Cine
Murcia, plató de cine
´Green Zone´, ´El reportero´ o ´Éxtasis´ son algunas de las cintas más destacadas que se han rodado en Murcia

Los paisajes de la Región se transformaron en el desierto iraquí para Green Zone, película protagonizada por Matt Damon / JAVIER CONESA
Julia Albaladejo
La chispa de la vida tendrá como escenario Cartagena, un lugar en el que el director Álex de la Iglesia dice haber encontrado «cosas especiales» que no hay en el resto de España. La ciudad portuaria acogerá la última película del director de la Academia de Cine y responsable de uno de los últimos éxitos del cine español, Balada triste de trompeta.
Pero no será la primera vez que las calles de esta y de otras ciudades de la Región sirven de escenario para las más diversas historias. Numerosos dramas, comedias, thrillers y hasta películas bélicas han sido rodadas aquí. En ellas los paisajes murcianos han sido eso, paisajes murcianos, en cintas como Pajarico o la ya mítica En un lugar de La Manga; pero también se han transformado, por arte de los decoradores, en el desierto iraquí para la película Green Zone que protagonizó Matt Damon.
La alegría de la huerta, película rodada por Ramón Quadreny en 1940 y que acaba de ser recuperada por la Filmoteca Regional, es el primer filme rodado íntegramente en Murcia del que se tienen noticias, aunque antes las cámaras de otros cineastas ya habían visitado la Región. La alegría del batallón (Thous, 1924) fue rodada, entre otros lugares como Guadix y Elche, en Murcia; y un año antes, los franceses Mercanton y Hervin hicieron una adaptación de la obra de Feliu y Codina María del Carmen que se llamó Aux jardins de Murcia. Posteriormente se realizó una versión sonora, también con Murcia como escenario. De 1926 data la primera película íntegramente murciana con argumento: La jaca Lucera, filme mudo basado en el poema de Jara Carrillo del que no se conserva ninguna copia.
Ya en los años cincuenta, la Región acogió una superproducción protagonizada por Rafael Rivelles, Fernando Sancho y el murciano Paco Rabal. Águilas fue el lugar elegido por Rafael Gil para El beso de Judas (1953), una espectacular cinta para la que se usaron 82 decorados, que fue también rodada en Tierra Santa y que cuenta la historia de La Pasión. Pero el cine de esta y de las dos siguientes décadas se fijó en la Región en varias ocasiones más, y en diferentes zonas se ambientaron filmes muy diferentes: desde las películas de espías hasta las ya míticas ´españoladas´. Fernando Fernán Gómez, Jorge Mistral y Antonio Casal fueron los intérpretes de La trinca del aire (Torrado, 1951), filme que narraba las andanzas de un grupo de alumnos de una escuela de paracaidistas que no fue otra que la base de Alcantarilla; el mismo escenario en el que transcurre Ahí va otro recluta (Ramón Fernández, 1960), con José Luis Ozores.
Durante estos años, el Mar Menor empezó a ser uno de los destinos preferidos para el veraneo y el cine se hizo eco de ello contando con las estrellas del momento. Así, La Manga fue escenario de las actuaciones de Julio Iglesias, Manolo Escobar y Concha Velasco para La vida sigue igual (Eugenio Martín, 1969) y En un lugar de La Manga (Mariano Ozores, 1970). Y al mayor de los hermanos Ozores le debió gustar la zona, ya que a La Manga volvió para rodar Ya no va más (1988) y Hacienda somos casi todos (1989). También las playas de Mazarrón fueron contempladas por todos en El turismo es un gran invento (Lazaga, 1967), en la que Paco Martínez Soria y José Luis López Vázquez descubren las excelencias de las playas y de los turistas, retratando una España que empezaba a despertar al mundo a pesar de seguir bajo la dictadura.
El balneario de Fortuna se adivina en las escenas de Historias de la radio (Sáez de Heredia, 1965), con Tony Leblanc y Concha Velasco, y, ya que de Murcia era el ´señor´ que se enamoró de la bella Ninette que creó Miguel Mihura, la ciudad fue, junto con París, una de las localizaciones elegidas por Fernando Fernán Gómez para la versión de 1965. La internacionalización de los paisajes de la Región siguió con otras producciones, como la poco exitosa revisión de James Bond de Operación Lady Chaplin (1966); en la que un agente de la CIA es enviado a España para una misteriosa misión y corre aventuras, entre otros sitios, en Cartagena, San Pedro del Pinatar y Cabo de Palos. Actores como Gina Lollobrigida –en una suerte de biografía de Cervantes que realizó Sherman en 1967–, Kirk Douglas y Yul Brynner –protagonizaron en 1971 La luz del fin del mundo, basada en la obra de Julio Verne–, y Jack Nicholson –en El reportero (1975), de Antonioni– también demostraron su talento en tierras murcianas.
Pocas producciones eligieron la Región durante los 80, una década en la que apenas se puede encontrar algún título con Murcia como escenario, aparte de Los matasanos (Arkin, 1985), rodada en Lorca. Sin embargo, ya en los 90, algunos de los mejores actores españoles pisan estas tierras por exigencias del guión de filmes como Éxtasis (Barroso, 1995), en la que Javier Bardem y Federico Luppi se adentraron en el teatro Romea, y Malena es un nombre de tango (Gerardo Herrero, 1996), que, con Ariadna Gil como protagonista, fue rodada en Mula. Y de 1997 data una cinta muy especial, cuyo preestreno acogió el cine Rex de Murcia: Pajarico, un filme de Carlos Saura realizado íntegramente en la Región y cuya historia, contada en la pantalla por Paco Rabal, Manuel Bandera y Dafne Fernández, se basó en los recuerdos de infancia del cineasta.
En la última década siguen siendo numerosas las producciones rodadas en Murcia. El Mar Menor y el Mediterráneo vuelven a ser escenario, en este caso, de una apasionada historia rodada por Bigas Luna en 2001 con Jordi Mollá y Leonor Watling (Son de mar) o de la adaptación al cine de la novela del cartagenero Arturo Pérez Reverte, La carta esférica (2007). Y de nuevo las playas murcianas –baños de lodo incluidos– saltaron al cine con Y decirte alguna estupidez, por ejemplo te quiero (Antonio del Real, 2001) y Rencor (Albaladejo, 2002), el estreno como actriz de Lolita. La costa aguileña y Cartagena aparecen en la cinta de Benito Rabal El furgón; Blanca es el escenario de la intimista La noche del hermano (García de Leániz, 2005); La Unión y Cartagena, del thriller político Punto de mira (Karl Francis, 2001); y la catedral de Murcia acompaña las conversaciones de Pedro Reyes y Yolanda Aréstegui en la película, pendiente de estreno, La curva de la felicidad.
La Academia General del Aire aparece, por su parte, en Alas rotas (Carlos Gil, 2002), y también el ambiente militar predominaba en uno de los últimos estrenos, Green Zone: Distrito protegido (2010), que convirtió localizaciones de Fuente Álamo, San Javier y Los Alcázares en el desierto iraquí para lucimiento del actor Matt Damon; una producción que puso Murcia en boca de todo el mundo. Ahora, es Álex de la Iglesia el que ha encontrado el lado «especial» de una Región que en enero se convertirá, de nuevo, en plató de cine.
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