Desde que Molière se dejó literalmente la vida en las tablas mientras representaba -vestido de amarillo- la obra 'El médico a palos', este color no es precisamente bien recibido en el teatro. Lidó Rico lo sabe y, con el fin de limpiar las malas vibraciones del auditorio blanqueño, ha instalado en su puerta la pieza 'Succión amarillo Victoria', escultura que, explica el autor, "succiona el color amarillo de la mala suerte al teatro".

Rico confiesa que, cuando recibió la propuesta de materializar esta talla de resina de poliéster y metal, "dejé al margen otras historias para estar centrado en la pieza". No en vano se trata de la primera escultura que acomete el artista yeclano en exteriores.

"Es difícil encontrar emoción dentro de la política, pero Rafael Laorden me trasmitió mucha con este proyecto", afirma el creador sobre el primer edil de Blanca. Asimismo, Lidó Rico insiste en definirse como "una persona que, cuando coge un compromiso, lo coge de manera importante".

Añade que en Blanca "el espacio que vi más indicado para la obra fue la pequeña plaza del teatro. Le venía bien a mi pieza, porque tiene un espectro teatral importante".

Un círculo, muchas historias

"¡La mía es la primera pieza en el mundo que succiona la mala suerte!", sentencia Lidó Rico, que ayer asistió a la inauguración oficial de la escultura, a la una y media de la tarde en Blanca. Hasta ese momento, la pieza había permanecido cubierta, así que hasta ayer los vecinos no pudieron verla.

Acerca de la estructura de 'Succión amarillo Victoria', Rico apostilla que cuenta con dos partes, "una anclada a la fachada y otra enfrente de ésta".

Así, en la fachada del auditorio el yeclano ha adosado "un círculo de personajes que narran muchas historias". "Conforme el espectador se va fijando, las historias van apareciendo y desapareciendo", revela el artista. Además, la pieza consta de "un cubo que se va trasformando en un color amarillo y que se encarga de succionar la mala suerte". De este modo, personajes y cubo conforman "un juego de tensiones muy interesante".

"La pieza perturba y no es lo que la gente espera ver mansamente", considera Lidó Rico, quien cree que la mayoría de artistas, cuando presentan un trabajo, "siempre llevan una especie de cuidado, quieren quedar bien con todo el mundo y que todo el mundo diga que la obra es maravillosa".

"La escultura exterior no me interesa", manifiesta el creador, "toda la escultura exterior que veo me deja indiferente". "Es el tema del mal fario el que me interesa explorar", destaca, "quiero que sea una pieza que dé que pensar".

El artista -que el año pasado ya succionaba a los clásicos en su galería de Madrid- afirma que en la mayoría de las esculturas emplazadas en la calle "estamos acostumbrados a ver la complacencia, las buenas maneras". "Hay que dar una bofetada para decir las cosas, la pieza tiene que estar viva", asevera Rico, quien se vale "del uso del cráneo y de las historias que se narran, que son fuertes" para lograr su propósito.

Una capilla en Sagunto

En cuanto a sus proyectos, Lidó Rico señala que en breve inaugurará en una galería de Sevilla, aunque una de sus máximas ilusiones está mirando al verano, cuando participará en un proyecto para hacer una capilla en Sagunto.

"Es de altura el tema", subraya el autor, que espera que esta semana que empieza le den más detalles acerca de la iniciativa. Mientras tanto, prepara una muestra para su galería madrileña y ultima un proyecto con Asuntos Exteriores. "No paro, me tengo que clonar", bromea el artista.