Iglesias hizo estas declaraciones a Efe tras asistir este fin de semana a la presentación del filme -que supuso su estreno tras la cámara- en el marco del XIV Festival de cines de España y América Latina (FestCEAL) de Bruselas, que se celebra hasta el 21 de noviembre.

En la cinta, de la que también es guionista y comparte pantalla, entre otros, con la actriz Isabel Blanco, Iglesias reproduce un fragmento de su propia vida en aquella difícil década de los sesenta, en la que emigró a Suiza junto a sus padres.

Iglesias, tras una charla coloquio sobre el trasfondo social de la película, puso de relieve el hecho de que hay que "ayudar a recuperar nuestra memoria y hacer que el fenómeno (de la emigración) no caiga en el olvido generacional", en especial cuando ahora España "parece un país de nuevos ricos que no quiere acordarse de que fuimos emigrantes".

Según recordó Iglesias, "Un franco, catorce pesetas" es una película "oportuna y necesaria", la única que se ha hecho sobre la emigración española desde los años sesenta, "en la que la única referencia que había era ´Vénte a Alemania Pepe´", que recordó se desarrolla en "clave de humor".

Sin embargo, el fenómeno de la inmigración "se está complicando mucho" porque "la miseria está ahora llamando a la puerta de los ricos y eso no hay quien lo pare".

Según explicó, es conveniente "combatir la inmigración actuando sobre los países donde se origina", así como reconocer que, de haber estado "dispuestos a compartir la riqueza, no habría tantos problemas".

Pero ello "nos habría llevado a renunciar a la calidad de vida de la que disfrutamos", dijo.

Iglesias cree que, a diferencia de lo que pasaba en los sesenta, la sociedad occidental es ahora víctima de su propio nivel de desarrollo, ya que "hoy en día se sabe cómo se vive en Estocolmo o en Zúrich gracias a que hasta la más humilde chabola de Brasil tiene su parabólica, y toda esa gente presiona para entrar y conseguir lo mismo que disfrutamos".

Ahora la "única solución a muy largo plazo es crear en aquellos países esa misma riqueza que nosotros tenemos, empresas y puestos de trabajo que les lleve a pensar que no necesitan salir", explicó el director novel.

Iglesias, poco después de llegar a Bruselas desde San Francisco (EEUU), calificó de "maravillosa" la acogida internacional que está teniendo la película que, según explicó, va a ser proyectada en ocho países y fue seleccionada para tomar parte en 34 festivales.

En la ciudad californiana, Iglesias participó en la inauguración del Festival de cine Latinoamericano, donde dos distribuidores se interesaron por el largometraje, según comentó.

La próxima etapa de promoción de la película le llevará a la ciudad de Zúrich, en Suiza, país en el que vivió seis años y donde tuvo ocasión de probar el sabor agridulce de la emigración.