A Anni B Sweet (Ana Fabiola López Rodríguez) la crisis del coronavirus le pilló en pleno movimiento. Con su último disco, Universo por estrenar (2019) -cuyo título viene de un libro para niños sobre física cuántica, La puerta de los tres cerrojos, de Sonia Fernández-Vidal-, se encontraba de gira por España. Si cada canción es un viaje, y cada disco todo un mundo, su último álbum es lo más parecido a un periplo emocional entre el espacio exterior y su espacio interior. Con un ojo puesto en las estrellas y otro en su galaxia más íntima, Universo por estrenar despliega una nueva paleta de colores en la evolución de quien empezó exhibiendo maneras de cantautora y ahora se vuelca de lleno con el pop-rock más psicodélico. Otro elemento novedoso son las letras en castellano, un paso que llevaba tiempo queriendo dar.

En su cuarto álbum de estudio, la cantante y compositora malagueña se entrega al cosmos a través de una psicodelia onírica con destellos de dream pop que evocan un gusto por Tame Impala, la ELO, Unknown Mortal Orchestra o Temples, entre otros. Precisamente James Edward Bagshaw, vocalista de Temples, ha sido el encargado de producir el disco sobre las demos que la propia Anni trabajó en el sótano de su casa. También hay ecos de neo-psicodelia -como la llaman ahora-, y muchísimos grupos de los sesenta y los setenta, además de los omnipresentes Pink Floyd, la ciencia y el cine de Tarantino, entre muchas otras cosas.

Con Universo por estrenar Anni B Sweet da un salto que le lleva a conquistar por derecho propio un nuevo espacio. Hablamos con la artista malagueña sobre esta fulgurante etapa con motivo del concierto que esta noche ofrece en la Terraza de El Batel de Cartagena dentro del ciclo ‘Live the Roof’.

Anni, enhorabuena por los dos premios MIN (a la mejor canción y a la mejor producción). ¿Cómo te sientes en la vuelta a los escenarios? ¿Ha sido una buena temporada?

¡Muchas gracias! Siempre da mucha energía recibir este tipo de premios después de ponerle tanto trabajo y cariño a algo. Pues me siento mejor ahora que cuando no se podía tocar, claro, pero todavía con ganas de que avance un poquito más toda esta situación para que pronto podamos ir de nuevo con la banda y el aforo al completo, y seguir la gira que tuvimos que cancelar.

Universo por Estrenar está generando críticas unánimes. ¿Qué expectativas tenías sobre el disco?

Ya han pasado dos años de su salida, aunque mi sensación es como de si uno de esos dos años no hubiese pasado. Intento, cuando he acabado un disco y está a punto de salir, no hacerme muchas ilusiones en cuanto a qué sentirá la gente al escucharlo, aunque es muy difícil, y más aún si le sumamos que era el primero en español... Tenía varias sensaciones muy opuestas: por un lado sentía que podría llegarles de una forma muy bonita por todo el cariño que le había puesto, y por otro sabía que el sonido era raro y que quizá no era un trabajo sencillo de escuchar. Al final fue precioso vivir cómo quien lo iba escuchando iba entrando dentro de él, y cada vez éramos más en los conciertos.

¿Cómo fue la dinámica durante la grabación del disco en Londres?

Trabajábamos sobre las demos, per todos los días durante un mes entero de siete de la mañana hasta la noche. James ya tenía pensados nuevos arreglos y sonidos; encajó todo lo que tenía en mente. Hubo mucha conexión y entendimiento. Además fue muy divertido, aprendí mucho con él. Las voces me las grabé yo en casa y después se las pasaba a él para que las pasase por cinta también. Una vez tuvimos todo, Javier Doria se encargó de la mezcla y Ángel Luján, del Mastering. Todo un equipo de personas que han puesto mucho cariño en el disco y que me han respetado y ayudado a conseguir lo que quería desde el principio. Volvería a repetir esta forma de trabajo, me sentí muy a gusto.

¿Qué te inspiró musicalmente durante la gestación del disco? Parecen asomar la cabeza Pink Floyd, The Beatles, Tame Impala…

Estaba escuchando mucha música, desde Radio Futura a Lagartija Nick, Pond, Tame Impala, Yes, Temples, The Pretty Things, la ELO, Melody’s Echo Chamber, Lori Meyers, Lole y Manuel… Pero lo cierto es que una vez entro a la grabación de las demos, e incluso a la hora de componer, dejo de escuchar tanta música y me centro en hacer lo que me sale de dentro sin más.

Se nota en general mucha melancolía en las letras. ¿Es precisamente en la tristeza donde está el mejor material para crear?

En mi caso, sí. No sé si llamarlo tristeza o ‘estado de supuesta calma’, pero una se adentra más en sí misma en esos momentos que cuando está feliz.

¿Cuánto de autobiográfico hay en las estrofas?

Todo. Me cuesta mucho no hablar desde mi propia experiencia. Es un ejercicio que estoy haciendo ahora: ponerme en la piel de otros personajes que me hayan inspirado, tanto reales como de ficción. Pero Universo por estrenar está totalmente escrito desde mi persona.

Después de tres álbumes en inglés, lanzarte a escribir en español habrá sido vertiginoso. ¿Qué es lo que más te ha sorprendido de ti como letrista en castellano? ¿Qué te llevó a decidirte a cantar en tu idioma?

Sí que me dio un poco de miedo hacerlo en un principio, pero, conforme iba avanzando con las canciones, cada vez estaba más a gusto (siendo siempre consciente de que me queda mucho por aprender). Lo que más me sorprendió fue que siempre pensé que el día que escribiese en castellano lo haría de una manera muy abstracta, y cuando me puse y me dejé llevar y escribí tal cual sentía, me di cuenta de que no era así. Fui más directa de lo que pensaba. Siempre quise cantar en español, pero no encontraba el sonido que envolviesen las letras a mi gusto. Lo que me hizo decidirme fue cuestión de necesitar salir de mi zona de confort.

De alguna manera, ese cambio también se refleja en las melodías. ¿Cómo las describirías?

A la melodía siempre le he dado mucha importancia; está por encima de todo casi siempre, como la letra. Me gusta que tenga su gracia y que se mueva de manera flexible dentro de la canción. Me divierte que al cantar haya movimiento. Si tuviese que definirlas -aunque no soy muy de definir estas cosas porque me da la sensación de limitarlas mucho-, diría que beben mucho de la música de los cincuenta y los sesenta.

¿Ha sido más complicado el proceso de elaboración de este disco que el de los anteriores?

Todo lo contrario. Puede que haya habido más trabajo y haya necesitado más tiempo -sobre todo para elaborar las demos, que quise hacerlas yo desde el sótano de casa, y con una preproducción ya bastante marcada-, pero fue todo muy fluido desde el primer momento.

En el disco coqueteas con el pop y la psicodelia. ¿Te encuentras menos encorsetada que antes?

Sí, mucho menos. Supongo que es algo que va ocurriendo con el tiempo, y en los discos cada vez te liberas un poco más y vas experimentando con otros sonidos que te llevan por paisajes diferentes. Con la experiencia del directo también te vas dando cuenta de lo que quieres para las siguientes grabaciones.

¿De qué forma la psicodelia te ha ayudado a definir tu nuevo mundo?

Mi forma de definir la psicodelia es la libertad que me da para hacer lo que yo quiera sin tener que seguir un patrón en nada. Simplemente sentir y hacer lo que te gusta. Ya ni siquiera pensar en psicodelia ni en ningún estilo concreto; solo hacer lo que te nace, sin prejuicios.

Hablamos de luces y sombras, del mundo exterior y tu propio cosmos interior. Universo por estrenar sugiere un disco de contrastes. ¿Alguna clave para encontrar el equilibrio?

Aún no la he encontrado. Ese estado de tranquilidad parece más momentáneo que una forma de vivir permanente. Te hablo desde un momento de mi vida bastante caótico... Puede ser que esta pregunta, en otra etapa diferente, fuese contestada con algo totalmente contrario a esto.

Universo por estrenar. ¿A qué alude el título?

A todo lo nuevo a lo que me enfrentaba y a todo lo que no conozco aún. Venía de estar bloqueada a la hora crear, porque había entrado en una dinámica de hacer las cosas casi de la misma manera que siempre y no daba con nuevas experiencias; hasta que quise salir de mi zona y jugar un poco sin prejuicio ni pretensiones, claro. Ahí empecé a ver que cuanto más me abría hacía otros lugares, más se abrían esos lugares brindándome nuevas formas.

¿De dónde te viene tu pasión astronómica? ¿Tiene que ver con tu amor por Bowie?

Podría ser un poco, pero al revés. Puede que Bowie me haya llegado fascinar aún más por esa conexión que tiene con el cosmos. De dónde viene mi pasión por la astronomía no estoy muy segura. Desde pequeña me llamaban mucho la atención las estrellas y la luna, y pensar que andábamos flotando en un universo más desconocido que conocido. Tengo un tío mío que hablaba mucho de ello, y eso también alimentaba esa curiosidad.

Resulta curioso, pero las letras de algunos temas de Universo por estrenar, que compusiste en 2018, parece que tengan algo de premonitorio.

Sí, no es la primera vez que escucho esto... Quién sabe cómo ocurren estas cosas... Es bonito ese misterio que se crea cuando pasa algo así. Yo quise conectar con lo que sentía dentro de mí y con lo que había fuera (‘fuera’ como mucho más allá del entorno cercano). Puede ser también que haya canciones que adquieran muchos significados, y, según el momento, las ves de una forma u otra.

¿Qué ha aportado el productor James Bagshaw, líder de Temples? ¿Se encontró las canciones ya hechas o aportó bastante?

Ambas cosas. Se encontró con los temas ya hechos y aporto mucho. James entendió a la perfección todas las demos, y respetó lo que había y supo darle a eso otra dimensión. Donde yo tuve algún bloqueo, él supo seguir. Fue precioso trabajar con él, porque me hizo sentir que todo el esfuerzo que había puesto en esos temas y todas la ideas que había tenido casaban y eran válidas. Estuvimos muy a gusto trabajando mano con mano.

¿De qué va Juramento? Al cantar en español, ¿sientes el pudor de abrirte más?

Juramento es una despedida dedicada a todas esas personas que tienes cerca y solo te hacen daño, a todo eso que no nos viene bien tener cerca. Y ya no siento pudor, la verdad. En un principio, el miedo al ‘qué pensarán’ me podía un poco, pero enseguida sentí que lo que cantaba era algo tan sincero que de eso nunca había que avergonzarse.

Está pasando con Buen viaje, que dicen que suena muchísimo a Lori Meyers.

¡Sí! Creo que es normal que siendo Lori Meyers una banda de referencia para mí en muchos aspectos (y teniéndolos tan cerca), saliera alguna canción que recordase a ellos. Noni, de hecho, también formó parte del disco con algunas guitarras e ideas. Es un tema que se ha entendido muy bien con el público. ¡Fue el primero que compuse de todo el disco!

¿Cómo se te ocurrió hacer la versión de Take on me? La tuya es más acústica... ¿Qué te hizo verla de esa manera?

Fue junto a Javier Doria, que nos pusimos a tocarla sin pensarlo mucho, como cuando quedas con un amigo y te pones a hacer versiones. En aquel entonces la llevamos al escenario, y gustó para una campaña publicitaria, y desde ahí la gente empezó a conocerla y apreciarla. La forma de verla fue más visión de Javier que mía (por el estilo de música que tocaba entonces, supongo).

¿Cómo te has sentido tras poner tu voz en la canción Sol y sal y enterarte poco después de la noticia de la muerte de miles de peces en el Mar Menor?

Muy triste. El mundo lleva muchos años sufriendo; no entiendo por qué seguimos ignorando este hecho y haciéndolo mal hasta el punto de llegar a situaciones que no tienen remedio. Creo que ya han pasado suficientes situaciones feas e irreversibles como para que cuidemos el sitio en el que vivimos.

¿Qué tienes preparado para los conciertos?

Para estos en trío acústico, sobre todo tocar Universo por estrenar en este formato. Es muy especial desnudar los temas: cogen otro color e incluso significado al tocarlas así. También toco algún tema de los discos anteriores, y alguna versión que me ha marcado, pero sobre todo el último álbum. Tengo muchas ganas de dar este concierto.