yo saberlo, es el día de su cumpleaños y el de la Virgen de Los Llanos, la patrona de Albacete, de donde es natural. Luego, a la tarde, vienen un grupo de artistas a felicitarlo y merendar. Mientras disfruto, embobado, de la conversación del Maestro, su mujer nos trae unas marineras y unas ricas empanadillas artesanas. A mis pies se posa Luna, una hermosa perra «negra como la noche».

Me cuenta: «Quedé muy pronto huérfano de padre, viví siempre en una familia matriarcal. Mi madre era una modista muy famosa en Albacete, por cuyo taller pasaron muchos famosos, desde Carmen Sevilla, la Familia Real de Bélgica o el mismísimo Charlton Heston, además de muchos toreros y rejoneadores, que me paseaban a caballo». También tiene entre sus recuerdos a su padrino Pablo, que era de Aragón, «al que recogió mi familia y a mí me marcó. Era un perdedor, viudo, hombre gris y melancólico que está muy presente en toda mi obra, aún hoy día sigue siendo uno de mis personajes recurrentes».

Me cuenta que de pequeño solo le gustaba dibujar, que era mal estudiante, «pero nunca admití menos de un sobresaliente en dibujo». Marchó a Valencia a estudiar Bellas Artes y «me creía que me iba a comer el mundo, pero para triunfar como artista se tienen que conjugar demasiadas cosas, así que al final, opté por la docencia, como salida, hasta que me di cuenta que enseñar me apasionaba. Trabajé en Barcelona y después en Santomera, en el IES Floridablanca, y como profesor asociado en la Facultad de Bellas Artes. Llegué a estar en tres sitios al mismo tiempo, compaginándolo con mi tarea de pintor y grabador. Me di cuenta que los dioses me habían otorgado el don de la ubicuidad», y me habla de sus mejores profesores: «He aprendido de mucha gente y de los compañeros, aunque los profesores me enseñaron más a nivel humano que a nivel técnico».

Se acaba de jubilar, pero sigue trabajando sin descanso, investigando y experimentando con nuevos materiales y nuevas técnicas. Ahora está con las transferencias, y me insiste: «Las nuevas tecnologías, que hay que conocer y aprovechar, no son solo aparatos nuevos, sino nuevos procedimientos aún por descubrir. Nunca te creas eso de que todo está inventado o que en el arte ya todo está hecho, y si estuviera hecho, hay que seguir con ello. Después de miles de años dando miles de besos cada uno de los millones de personas, ¿a que a nadie se le ocurre decir que besar ya no merece la pena? El Arte sigue vivo, siempre avanza, o gira o retrocede, pero nos transporta. Quienes pretenden inventar una rueda que no sea redonda, al final siempre fracasan».

Me habla de sus temas recurrentes y me confiesa: «Soy un enamorado de la mujer, de todo lo femenino, de su capacidad creadora y desarrolladora de ideas, lo aprendí de mi madre y de todas las mujeres que he visto trabajar y llevar a la misma vez la familia y las asociaciones y colectivos culturales, sociales, reivindicativos, solidarios… Yo no creo en la igualdad: Las mujeres están más motivadas y preparadas para la cultura», y continúa: «En Murcia falta más poderío de la mujer y un ambiente cultural que no se reduzca a lo provinciano, lo repetitivo y lo decorativo. No es que lo único válido sea ir a contracorriente, pero tampoco se trata de ir siempre por los caminos trillados. Yo echo de menos otros tiempos de descubrimientos, cuando ir a ARCO en 1975 era una aventura no exenta de rebeldía. Tal vez hay que salirse del redil. El Arte, al fin y al cabo, es un reflejo de la sociedad y la actual ha encontrado la liberación en las pantallas, pero también la evasión y hasta nuevas esclavitudes», y sigue: «Aún así, hay gente interesante en nuestra Región, gente como Pepe Yagües, Paco Ñíguez, Elisa Ortega…, gentes que destacan y que se salen fuera de los circuitos acostumbrados. Hay muchísimos artistas que hoy están en todos los saraos y que probablemente el tiempo los borre para siempre».

Y seguimos hablando de la función del artista en la sociedad y de la consideración que se tiene a su obra, tanto por el público como por los clientes y por las administraciones: «Yo tengo claro que debo seguir trabajando, es lo que más me gusta, pero ahora mismo no tengo ningún interés en exponer, y menos en las condiciones que te ofrecen. Los artistas plásticos no pueden ser los únicos cuyo trabajo no se valore. Nos piden cuadros gratis para todas las causas y exponer gratis…, pero no somos benefactores. Cuando hay dinero entonces buscan a otros».

Me habla del colectivo Espiral, al que perteneció junto con un grupo de buenos artistas murcianos. Y termina diciéndome que está enfadado con la restauración de la Cárcel Vieja, poco adecuada para exponer, que en la parte más idónea han puesto los aseos, que solo se ha iluminado la entrada, pero «atrás es la boca del lobo», y termina: «Me da pena hasta el Almudí, que no termina de ganarse al público porque no se hacen actividades para atraer ni a los niños. Bastaría con organizar concursos de pintura, talleres o visitas para ellos… Todo no está en publicar en redes y en los medios… Hay tantas cosas que cambiar…». Palabra de Maestro.

Compartir el artículo

stats