¿Qué tienen en común Daniel Boone, el Sargento York, Sherlock Holmes, Sam Spade, Flash Gordon, Robin Hood, Sandokán y John Rambo? Que todos son héroes, cuyas figuras y actuaciones han servido durante mucho tiempo para cimentar y dar ejemplo a la sociedad ejerciendo como sus modelos a imitar.

Esto es lo que defiende a lo largo de más de 370 páginas Héctor Caño Díaz en el libro Todos los héroes. Arquetipos heroicos en el Pulp, los cómics, la radio, el cine y la televisión norteamericana, que acaba de ser publicado por Editum, el Servicio de publicaciones de la Universidad de Murcia.

El autor defiende que, desde mediados del siglo XIX, estos modelos pasan de pertenecer a la alta literatura a encarnarse en personajes producidos para el pueblo y difundidos masivamente a través de productos de amplio arraigo en canales como el cine, la radio, la televisión o el cómic.

Norteamérica, según nos relata Héctor Caño, está cerca de ostentar el monopolio del heroísmo mundial, aunque sus figuras y personajes provienen de otros más antiguos. En concreto, el autor recopila los arquetipos heroicos de la cultura popular de Estados Unidos ateniéndose a cinco géneros fundamentales: western, detectives, ciencia ficción, aventuras y bélico, haciendo genealogías de héroes que van desde Mowgli a Tarzán, o desde Colmillo Blanco a Lassie, recuperando viejos mitos hoy olvidados que dieron origen a los héroes más conocidos de la actualidad. «El desprecio por lo demodé que se palpa hoy día ha logrado sepultar cerca de dos siglos de tradición cultural continuada, llevando los clásicos literarios al anacronismo y los hitos populares al olvido inmisericorde», afirma el autor.

De Marlowe a Lara Croft

Hasta los años ochenta, el entretenimiento tendente al puro ocio era escaso, pero a partir de esa fecha, que podríamos situar en torno a Star Wars, se produce una sobreabundancia que convierte la cultura popular en un «opiáceo» que rompe con lo anterior. Así, El Llanero Solitario, Phillip Marlowe y el Príncipe Valiente han desaparecido para dejar paso a Lara Croft, John Wick y Jack Sparrow. «La edad de oro de la radio, con sus maravillosos espacios dramatizados, sólo permanece en la memoria de los más ancianos, y las series de televisión que marcaron a millones de espectadores en su momento, hoy día despiertan añoranza en un grupo reducido de nostálgicos», apunta Caño.

Por todo ello, argumenta el autor, «es el momento de abrir el álbum de recuerdos polvorientos y sumergirnos en una época maravillosa rebosante de pistoleros, espadachines y corsarios. Un tiempo para los héroes poblado por héroes», ya que la adoración a los héroes perdurará para siempre mientras el hombre exista, tal y como afirmaba Thomas Carlyle.