¿Qué siente al llegar a Murcia y dirigir esta noche una gran orquesta como la Royal Philarmonic?

Para mí es un lujo. Estuve en Murcia hace unos tres años, pero lo que es dentro de una gira es la primera vez. Estoy muy agradecida a Cajamurcia por haber contado conmigo para esta clausura de su Semana Grande. Me emociona especialmente, además, por el repertorio romántico que interpretaré.

¿Está cansada de que le recuerden constantemente que fue una niña prodigio?

Para mí esa definición dista mucho de la realidad. Me gusta tanto la música que, cuando las cosas se hacen con ilusión, ese es el resultado, aunque sea lo que queda exteriormente. La música es sacrificio, detrás del telón hay mucho más. Amo la música más allá de etiquetas. Los músicos tienen un cometido, que es el de emocionar.

Pero no me negará que comenzar a una edad tan temprana sonaba a aquello de "mamá, quiero ser directora de orquesta"...

(Risas) Se hace camino andando, un trabajo te lleva a otro. Comencé a los cuatro años en un colegio religioso en el que la formación intelectual era muy importante, y poco a poco me forjé esa pasión musical. Si naciera de nuevo volvería a repetir el mismo camino.

En un mundo, el de la orquesta, muy masculino...

Para mí la orquesta es el canal interpretativo, es como la paleta de un pintor. En la música se dan todos los colores, notas, sonidos... Es un organismo vivo en el que se dan todas las gamas acústicas; es por eso que me siento una privilegiada por poder abrir todo el abanico y acercarlo a la sociedad.

El hecho de que sea una mujer la que dirija la orquesta sigue llamando la atención de algunos...

El talento no conoce de géneros. El lenguaje de los sentimientos está por encima de razas, colores... Somos transmisores de sentimientos. Me considero una herramienta de la música, por y para el público, y quiero que la gente se emocione hoy conmigo.

Esto confirma su fama de disciplinada, de pasar diez horas diarias preparando una partitura.

Hay días que incluso más, dependiendo de giras, hoteles... La disciplina te la marcas tú y no está exenta de una gran capacidad de sacrificio, pero te reitero que lo hago con una gran generosidad y pasión. Pienso que no hay cosa más maravillosa que dirigir.

¿Tiene su agenda firmada, como otros grandes de la música clásica, de aquí a diez años?

Para nada, mi agenda la tengo comprometida de aquí a tres años vista. De Murcia me voy a Salamanca con la Filarmónica de Torino y un repertorio más clásico. Más adelante me espera una gira asiática, de allí a Italia, Alemania, Moscú...