Diego Martín es un cantante y compositor privilegiado. Llegó a la cumbre y se colocó directamente en el número uno de las listas de ventas de iTunes España con el disco Con los pies en el cielo (2016). Desde entonces ha tenido tiempo de aprender a tocar el piano, desarrollar su faceta como actor y rodar una serie (El Incidente), pero sobre todo para madurar mucho el repertorio con el que quiere volver a conquistar a su público. 

El murciano es paciente y sigue desplegando un magnetismo único; incluso cuando bucea en la oscuridad, uno no puede dejar de asombrarse con destellos de brillantez en canciones pop construidas a base de matices, poesía y pequeños detalles, que también guardan momentos de celebración efervescentes. Con esta receta, el pasado 9 de abril publicaba single, Tuvo su tiempo, junto a Leire Martínez de La Oreja de Van Gogh, y al mismo tiempo veía la luz su nuevo EP, al que da título el año de nacimiento de su hijo: 14.09.18. El disco incluye todos los temas y sencillos que ha ido sacando hasta ahora, sin prisas, sin modas, sin absolutamente nada que pudiese interferir en las conversaciones con su alma.

¿El 14 de septiembre de 2018 –que da título al EP– es una fecha significativa para ti?

Sí, es el día en que nació mi hijo. Evidentemente hay un antes y un después de aquello. Todo el mundo me pregunta cuándo voy a hacerle una canción, y eso es algo que tiene que salir solo... En fin, mis cosas. Pero también fue como:«No le he hecho una canción, pero le voy a dedicar este EP», y ya veremos más adelante qué pasa...

Este trabajo ha visto la luz ahora, ¿pero se inició antes o durante la pandemia?

Antes. Recuerdo que sacamos Adiós mon amour –el primer single de este EP–, luego vino Te extraño y, más tarde, Brindemos, ya cuando empezó la pandemia. Es un trabajo que lleva ya muchos meses de viajes, de idas, venidas, canciones. «Está sí, esta no, esta también...». Así que, la verdad, estoy muy contento. En los tiempos que estamos es difícil sacar un disco...

¿Cómo llevas la pandemia?

Hace ya bastante tiempo que tampoco soy de estar mucho por ahí. Normalmente estoy en casa trabajando y, si salgo, es para ir al estudio (quitando algún día que vaya por ahí a pasear o lo que sea). Antes de todo esto yo ya era bastante recogidito. Al principio del confinamiento sí que lo pasé un poquito mal porque a estar todo el día metido en casa no estábamos acostumbrados ninguno, pero después (el estado de alarma, el toque de queda...), todo esto a mí no me ha perjudicado.

Dices que este 14.09.18 es el primer trabajo de tu segunda vida.

Yo creo que es verdad eso de que todos tenemos dos vidas, y que la segunda comienza cuando te das cuenta de que solo tienes una. A mí me ha pasado. He cambiado muchísimas cosas de mí que creo que han ido a mejor, he dicho adiós a otras muchas, y creo que realmente estoy en mi segunda vida [Risas].

Se te siente pletórico a pesar de las circunstancias.

Yo desde pequeñito siempre he sido muy positivo. Siempre he tenido una sonrisa en la boca en cualquier situación, lo que hoy en día es un don (estar alegre, contento y positivo), así que gracias a Dios tengo esa cualidad y no me paro en la pena y en la desgracia, sino que intento seguir siempre hacia delante. Y cuando me pasa alguna cosilla y se pone alguna piedra muy grande en el camino, busco una solución e intento estar contento.

Cuando decías lo de las dos vidas, me preguntaba si habías pasado por algún tipo de trance.

Supongo que como todos. He tenido buenos momentos en mi vida, muchísimos, pero también he tenido malos. He tenido desamores, amores que se me han ido..., un montón de cositas que te van arañando un poquito el alma.

¿Se te ha hecho larga la espera para la publicación de este EP?

No, porque como ahora se trabaja single a single, a lo mejor te tiras con un sencillo dos meses. Estás siempre trabajando sobre la canción: «Ahora le cambio esto, ahora le pongo lo otro...». O le dices al productor: «Oye, Alberto, voy a cambiar esta palabra, me gusta más esa frase». Estás siempre metido en la dinámica. Sale un single y después el otro, y otro, y otro..., y, cuando te vienes a dar cuenta, está el disco hecho. Lleva muchísimo trabajo, pero no es como antes, que te tirabas tres meses metido en un estudio haciendo el mismo disco. Aquí van y vienen los sentimientos («Ahora hago esta, ahora hago la otra...»). El trabajo es el mismo –incluso te paras más en cada canción–, pero luego, como vas poquito a poco, cuando te quieres dar cuenta está ya todo hecho. No sé qué prefiero, si el método de antes o el de ahora.

¿Y qué te sale más del alma ahora, ¿luz o oscuridad?

Luz.

Y eso que está la cosa un poco nublada en estos tiempos... ¿buenos o malos para la lírica?

Yo intento ir a lo mío. Nunca lo he tenido fácil, o sea que a mí un virus no me va a parar. Siempre he tenido que estar pico-pala, pico-pala, así que soy una persona positiva, y creo que por lo menos este verano tiene pinta de que las cosas van a ir un poquito mejor. Prefiero pensar eso que no que va a ser todo un desastre y no van a venir los conciertos; eso no vale para nada.

Escribir al amor y al desamor parece fácil, pero no lo es. ¿Cómo te las arreglas tú?

Ya no lo sé..., pero sí que es verdad que el otro día lo pensaba. Llevo ya seis discos publicados y hablo de amor y desamor en la mayoría de mis canciones, y sigo teniendo repertorio ahí dentro que me sale y no me repito [Risas], entonces yo ya no sé qué es lo que llevo dentro ni hasta dónde va a llegar, pero va bien de momento. Hay gente que dice: «Solo le escribes al amor», y no es que solo le escriba al amor, sino que solo publico canciones de amor. Tengo canciones que hablan de otras cosas, pero me siento más cómodo ahora mismo en este plano.

En este nuevo EP hay ritmos y melodías distintos a los que ofrecías en anteriores trabajos, pero sin perder tu identidad. ¿No hay cambio de rumbo?

No, yo sigo siendo el mismo, sigo componiendo igual. Sí que me están diciendo que estoy componiendo mejor que nunca, y lo agradezco, pero no soy consciente de ello.

Se te ve más seguro.

El otro día me preguntaban: «¿Qué ha pasado para que ahora escribas así?». No sé si es la edad, la experiencia, que hay que darle de comer al peque…, pero lo agradezco.

Hace unos años me comentabas que te habías metido con el piano. Imagino que lo tienes ahí en tu casa y que te sientas mucho en él para crear. ¿Cómo salen tus composiciones ahora?

Ahora todo lo hago con el piano, prácticamente, porque me gusta más a la hora de componer la sonoridad. Luego, yo vivo en un piso con vecinos, entonces el piano lo bajo al mínimo y no molesta tanto como la guitarra, y se descontrola menos. Además, ya me defiendo bastante bien, y ahí voy perfeccionando todo lo que puedo. Sé que no voy a ser un virtuoso nunca (de ningún instrumento), porque tampoco es que esté 24 horas al día con el piano o con la guitarra, pero estoy muy contento porque hace unos años no me podía defender yo solo, y ahora sí. Eso me pone muy contento: el salir a un escenario y que la gente me pueda ver a mí con mi piano es muy bonito.

Cuántas veces es una canción tuya ya conocida, a piano y voz, que ahora la incluyes en una versión nueva.

Sí, porque esta era una canción que nosotros llamamos «de contenido». Entre single y single, a veces las canciones se tiran siete u ocho meses sonando en radio, y están dando bien, y no se cambian. Hasta que no empiezan a bajar en el callout en la audiencia, no empiezan a quitarlas. Entonces, en ese tiempo tienes que seguir sacando cosas y dándole contenido a la gente, y esta era una canción que a mí me gustaba muchísimo. La planteé para sacarla a piano y voz entre dos singles, y así lo hicimos. Lo que pasa es que luego, cuando salió, todo el mundo empezó a decirnos que por qué no la habíamos producido, que qué bonita era. Llegaron mensajes por todos lados durante dos o tres días, así que dijimos: «Oye, ¿por qué no? ¡Vamos a hacerla!», y nos pusimos a ello, y la verdad es que quedó muy bonita, y cómo no, va dentro del EP.

Tras cuatro singles, que ya nos decías que anunciaban la vuelta, vuelves a demostrar tu capacidad para escribir duetos, y si ya tuviste un gran éxito con Déjame verte, para El Sueño De Morfeo, ahora lo vuelves a confirmar con Leire Martínez, de La Oreja de Van Gogh, en Tuvo su tiempo, que cierra esta nueva colección de canciones. ¿Qué hay detrás de esta colaboración?

La historia es que tanto mi mánager como yo teníamos muy claro que queríamos hacer un dueto para cerrar este EP, a fin de compartirlo con alguien y darle también un poquito más de visibilidad. Estuvimos hablando, viendo quién podría ser, y recuerdo que a los dos o tres días de aquella conversación, le dije al productor: «¿Sabes con quién lo haría yo? Con La Oreja de Van Gogh». La verdad es que me gustan mucho y los sigo desde hace tiempo, pero ahí se quedó la cosa. Y a los dos o tres días me viene Javier Tomás [el mánager] y me dice: «Oye, yo probaría con Leire, además conozco a su representante». Se me pusieron los pelos de punta. Fue como una cosa mágica. Digo: «¡Pero si se lo dije hace dos o tres días a Alberto [Belando, el productor]! Esto es una señal, yo soy muy de señales. ¡Llámala! Vamos a hablar con ella, consígueme el teléfono». Y así ha sido. Le mandamos dos canciones, eligió Tuvo su tiempo [la otra era Cuántas veces] y enseguida llamó: que le gustaba mucho el tema y que encantada de participar. Estoy muy contento de que haya sido con ella, porque ha estado para todo. Supersimpática.

¿Qué dice Tuvo su tiempo?

Es una aceptación, un adiós con cariño, un adiós de «que te vaya bien», de que las cosas tienen su tiempo y éste ha terminado, y no hay más. Es aceptar un adiós.

Y si tuvieras que describir 14.09.18, ¿cómo lo harías?

Es el disco en el que más verdad he expresado. No me he guardado nada. Siempre hay verdad, pero aquí he sido particularmente honesto, natural, y no he dicho nada más que verdades. Yo resaltaría eso.