En el año 2015, los líderes mundiales crearon 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para conseguir un mundo equitativo, más saludable y en sintonía con la naturaleza. La fecha límite para alcanzarlos es 2030, pero a tan solo nueve años de que se cumpla la fecha, la Covid-19 lo ha complicado todo, debido a las desigualdades de acceso a recursos que la pandemia ha generado. El 25 de septiembre se cumplirán seis años desde aquel acuerdo, y cada país está avanzando en ellos como puede. En lo que se refiere a España, el progreso es importante, pero no suficiente. Según el informe ‘Los ODS en 100 ciudades españolas’, elaborado por REDS en colaboración con Ecoembes, el país está cumpliendo ya el 82% de los ODS, entre los que destaca la salud y bienestar, la educación de calidad y la paz. Sin embargo, un 6,6% de los objetivos presenta «niveles bajos de progreso», como acabar con el hambre o la pobreza .

El 10% de la población mundial vive en situación de extrema pobreza. Con la crisis de la Covid-19, los avances realizados desde 1990 (cuando el nivel de pobreza ascendía al 36%) corren el riesgo de revertirse. En España es el objetivo con más carencias. Diecisiete ciudades se encuentran en niveles muy bajos de cumplimiento y solo una consigue alcanzar la meta. «Sin duda, los efectos de la crisis económica aún perduran y probablemente se incrementarán de forma notable con la situación actual generada por la crisis sanitaria», advierte el informe de la REDS .

Cerca de 690 millones de personas en el mundo padecen hambre. De ellos, 135 millones sufren hambre severa y la irrupción de la Covid-19 podría duplicar esta cifra. El mundo no está bien encaminado para alcanzar este objetivo, pues de continuar la tendencia, el número de personas afectadas por el hambre superará los 840 millones de personas para 2030. España sigue la estela del resto de países, pues carece de potencial de autoabastecimiento.

Este objetivo se ha topado inesperadamente con una crisis sanitaria sin precedentes. El acceso a la sanidad pública y universal en España ha permitido cumplir con creces la mayoría de los indicadores sanitarios a nivel mundial, aunque el país sigue cojeando en aspectos como la adicción al tabaco y la obesidad. Los expertos consideran que habría que medir también la resiliencia del sistema, dado que «la situación extrema que se ha vivido ha puesto de manifiesto las debilidades de nuestro sistema sanitario».

La educación es clave para salir de la pobreza. En la última década se han conseguido muchos avances, aunque alrededor de 260 millones de niños aún no vayan a la escuela y el confinamiento provocara que el 91% de los estudiantes de todo el mundo se vieran forzados a abandonar las aulas. España cuenta con un valor muy alto de cumplimiento de este objetivo: por ciudades, 22 alcanzan la meta y solo una se encuentra en el nivel más bajo.

Se han dado muchos pasos adelante y España logra un notable alto en relación al resto de países del mundo. No obstante, todavía hay mucha discriminación que conduce a que el papel de la mujer en la sociedad no sea equivalente al del hombre y que el machismo acabe a menudo en violencia hacia la mujer y las niñas. En España fueron asesinadas 45 mujeres a manos de sus parejas o exparejas en 2020.

Una de cada tres personas no tiene acceso a agua potable y dos de cada cinco personas no disponen de una instalación básica destinada a lavarse las manos con agua y jabón. En España, el cumplimiento es bastante alto, dado que hay 14 ciudades que alcanzan el nivel máximo y solo tres se sitúan en la valoración más baja .

La mayor parte de países están avanzando hacia esta meta, pues la escasez de energías fósiles y la contaminación ha precipitado la toma de medidas contundentes. España tiene una evolución «muy sobresaliente» y está cerca de alcanzar los umbrales máximos en este aspecto. Sin embargo, el privilegio de España muestra que aún existe una gran brecha entre países, pues el 13% de la población mundial aún no tiene acceso a servicios modernos de electricidad .

Con la crisis sanitaria de 2020, el Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé una recesión mundial tan mala o peor que la de 2009. Cerca de la mitad de todos los trabajadores a nivel mundial se encuentran en riesgo de perder el empleo. Ya antes de la pandemia, en España la situación no era excelente, pero tampoco del todo mala, aunque fallaba de manera flagrante en aspectos como el paro juvenil .

La innovación y el progreso tecnológico son clave para los desafíos económicos y medioambientales, como el aumento de la eficiencia energética y de recursos. A nivel mundial, la inversión de I+D alcanzó el 1,7% en 2017, pero en las regiones en desarrollo fue inferior al 1%. España, que actualmente cuenta con una inversión del 1,2% en I+D, requiere hacer muchos más esfuerzos .

La crisis sanitaria ha intensificado las desigualdades existentes y ha afectado sobre todo a los pobres y vulnerables. No solo ha sacado a la luz las desigualdades económicas, sino que además las ha amplificado. En nuestro país es uno de los objetivos con indicadores más bajos y donde más trabajo queda pendiente .

Con la urbanización del planeta, es necesario lograr que estos núcleos de riqueza sean amables con el medioambiente. Representan alrededor del 70% de emisiones de carbono y más del 60% del uso de recursos. España está fallando estrepitosamente en este objetivo, en el que cuenta con valores «bastante negativos», pese a los esfuerzos municipales para mejorar la contaminación y procurar un acceso a los servicios de calidad .

Cambiar la forma de consumir es fundamental para mitigar la pobreza y avanzar hacia economías verdes. España no ha alcanzado esta meta en ninguna de sus ciudades y, además, carece de datos que permitan evaluar los niveles de consumo o producción sostenible, pues se centra básicamente en el reciclaje .

A pesar de todo, las temperaturas siguen aumentando respecto a los máximos aceptables. Los objetivos no se han cumplido y España está muy lejos del camino para conseguirlo, al suspender en los aspectos que tienen que ver con la contaminación. Uno de los problemas consiste en que este no es un objetivo desligable de otros, porque es un problema «complejo, multicausal y multinivel», que debe atajarse con una acción coordinada, sostenida, contundente y global .

El océano es un bien fundamental para hacer de la Tierra un lugar habitable. Vivimos un deterioro continuo de las aguas costeras, debido a la contaminación y a la acidificación de los océanos, que está teniendo un efecto adverso sobre el funcionamiento de los ecosistemas y la biodiversidad. España se ha estancado, a pesar de estar rodeada de mar, en lo relacionado con la calidad de aguas de nuestros mares y océanos .

El mal uso que ha hecho el ser humano del medio terrestre conlleva a la pérdida de especies, la desertificación del suelo y a la aparición de nuevas enfermedades zoonóticas, como la Covid-19. Todo ello se verá agravado con el cambio climático, por lo que, para devolver la vida a los ecosistemas degradados del mundo, la ONU ha declarado la Década para la Restauración de los Ecosistemas (2021-2030). Nuestro país se encuentra en una situación poco favorable en este aspecto .

El número de personas que huyen de las guerras, las persecuciones y los conflictos superó los 70 millones en 2018, la cifra más alta registrada por Naciones Unidas en casi 70 años. Los conflictos y la inseguridad son una grave amenaza para el desarrollo sostenible, pero afortunadamente, España es uno de los países con mejores puntuaciones en este aspecto. España logra valores de notable a nivel mundial, y, además, tiene aún capacidad de mejora en aspectos municipales .

Teniendo que cumplir los objetivos desde una perspectiva global, es necesario que se creen alianzas mundiales sólidas. En España, aunque la situación es mejorable, ha habido esfuerzos importantes en la materia, tanto a nivel estatal como municipal. De hecho, 18 ciudades se encuentran en los niveles máximos en lo que respecta al establecimiento de alianzas.