El accidente tuvo lugar en la región autónoma noroccidental de Ningxia, una de las más pobres de China, cuando esta semana dos jóvenes de 28 años de la localidad de Nanshan, Yang Wanfang y Yang Zhongfa, intentaban desactivar la bomba en la cocina de su casa.

El artefacto ha sido descrito como oxidado y con forma de columna de 70 centímetros de longitud y 15 de diámetro.

Durante ese manejo la bomba explotó haciendo saltar por los aires el techo de la cocina, y matando a los dos jóvenes y a los tres niños que se encontraban observando.

Otras dos niñas que quedaron enterradas por los escombros fueron rescatadas después y sólo presentan heridas leves.

Uno de los niños muertos es el hijo de Yang Zhongfa, y los otros dos eran vecinos, con edades de 6, 13 y 15 años.

La potencia de la explosión fue tal que hizo estallar los cristales de las casas vecinas.

Los Yang habían comprado el artefacto explosivo en la cercana región de Mongolia Interior y esperaban venderlo como chatarra, lo que da idea de su situación económica.

La policía está investigando el origen de la bomba, ya que todavía se desconoce cuándo y dónde fue construida.