'La Lorca de suelo grato y castillos encumbrados, espada contra malvados y del Reino segura llave', como dice el lema de la ciudad, abrió anoche sus puertas de par en par. Castillo, palacios, casas señoriales, murallas, torres y museos recibieron a cientos de visitantes en las cuatro horas proyectadas en la Noche de los Museos. La vieja ciudad se convirtió en una isla abierta únicamente a los visitantes que recorrieron sus calles y llenaron sus plazas.

La muralla medieval, el Museo de Bordados del Paso Blanco, el Museo Arqueológico, el Museo Azul de la Semana Santa, el Palacio de Guevara y la Colegiata de San Patricio fueron los lugares más visitados. El atardecer desde la Torre del Espolón y el Castillo fue un auténtico disfrute con una vista panorámica de toda la ciudad. Las instantáneas no omitieron el momento en que nos encontramos y todos los visitantes lucieron mascarilla. En la calle la Banda Municipal de Música recordó aquellas tardes en que previo a la corrida de toros en el coso de Sutullena hacían un pasacalle con los pasodobles de toda la vida.

En esta ocasión no hubo colas. La perfecta organización llevó a que todos los que acudían contaran con una cita previa, lo que garantizaba la fluidez del tránsito por los lugares de visita. Los más pequeños disfrutaron con pases especiales en algunos museos y con un juego de pistas, en familia, en el Arqueológico. En el Paso Morado pudieron vestirse de ‘armaos’ con las indumentarias que se lucen en Semana Santa.