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La Opinión de Murcia

Exposición

Juan Martínez Lax: una vida condensada en ‘solo’ setenta obras

El Mubam acoge una muestra retrospectiva que abarca los más de sesenta años de producción del murciano

El escultor y pintor Juan Martínez Lax, junto a una de las piezas expuestas en su muestra retrospectiva. Juan Carlos Caval

Decía ayer Tomás Ruiz Planes, poco antes de la inauguración, que Juan Martínez Lax no necesitaba una exposición como la que puede visitarse en el Mubam, pero que la ciudadanía murciana sí. «Necesitaba un espacio que poder tomar como referencia y en el que ver, de un modo extenso, el resultado de toda una vida de trabajo. E igual que la ciudadanía, la institución», apostillaba con sorna. Porque Martínez Lax (Murcia, 1946), cuya obra ocupa ya las dos salas temporales del Museo de Bellas Artes, así como una parte del patio, siempre se ha mantenido un poco al margen de todo aquello que es accesorio (y, por lo tanto, prescindible en última instancia) en el mundo del arte. Vamos, que nunca le ha importado demasiado aquello que va más allá de la acción puramente artística, pero eso no resta para que hablemos de una figura clave, de un hombre que ha sido maestro –en multitud de materias– para tantos otros. Y la muestra a la que nos referimos es el mejor ejemplo: no cualquiera entra y es capaz de dominar por completo el espacio del Mubam...

Juan Martínez Lax, ayer en el Mubam, posando con algunas de sus esculturas. Juan Carlos Caval

Pero Martínez Lax lo hace con unas setenta obras que abarcan más de sesenta años de trayectoria, «porque Juan tiene 76, pero ya con 9 hacía cositas», apunta Ruiz Planes, el comisario de esta retrospectiva (disponible hasta el 18 de septiembre). Y es que, para este colosal proyecto, han recuperado incluso sus primeras pinceladas, sus primeros lienzos; algunos inacabados y ahora, para la ocasión, terminados por su autor. «Es que queríamos mostrar obra de todas sus etapas, de todas las décadas en las que ha trabajo. Décadas de cambio, de disciplina, de utilización de distintos soportes... En definitiva, de producción incansable», apunta su mano derecha, su socio en esta empresa. Y, desde luego, lo han conseguido: «Si te fijas bien –refiriéndose a la exposición–, no hay tiempos de descanso, no hay grandes saltos. Mostrar eso, el que no haya dejado de crear desde que empezó (tampoco ahora, porque él sigue trabajando), era una de las intenciones de este proyecto». 

"El siempre ha estado trabajando y experimentando, pero desde siempre desde el silencio, desde la quietud, sin grandes eventos"

Tomás Ruiz Planes - Comisario

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Otro de los objetivos era hacer patente esa tendencia multidisciplinar que ha defendido siempre, «y que incluso se ha llevado a trabajar con lo digital –apunta el comisario–, pero siempre desde el silencio, desde la quietud..., sin grandes eventos». Eso ya ha costado algo menos. Porque la primera etapa de Martínez Lax es de una gran fuerza pictórica, con algunas piezas espectaculares como un lienzo de gran formato –unos cuatro metros de altura– traído de la Iglesia de San José de Abanilla y fechado en el año ‘66. O como las que firmó en apenas 15 o 16 años cuando frecuentaba el estudio de Manuel Muñoz Barberán. Pero, cuando algo más mayor se va a Francia, se encuentra con el barro e inicia un proceso de modelado que le conduce directamente a la escultura (quizá su faceta más reconocida). Así, esta retrospectiva incluye multitud de bustos, relieves y modelados en los que la figura humana –y, más concretamente, la femenina– tiene una importancia capital. Así ha sido durante toda su trayectoria, no solo escultórica: «Hay una obra –señala Ruiz Planes–, Bodegón y retrato, que según los cánones es, sin duda, un bodegón, pero en realidad...». Acérquense a verla y juzguen ustedes mismos.

Y, por supuesto, la exposición también incluye obra más reciente, como un retablo que en realidad es una alegoría al Edén, a la libertad de la creación, donde la figura humana se funde con la propia naturaleza. Una pieza que corresponde a otra de las mil facetas de Martínez Lax: la de creador de instalaciones. Esta es una tendencia que lleva cultivando desde los años ochenta y noventa y que está representada por obras que en su día pudieron disfrutarse en San Esteban, Verónicas, etc. Y, a partir de ahí, a la experimentación con la imagen, con la luz y la distorsión de la forma; e incluso con la materia: el agua, el metal, la madera... Lo dicho: un hombre polifacético y multidisciplinar hasta casi la extenuación.

Un momento de la presentación de la exposición. Juan Carlos Caval

Conviene destacar que si esta retrospectiva ha sido posible ha sido en parte gracias a un arduo proceso de catalogación de toda la obra del artista que Ruiz Planes y Martínez Lax emprendieron hace ya dos años (y que forma parte de la tesis doctoral que el comisario está realizando sobre el creador murciano). De hecho, quizá lo más complicado haya sido escoger ‘solo’ setenta piezas. «La primera propuesta que hicimos contaba con bastantes más... Y hay algunas obras que es una lástima que no hayan podido estar expuestas por motivos exclusivamente de espacio», lamenta Ruiz Planes. «Al final –continúa–, el criterio elegido fue tomar una o, como mucho, dos piezas de cada una de las series que Juan ha ido trabajando durante todo este tiempo». Pero bueno, mirándolo por el lado positivo, si algo es esta exposición es una invitación a conocer, a seguir y a disfrutar de un hombre que, si bien no necesitaba que su producción fuera puesta en valor, sí lo merecía.

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