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La Opinión de Murcia

La cápsula del tiempo

Tradiciones festivas populares

Imagen de las fiestas de Abanilla. L.O.

Para mi venerada RAE (Real Academia de la Lengua Española, por si desconocen las siglas) y según su primera acepción, se trata de la transmisión de noticias, composiciones literarias, doctrinas, ritos, costumbres, etc., hecha de generación en generación.

Por lo general, cuando pensamos en tradiciones lo relacionamos con festividades locales que, como no podía ser de otro modo, van acompañadas por una gastronomía particular; es tan amplio el tema de hoy, aplicado a toda la geografía regional, que me tomaré la licencia de no hablar de las más conocidas, como el Carnaval de Águilas, los Caballos del Vino de Caravaca, la Semana Santa o Cartagineses y Romanos en Cartagena; así podríamos seguir haciendo una larguísima relación y, sin duda, todas ellas entrarían en nuestra Cápsula. 

Pero, siendo como son conocidas por todos, vamos a buscar lo alternativo en este particular calendario que hoy propongo.

Abril despide sus días con los Moros y Cristianos, una de las fiestas más antiguas de la Región, celebrándose desde 1598, y la Santa Cruz de Abanilla, romería a la ermita de Mahoya documentada desde 1770, aunque posiblemente se remonte en el tiempo. Historia y religión se dan la mano. Entre sus singularidades: los llamativos pajes, ataviados con barroca indumentaria. Hay que aprovechar la visita para endulzarla con unas deliciosas monas o unas almojábanas.

Mayo y Los Mayos de Alhama de Murcia inauguran el mes. En las calles se componen escenas costumbristas y satíricas con peleles, los mayos, mientras los vecinos las llenan de una verdadera explosión colorista, vestidos con llamativos trajes, los corremayos, de apariencia arlequinesca. Habrá que probar el sugerente plato típico que lleva por nombre frito del misterio.

En junio se multiplican las fiestas, ninguna como la de San Juan de Bullas, en la que se recrea la leyenda de la princesa mora, enamorada de un príncipe cristiano que, al no acudir a su clandestina cita, acabó con la desdichada en el fondo del Salto del Usero. En la noche de la víspera de San Juan La Mora y su séquito se introducen en las aguas de este bello paraje. Antes merendaremos unas tapas de ajo harina y de rin-ran, con vínico de la tierra, para acompañar la comitiva festera. 

En el mes de julio por toda la costa, desde Águilas a San Pedro del Pinatar, se celebran las tradicionales fiestas en honor a la marinera Virgen del Carmen, dejando bellas imágenes de las procesiones a bordo de embarcaciones. 

Agosto es también un mes de fiestas en muchísimas localidades de nuestra geografía, pero en Fortuna se celebra una reciente tradición, junto a las fiestas patronales de San Roque, desde 1997 la de los Sodales íbero-romanos, recreando actos del pasado histórico de Fortuna relacionados con ambas civilizaciones y la tradición termal de esta tierra. Como estamos en plena canícula, seguro que podremos refrescarnos con los exquisitos granizados de limones de la huerta.

Atractiva es sin duda la antigua y tradicional romería nocturna que, entre el 7 y 8 de septiembre, nos lleva hasta el santuario de la Virgen de la Esperanza de Calasparra, un paraje maravilloso junto al Segura que, a la luz de las miles de velas de los fieles que acompañan la imagen, adquiere la categoría de mágico. Ni que decir tiene que si se va a Calasparra hay que degustar su excepcional arroz.

En octubre son también muy abundantes las fiestas patronales en honor de la Virgen del Rosario, devoción muy difundida por la orden dominica. Y entre tanta tradición católica, la celebración de la independencia del ayuntamiento de Los Alcázares y su Día del Caldero, el plato más tradicional de nuestra gastronomía marinera, es una singularidad que lleva conmemorándose desde 1983.

Decir noviembre es decir Todos los Santos y degustar el pan de higos, los huesos de santo y el arrope y calabazate, tras la visita de rigor a los cementerios. Las cuadrillas de ánimas, de amplia raigambre en toda la Región, ofrecen sus coplas a cambio de una limosna para oficios religiosos que rediman a las ánimas del Purgatorio.

Diciembre es tradición por antonomasia, y en mitad de la Navidad las fiestas de los Inocentes, el día 28, se celebran en distintos puntos de la Región cada uno con sus singularidades. En Jumilla será la persecución del inocente Tío Higui. En Fuente Librilla la “carrera” de aguilandos por sus calles. Juan Pelotero será el personaje inocente de Calasparra. Los bailes de inocentes del valle de Ricote, de las pedanías de Águilas o de nuestra huerta que antaño también se celebraban en la ciudad de Cartagena o en Murcia. Los rebuznos de Tallante o de Balsicas de Mazarrón.

En enero la romería del Niño de Nápoles en su ermita de Puerto Lumbreras, concentrando a las cuadrillas de todas las localidades cercanas, entonando sus jotas, parrandas y malagueñas. Buen momento para tomar un buen plato de arroz con pavo.

Febrero tiene desde el siglo XVIII las fiestas de la Candelaria en Beniel, con su procesión de las candelas hasta el llamado Puente del Molino. En plena huerta que mejor que saciarnos con las excelentes verduras y frutas de la zona.

Y llegamos a marzo, el Domingo de Laetare se celebra en Abarán, El Cantón de Abanilla o Villanueva del Segura, mostrando en las ventanas y balcones de sus casas los muñecos de Cuaresma de carácter satírico, fabricados por los propios ciudadanos.

Brindemos porque todas estas tradiciones se mantengan.

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