Es verdad que acababan de cambiarnos otra vez al horario de invierno apenas una semana antes, que ya se iba haciendo de noche más cerca cada día de las seis y que este insano y húmedo frío nuestro ya empezaba a colársenos hasta los mismos huesos, pero han sido días de intenso ir y venir, de autobuses, paseos y quedadas previstas o improvisadas con amigos/as de mucho tiempo y/o recién conocidos/as, con el denominador común de la poesía —se acabara al final hablando más o menos de ella— y casi siempre en el bar o la terraza más cercanos al escenario de los actos del día en cuestión, alguna noche en la plaza de San Francisco, otras en Delante, en Príncipe de Asturias, o en el Mítico, pegado al Centro Cultural Ramón Alonso Luzzy, donde tienen sede la Concejalía y otras instituciones —como la Universidad Popular o el Patronato Carmen Conde-Antonio Oliver— fundamentales en el entramado del festival.

Esta nueva edición un tanto atípica y marcadamente femenina de Deslinde, empezaba el lunes 8 con un recital de la portuguesa Ana Luisa Amaral, y un posterior encuentro-coloquio con ella (la tarde del martes) de las murcianas Katy Parra, Inma Pelegrín y Vega Cerezo —haciendo las veces de moderadora— precisamente sobre el tema «Poesía y compromiso feminista». Con Carmen Conde y su querida Amanda Junquera tuvo que ver uno de sus actos centrales, la presentación de los tres libros que componen lo que los organizadores denominaban en el programa «Trilogía de Carmen Conde y Amanda Junquera» (Poemas a Amanda, Epistolario (1936-1978) y Teatro, que recoge las dos obras que ambas escribieron en común), publicados a lo largo de 2021 por Ediciones Torremozas al cuidado de Fran Garcerá y Cari Fernández, con numerosas imágenes y fotografías inéditas del archivo del Patronato) con motivo del vigésimo quinto aniversario de la muerte de la poeta, cuya presentación conjunta corrió el miércoles 10 a cargo de Francisco Javier Díez de Revenga y los propios editores.

Al día siguiente, jueves, marcaba el ecuador del Festival el emotivo homenaje a María Teresa Cervantes por su 90 cumpleaños y la presentación de su Poesía completa (1954-2019), publicada asimismo por Torremozas (también al cuidado de Garcerá y con epílogo de Díez de Revenga), un grueso tomo cuyas más de novecientas páginas recogen sus veintitrés intensos y hondos poemarios publicados, desde Ventana de amanecer (1954) hasta En la otra orilla (2019). Y aún faltaban otros dos platos fuertes: el recital (la noche del viernes 12) y desayuno-coloquio con jóvenes poetas de la región (la mañana siguiente) de Olvido García Valdés, o el cálido e íntimo recital de clausura, el lunes 15, de la también imprescindible (y paisana de quien suscribe) Ada Salas.