Calvo Serraller es el autor de la edición y el prólogo de esta VII publicación, que acaba el proyecto iniciado en 2003, meses antes del centenario del artista (1904-1989), a cargo de Ediciones Destino, la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales (SECC) y la Fundación Gala-Salvador Dalí. También se ha publicado en catalán con el patrocinio de la Generalitat.

"Estamos ante una obra histórica que expresa, en el más difícil esgrima dialéctico, el sentido de la vida y el arte del polifacético genio, apabullante en calidad y cantidad, el más entrevistado del siglo", aseguró Calvo Serraller "una obra que hacía falta para comprenderlo", precisó al presentar hoy este último tomo, en la sede de Planeta, acompañado por José García Velasco (SECC), Montse Aguer (Fundación) y el editor Emili Rosales.

Para García Velasco las entrevistas descubren a "un Dalí inédito en su envergadura intelectual". En esa línea se expresó también Calvo Serraller, catedrático de Historia del Arte en la Universidad Complutense, quien situó este libro "en la literatura memorialista del siglo XX que domina todos los géneros de la creación".

Como entrevistado "Dalí gana a Picasso ya que, desde el principio, él se lanzó sin red a hablar con cualquiera que le interpelara, fuera un intelectual o el más ingenuo reportero", señaló el crítico. "Lo prodigioso de Dalí era que lograba sobrevivir a todas. Emitió señales al exterior hasta el último suspiro y nunca se negó a ese duelo dialéctico", recalcó.

Ese duelo era importante para él -según el crítico- porque el surrealismo era un arte de agitación y de intervención pública, pero dijo que "no todos despertaron el interés de las masas que él suscitó, ya que Dalí supo ver que el arte sólo podía ser pop y mediático, y si no, no era nada". Sus entrevistas abarcan todo el planeta y los personajes más variados.

Acopiar "el rastro infinito" que ha dejado Dalí en el mundo, no solo en Europa y EE UU, sino en Asia y África, resultaba "abrumador", comentó el autor de la edición en cuanto al criterio de selección de las 1.500 páginas del volumen. Aplicamos "la mayor ambición posible", dijo, y estimó que quedará fuera en torno a un 20 por ciento del material existente.

En el volumen, Dalí despliega todo tipo de curiosidades, en ciencia, pensamiento, psicología y todas las manifestaciones del arte, según Calvo Serraller. "Hasta lograba transformar su desinterés por lo musical -los surrealistas despreciaban toda forma de abstracción en arte-, y convertirlo en algo fascinante con sus escapes irónicos de ingenio".

¿Qué le parece la música? le preguntaron. "Me parece muy bien.

Ahora, personalmente, no me interesa nada. Sólo me interesa el arte que es capaz de decir: espera un momento que me olvidé en la conina mi sombrero". Esa fue su respuesta, por ejemplo, para apuntar que lo que le interesaba del arte era su carácter narrativo.

O cuando preguntado por Piet Mondrian -paradigma del más severo artista abstracto- él dice "es un personaje que se lo debe todo a Bergman, pero en el fondo no me interesa Mondrian porque "Piet es niet" ("nada" en ruso).

Dalí, hijo de un notario librepensador de Figueras, vino al mundo tras la muerte de su hermano mayor al poco de nacer. El artista, con Freud y el psicoanálisis siempre presentes, explica su ansiedad de proyección mediática o el motivo de su extravagancia, en el afán de poder distinguirse de ese fantasma que llevaba el mismo nombre qué él, Salvador. Por eso, ante su tumba, indagaba: "No, yo no estoy muerto, no soy mi hermano".

Calvo Serraller cree que la publicación de esta obra era necesaria para que la creación literaria, más regular, de Dalí, no quedara cubierta por su dimensión mediática. Y es que Dalí "era un provocador, pero nunca dijo una tontería", afirmó el catedrático de Arte.