El jovencísimo Juan Bermúdez (Lorca, 1996) es uno de los más prometedores cineastas de la Región. Pese a su tierna edad (24), el realizador de la Ciudad del Sol acumula un buen puñado de proyectos a sus espaldas; algunos de los cuales, como Contratiempo (2018), con reconocimientos dentro y fuera del país (Premio del Público, Mejor Director, Mejor Guion y Mejor Corto Policial Negro en el Fic Fan Fest de Mar del Plata, Argentina). Ahora, y tras el éxito de Incógnito (2019), su último trabajo, prepara el estreno del que, hasta el momento, es su proyecto más ambicioso: Paralysis, un nuevo cortometraje, esta vez con el apoyo de la productora murciana Black Mamba Films y protagonizado por Cristina Alcázar (El sueño de Iván, La chispa de la vida, Cuéntame cómo pasó, Amar es para siempre) y Fran Abellán (Nuestra voz, Vampidelia), con el que pretende poner el foco sobre «la precaria situación que sufren algunas familias con personas con discapacidad» y girar por festivales durante los próximos meses. Inmerso actualmente en la fase de postproducción del filme -se rodó el pasado mes de enero entre Nerpio (Albacete) y Blanca-, el inquieto director lorquino saca un hueco para responder a las preguntas de LA OPINIÓN sobre este y sus próximos proyectos.

Leo que ha rodado ya más de una decena de cortometrajes, dos largos, media docena de videoclips, un documental, ‘spots’ publicitarios..., y tiene 24 años. ¿Cómo puede explicar semejante currículum? ¿No duerme por las noches?

Siempre he pensado que por las noches se muestran más las musas… [Risas]. Lo cierto es que muchos de esos proyectos que mencionas son fruto del azar. Uno comienza a hacer pequeños vídeos con sus amigos de toda la vida y acaba soñando con ser director de cine. No me arrepiento de nada de lo que he hecho, pero la mayoría de estas cintas las guardo en una caja fuerte y nunca verán la luz.

Supongo que, aunque buena parte de ellas no hayan sido con medios profesionales, de todo se aprende. Además, sus últimos proyectos ya son de mayor entidad, tanto a nivel de equipos como de inversión e incluso ‘cast’. ¿Cómo se ve actualmente como director? ¿Se siente preparado para dar un salto en su carrera o todavía le queda mucho por aprender?

Bueno... No hay trucos de magia ni una ley escrita que te lo diga, así que si algo tengo claro es que lo único que vale en esto es el trabajo. Como te decía, empecé con mis amigos y una cámara casera y ahora hemos rodado Paralysis con un equipo profesional, y la verdad es que uno se siente muy afortunado de poder hacerlo. Sobre todo por las personas que están ahí; en especial por mi director de fotografía, Toni Guillén, a quien le debo mucho. Como director siempre he pensado que mi única virtud entre un gran abanico de defectos es saber rodearme de gente mejor que yo. No obstante, sí, me siento preparado para dar el ‘salto’. Después de este proyecto, siento que ya he hecho todo lo que tenía que hacer en el mundo de los cortometrajes, aunque si te digo que no me queda nada por aprender te estaría mintiendo... Siempre se aprende, tengas veinticuatro o noventa años.

Se lo preguntaba porque, sobre todo, efectivamente, su nombre ha empezado a coger fuerza con los dos últimos proyectos que ha estrenado: los cortometrajes Contratiempo e Incógnito, y porque en la actualidad está trabajando en otro corto: Paralysis. ¿No le tienta el largo? ¿O si no se ha lanzado ya es solo por una cuestión de posibilidad?

Si te soy sincero, si no me he lanzado ha sido porque la posibilidad aún no se ha presentado. La palabra ‘largometraje’…, es algo que aterroriza. Son palabras mayores. Pero si me dieran la oportunidad, mañana mismo estaría dando «¡Acción!» en una película. Es mi sueño, para qué nos vamos a engañar...

Volviendo a sus cortometrajes, los dos citados anteriormente en primer lugar obedecen a los cánones del ‘thriller’, mientras que con Paralysis, que acabáis de grabar e imagino se encuentra en fase de postproducción, le ha dado un pequeño giro a su carrera: hay algo de terror, de cine social... ¿Le apetecía hacer algo distinto?

Sí, estamos editando el cortometraje y en las próximas semanas comenzaremos la sonorización y el etalonaje. En cuanto al tono del cortometraje..., bueno, la verdad es que yo no estaba pensando en darle un giro a mi carrera. El ‘thriller’ es un terreno en el que me lo paso muy bien (haciéndolo y consumiéndolo), pero el drama, con esa mezcla de terror y cine social…, simplemente, me apetecía hacer algo así, y la historia lo merecía. Pero te diré un secreto: en Paralysis sigue habiendo cabida para el ‘thriller’…

¿Y tiene algún referente en particular? ¿Algún cineasta del que beba particularmente a la hora de abordar estos géneros?

Hay una figura que destacaría por encima de todas. Bueno, dos. Por un lado, posiblemente de quien más he bebido siempre ha sido y será Clint Eastwood. Me siento muy identificado con su forma de rodar, de ver la vida, de trabajar, de ser... Creo que ha hecho, como mínimo, cinco de las grandes obras maestras del séptimo arte. Y aún le quedan balas en el revólver... Por otro lado, Christopher Nolan es mi segundo gran referente. Como maneja las historias que cuenta… Es una gozada verlo en acción.

Hábleme de Paralysis. ¿Cuál es el germen de esta historia? ¿Por qué decide escribir -junto con Alejandro Gómez- sobre las dificultades de una madre con un hijo paralítico?

Como toda gran historia, los comienzos son puro azar. Comenzamos a hablar Alejandro y yo de un tema del que veíamos que no se había tratado mucho ni en el cortometraje ni en el cine en general. Así que nos pusimos manos a la obra y la cosa fue fluyendo, como suele ser habitual cuando trabajamos juntos. La historia esconde mucho detrás de lo que se ve, y quien ha leído el guion no ha quedado indiferente, te lo aseguro... Más bien, todo lo contrario: hay alguno que incluso anda diciendo que lloró cuando lo terminó... 

Un momento del set de rodaje Pedro Cazorla

Dice Nabil Ejey que, cuando le enseñó el guion, no tardaron «ni diez minutos» en cerrar la coproducción. ¿Cómo fue aquello? ¿Qué tal con Black Mamba Films?

Fue durante un rodaje de mi gran amigo Juan Albarracín. Le conté la idea a Nabil y a Antonio Callizo, les pasé el guion que teníamos por entonces y enseguida dijimos: «Esto hay que hacerlo, esto hay que contarlo». Y la verdad es que la experiencia con ellos [Black Mamba Films] ha sido inmejorable. Hemos conseguido mezclar su equipo con el nuestro y no puedo estar más feliz del resultado.

¿Y cómo fue el rodaje? Creo que tuvieron que suspenderlo en alguna ocasión por el tema de la covid...

Pensábamos rodarlo en noviembre, pero decidimos aplazarlo a enero. Ha costado mucho sacarlo adelante por culpa de la pandemia, sí: a lo mejor un martes sabíamos qué íbamos a rodar, pero teníamos el miedo de que el miércoles, al día siguiente, todo se cayera a plomo. Aún así, hemos hecho un gran trabajo para poder continuar y llevar a buen puerto este proyecto, con pruebas de antígenos a todo el equipo, PCR al reparto, mascarillas y geles, distancia de seguridad, máxima atención… Estoy muy orgulloso de la forma en la que lo hemos hecho.

Por cierto, hablando del reparto, ha contado con Fran Abellán y, sobre todo, con Cristina Alcázar, una actriz bastante reconocida. ¿Qué tal con ellos?

A Fran lo conocía desde hace tiempo: rodamos juntos en un cortometraje mío anterior y tenía claro que lo podía hacer muy bien. Fuimos hablando y la cosa marchó sola. Perdió unos cuantos kilos para el papel, y su transformación es una salvajada. Y con Cristina igual. Es un amor de persona y una profesional insuperable. Está dispuesta a hacer cualquier cosa por la historia, y jamás podré agradecerle lo suficiente todo lo que ha dado para este proyecto.

Ahora queda ensamblar, montar, pulir..., pero imagino que ya se divisa en el horizonte el final del proceso de desarrollo del filme. ¿Cuáles son sus intenciones con Paralysis una vez tengan todo listo para proyectarla?

Nuestra idea ha sido desde el primer momento girar por festivales. Pensamos que Paralysis puede llamar la atención por diversos motivos, y tenemos bastante fe en que esto pueda suceder. Cuando todo acabe, dentro de uno o dos años, sí me gustaría donar el cortometraje a cualquier asociación que nos lo pida. Tiene un gran mensaje que nadie espera.

Por último, y volviendo un poco a lo que decía en la primera pregunta: no me creo, viendo su trayectoria, que no esté pensando ya en próximos retos. ¿Hay algo por ahí guardado a la espera de poder desarrollarse o todavía es pronto para hablar de nuevos proyectos?

Por suerte, soy una persona a la que no le gusta vivir de las rentas. Siempre miro hacia delante; la idea de volver la cabeza hacia atrás está bien, pero el tren nunca para. Así que sí, puedo decirte que ya estoy preparando mi primer largometraje con mi amigo Alejandro Gómez y escribiendo un segundo. Además, estoy dándole vueltas a un documental que llevo mucho tiempo queriendo hacer. Pero, como te he dicho antes, el trabajo es importante porque te permite abrirte más puertas, pero el azar es el culpable de que las grandes historias salgan a la luz.