Se trata del boceto al óleo para la pintura que adorna el techo de la sala de banquetes del palacio de Whitehall, construido por Inigo Jones, y que Carlos I encargó al arista flamenco en 1629 para celebrar a su padre.

Representa al rey elevado al cielo por la justicia mientras que unos querubines llevan los símbolos de su majestad terrena: la corona y el globo terráqueo.

El ex comisario británico de galerías y museos Hugh Leggat ha escrito personalmente al primer ministro, Gordon Brown, para que intente impedir la exportación de una pintura de tan alta significación para los británicos, informa hoy el diario "The Times".

Leggat teme que el cuadro, objeto en 1981 de un préstamo anónimo a la National Gallery, de Londres, sea vendido tras la muerte de su propietario, el sexto vizconde de Hamden.

Antes de fallecer, el aristócrata había iniciado negociaciones para venderlo como forma de asegurar el futuro de su residencia familiar de Glynde Place, una mansión de la época isabelina en el condado de East Sussex.

Según Hugh Leggat, la obra de Rubens no debería salir "bajo ninguna circunstancia" del Reino Unido ya que se trata de "la pintura más importante de la nación".

Resulta muy difícil valorar una obra de ese calibre aunque en el año 2002, un cuadro de Rubens titulado "La Masacre de los Inocentes" se subastó por 49,5 millones de libras (97,5 millones de dólares/ 66,7 millones de euros al cambio actual) en Sotheby's.

Peter Paul Rubens fue ennoblecido por el rey Carlos I, que le encargó pintar el techo de la sala de banquetes mientras el artista se encontraba en Londres entre 1629 y 1630 ejerciendo de enviado diplomático a la España de Felipe IV.

Carlos I le pagó por el encargo 3.000 libras de entonces, que equivaldrían a 218.000 libras de hoy (429.614 dólares/293.882 euros), además de regalarle una pesada cadena de oro.

El boceto preparatorio, que mide 95 por 63 centímetros, fue comprado en el siglo XVIII por el segundo vizconde de Hampden.