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La Opinión de Murcia

Rock Imperium Festival

Hitten: "A estas alturas ya solo necesitamos que nos pongan en el escenario grande; del resto nos encargamos nosotros"

La banda murciana, una de las más internacionales de la Región, se encuentra de gira y presentando su último trabajo, ‘Triumph & Tragedy’ (2021). En pocas semanas estarán en Cartagena, en el Rock Imperium Festival, donde estrenarán nueva escenografía

Dani Meseguer, segundo por la derecha, junto al resto de la banda Hitten. l.o.

Que Hitten formaran parte del cartel de la primera edición del Rock Imperium era casi una obligación moral para los organizadores (encantados de la vida de tener en Cartagena a los murcianos). Más que nada, por una cuestión de respeto a una banda que lo es todo en la Región en cuanto a heavy metal clásico se refiere. Además, acaban de publicar un disco (Triumph & Tragedy, 2021) que es puro directo: infinidad de riffs pegadizos, estribillos coreables en casi cada corte y toneladas de actitud, lo que ya es marca de la casa. De ello hablamos con Dani Meseguer, alma compositiva de Hitten junto a Johnny Lorca.

Dos años sin subirse a los escenarios. ¿Cómo están yendo estas primeras fechas de la gira?

Sorprendentemente bien, la verdad. La gente está respondiendo a nuestra llamada, con lo que estamos muy contentos. Sobre todo porque ahora mismo vivimos un momento de colapso brutal en lo referente a la industria de la música en vivo, con una oferta descomunal (incluso de giras internacionales). Y no solo en España, también fuera. Nosotros no hemos podido salir todavía, por ejemplo. Las salas tienen prácticamente todas sus fechas ocupadas y ahora que llega el calor todo son ‘festis’, así que... Pero bueno, esperamos poder girar por Europa después del verano.

Me interesa particularmente cómo fue ese primer bolo, que además fue en casa, en Spectrum.

Pues, si te soy completamente sincero, fue raro. Para empezar, porque llevábamos dos años sin actuar, y para continuar, porque tocamos muy tarde..., como a las tres de la madrugada. Y llevábamos allí desde por la mañana, que fuimos a hacer la prueba de sonido. Fue una paliza... Además, es que no es nuestra forma habitual de funcionar. Normalmente, cuando presentamos nuevo disco en Murcia, solemos organizar nosotros el concierto, y al final acabamos montando nuestro propio ‘festival’ con bandas que nos molan y que son amigas. Pero esta vez fue diferente. Triumph & Tragedy salió en noviembre del año pasado, en un momento en el que la cosa parecía que mejoraba pero que tampoco ofrecía certezas, así que cuando nos ofrecieron participar en el Heavy Metal Espectros dijimos: «Pues adelante». Y luego el concierto fue bien, ¿eh? Para ser una primera toma de contacto con el directo, creo que ofrecimos un buen espectáculo. Pero nos quedamos con ganas de hacer algo especial... No descartamos un cierre de gira por todo lo alto en la REM o en Garaje al más puro estilo Hitten.

Su disco anterior, Twist of fate, es de 2018; vamos, que tiene ya cuatro años. Éste, Triumph & Tragedy, ¿estaba listo y retrasaron su lanzamiento por culpa de la pandemia o simplemente ha sido un álbum de cocción lenta?

Bueno, más que retrasarlo nosotros, nos los retrasó la discográfica. Y te diría que la pandemia fue casi lo de menos... Te explico: nosotros editamos nuestros trabajos en vinilo, y ahora mismo hay un atasco brutal en las fábricas. Nosotros no es que estemos con un sello pequeño [High Roller Records], pero tampoco son Sony, que tiene un volumen de encargos mucho mayor y, por tanto, prioridad. Total, que cuando nosotros decimos que el disco ya está listo –hablamos de noviembre de 2020– nos dicen que lo más temprano que pueden ofrecernos es noviembre de 2021. ¿Y qué cojones hacemos durante todo un año? Pues trabajar en la promoción. Entre portada, singles y demás, cada mes teníamos alguna novedad... ¡Incluso lanzamos cuatro videoclips! Al final la espera se pasó rápida, pero en el futuro nos gustaría evitar este tipo de situaciones. Si no puede salir en vinilo, que salga en CD y luego ya veremos, pero no podemos guardar las canciones y ya está. Es que cuando por fin salió Triumph & Tragedy a nosotros nos sonaba ya como un disco viejo...

Debe ser una sensación muy extraña, la verdad...

Sí. Pero bueno, siempre digo que los que nos dedicamos a esto somos un poco masocas. Todos tenemos nuestros curros fuera de la música y tener una banda es como sumarle problemas a los problemas diarios. Pero en cuanto te subes a un escenario, todo se soluciona. Supongo que por eso lo hacemos.

Le preguntaba si retrasaron ustedes el lanzamiento porque hay muchas bandas que lo han hecho así para no perder la oportunidad de presentar sus nuevos discos en vivo. Además, Triumph & Tragedy es un álbum como muy de directo. ¿Esto es deliberado?

[Ríe] Pues no ha sido deliberado, pero entiendo por qué lo dices. Es un disco con muchos estribillos coreables; de hecho –y no lo digo yo, lo dicen los críticos que lo han escuchado–, con Triumph & Tragedy pasa como con el Hysteria (1987) de Def Leppard, que es un álbum como para sacar ocho singles. Pero no es buscado, ya digo; simplemente ha salido así. Aunque nos alegra que la gente lo vea de esa manera, ya que eso significará que luego querrán oírlas todas en directo...

¿Cómo fue el proceso de escritura de este álbum? Porque imagino que les pilló justo cuando comenzó la pandemia...

Pues mira: nosotros volvimos de gira por Europa en noviembre de 2019, y claro, después de quince días sin parar, rulando por Alemania, Bélgica, Holanda, Francia, etc., veníamos on fire. Teníamos unas ganas brutales de seguir haciendo conciertos y, de repente, como una extradosis de realidad, llega la covid y todo se va a la mierda. Pero bueno, para entonces ya teníamos alguna idea suelta, algunos riffs grabados en el móvil, y Johnny y yo –que somos los que llevamos la mayor parte del peso compositivo de Hitten– nos pusimos a trabajar. Claro, teníamos 24 horas al día para echarle, porque no había otra cosa que hacer. Fíjate, recuerdo que le dijimos al grupo: «Este verano grabamos», y Alexx, nuestro vocalista, contestó: «¡Estáis locos! [Risas]. Y a las tres semanas, en el Google Drive, ¡pum!, el disco entero.

Por cierto, para este nuevo disco y etapa han hecho un fichaje: Willy Medina, a la batería. ¿Cómo le ha sentado su incorporación a la banda, al sonido de Hitten?

Buah, tío, no podemos estar más felices con él. Además de un buenazo, es un tipo supertrabajador; siempre está ahí. Y tanto para temas relacionados con la batería como para cualquier otro aspecto del grupo. Pero bueno, esto es algo que ya sabíamos antes de que entrara oficialmente a formar parte de Hitten, porque él en el fondo siempre ha sido parte de la familia. Ya antes de la pandemia andaba rondando a la banda y, de hecho, ya se estaba preparando algunos temas antes de que nuestro anterior batería se marchara. Lo malo es que, como nos metimos tan pronto en el estudio, Willy no pudo participar en la grabación. No por nada, sino porque no queríamos cargarle mucho de trabajo. Así que le pedimos el favor a un colega [Marco Prij, de Cryptosis] y a él le encargamos que fuera trabajando en el directo. Nos hubiera gustado haber podido contar con él para Triumph & Tragedy..., pero ya estamos trabajando en el próximo disco, así que...

¿Ya tienen algo avanzado?

Sí, sí. Tenemos algunas ideas. A nosotros es que nos gusta trabajar por adelantado, y más viendo cómo está la industria de lenta ahora mismo... No queremos que el próximo disco de Hitten se vaya a 2025. De hecho, tenemos pendiente alquilar más pronto que tarde una casa en medio de la nada e irnos allí a componer, a tocar, a grabar... Es algo que nunca hemos hecho –siempre hemos sido más de trabajo en casa, de local y de estudio– y queremos probar. A ver qué tal sale.

Como las grandes bandas.

Sí [Risas]. Eso se hacía mucho en los ochenta (los Maiden y toda esa gente). Tenemos ganas de vivir esa experiencia. El problema es encontrar el sitio, porque no es fácil dar con un espacio ‘aislado’ en el que puedas montar una batería y hacer todo el ruido del mundo. A ver si damos con algo por aquí...

Oye, esto es algo que se ha dicho siempre de Hitten –o, al menos, desde hace mucho–, pero es verdad que, leyendo las críticas de sus últimos conciertos, mucha gente está de acuerdo en que deberían estar actuando (y llenando), como mínimo, salas más grandes. ¿Ustedes también tienen esa sensación? ¿Piensan en lo que podrían haber sido si hubieran nacido en otro tiempo o país?

[Ríe] Bueno, lo de la época es obvio. Pero considero que tanto en España como en el resto de Europa estamos viviendo en este momento un revival muy fuerte del heavy metal de décadas pasadas, con la diferencia de que ahora las redes sociales te abren un mundo que antes no existía: estás a golpe de clic de cualquier país del mundo. Así que en realidad no sé lo que decirte... Lo que tengo claro es que somos una banda supertrabajadora. Llevamos diez años currando en Hitten nosotros solos. No tenemos booking, no tenemos management..., todo lo llevamos nosotros. Y creo que estamos en un punto en el que estaría bien que alguien (algún promotor) apostara por nosotros. Ojo, ni siquiera digo económicamente; me refiero más bien a alguien que, a la hora de organizar los horarios de un festival, diga: «Voy a poner a esta gente en un horario decente y en un escenario de puta madre». Y ya nosotros nos encargamos del resto. Es lo que le pasó a los Angelus [Apatrida], por ejemplo, que después de muchísimo trabajar, alguien decidiría darles una oportunidad y ellos cumplieron. Estamos en ese punto.

Supongo que también influye que el circuito en España es el que es... ¿En otros países se trata mejor al heavy metal que aquí?

Esa es una pregunta que nos hacen mucho. «¿Qué diferencia hay entre lo que tenemos aquí y lo que os encontráis cuando giráis por Europa?». No me preguntes eso, hombre, que no quiero ser cruel, que no quiero hablar mal de mi país... [Risas]. Ojo, aquí se nos quiere muchísimo y estamos encantados con el cariño que recibimos, pero es verdad que a nivel organizativo, por ejemplo en festivales, todavía nos queda mucho que aprender; hay algunos a los que vas y ya sientes que estamos cerca, pero hay otros a los que les falta mucho... Y lo mismo ocurre con las salas. Mira, nosotros estamos en un punto en el que, como te digo, queremos seguir trabajando y creciendo, pero eso implica cada vez más estructura y los gastos, evidentemente, suben. O sea que este año seguramente vayamos a tocar menos porque no podemos aceptar cualquier cosa...

Os falta ese «empujoncito»...

Sí. Que alguien nos dé una oportunidad para mostrarnos ante la mayor cantidad de gente posible, para demostrar de lo que somos capaces. Ya digo que ni siquiera es un tema de dinero. En el Graspop [Amberes, Bélgica], por ejemplo, que es uno de los festivales de metal más potentes de Europa, se apuesta por bandas de allí como Evil Invaders. Pero es una apuesta de verdad, ofreciéndoles un buen horario y un gran escenario, no como aquí, que hay mucha gente a la que se llena la boca con eso de apoyar a los grupos locales y luego...

Tal vez porque allí hay más tradición de bandas del género y se valora más cierta música...

Pues no sé si será por eso, pero sí tengo la sensación de que se dan más oportunidades en según qué países. Y también se sienten más orgullosos de sus grupos. Pero te voy a decir una cosa: en España tenemos una afición de puta madre; el público de aquí es la hostia. Tenemos que trabajar el terreno de los conciertos entre semana, a los que tal vez nos cuesta más responder, pero es brutal la cantidad de gente a la que le gusta el rock y el heavy. Y cada vez son más, ¿eh? Hace poco tocamos en Sevilla y flipamos con la cantidad de peña muy joven que se acercó a vernos. En ese sentido, no tenemos ninguna queja.

Me hablaba antes del Graspop. ¿Necesitaba la Región un festival como el Rock Imperium?

Sin duda. Ten en cuenta que aquí tenemos una tradición rockera de la hostia: tuvimos el Leyendas [del Rock], que se fue a Villena; el Lorca Rock; el Metal Lorca... Y, de repente, nos quedamos huérfanos.

Además, tiene pinta de que éste sí que va a seguir esa línea más europea que mencionaba antes...

Mira, nosotros tocamos en el Rock the Coast de Fuengirola en 2019 –organizado también por la gente de Madness Live!– y te puedo asegurar que es de los festivales más europeos que he pisado en España. Me quedé alucinado con la organización; no tuve que hacer colas ni en las barras para pedir cerveza [Risas]. Todo eran facilidades. Y estoy convencido de que van a mantener el nivel en Cartagena. Así que ahora solo espero que el Rock Imperium se quede mucho tiempo con nosotros... Porque, como te digo, nos habíamos quedado huérfanos.

Por cierto, en Triumph & Tragedy hay –siempre entendiendo que a estas altura Hitten tiene un sonido propio– ciertas reminiscencias a bandas como Whitesnape, o incluso Scorpions (en Under your sell, por ejemplo). Mola compartir ahora cartel con ellos, ¿no?

Sí, siempre mola. Ver el cartel y decir: «Aunque te tengas que poner lupas, ahí está mi logo», es algo que nos hace sentir superorgullosos. Porque, en cierto modo, es un reconocimiento al trabajo duro de tantos años. Pero bueno, es verdad que luego a toda esa peña (Whitesnake, Scorpions, Europe) ni te la cruzas. Joder, ojalá pudiéramos compartir cinco minutos con David Coverdale, por ejemplo. Pero es lo que hablábamos antes: nos falta ese último pasito, ese empujón que nos lleve al escenario grande, a donde tocan todas estas bandas. Poder actuar un ratito antes que ellos y tener la posibilidad de enganchar a su público. En fin, en ello estamos; confiemos en que, tarde o temprano, caerá. Por lo pronto, hemos hecho una inversión potente en una nueva escenografía y la vamos a presentar precisamente en Cartagena. Estamos realmente emocionados.

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