Tocadiscos

Tatuaje, de Manuel Quiroga, por Concha Piquer

Disco

Disco / L.O.

José Antonio Molina Gómez

José Antonio Molina Gómez

Ahora que el sabio y paciente calor del verano obliga a aligerar con generosidad la vestimenta, y ofrecer a ojos regiones del cuerpo antes ocultas hacia las que que se dirigen con más avidez las miradas; ahora que abundan los tatuajes de valor estético variado, alto muchas veces, cuestionable y dudoso otras, con mensajes, símbolos y signos casi jeroglíficos a menudo, me viene a la memoria la canción Tatuaje cantada por Concha Piquer y me sorprende su crudeza, su desgarro, la desilusión con que se expresa.

Escucho un historia en apariencia sencilla, la historia de un simple tatuaje marinero, tosco y no tan elaborado como los que estamos acostumbrados a ver. Simplemente lleva un nombre de mujer. Un amor olvidado, pero no para quien lleva la cicatriz en el cuerpo grabada de manera indeleble. El tatuaje resulta ser fiel asistente de la memoria. El tiempo pasa, la gente va y viene en las aguas de la vida, en el puerto de la existencia, en un vaivén constante de cambio. Pero la herida profunda solo cierra despacio, si lo hace, y el nombre de la persona amada queda para siempre.