La muestra recorrerá la génesis y desarrollo del arte ruso de vanguardia "de antes y de después de la Revolución. Va a ser una exposición enorme de buena y de grande", declaró a EFE Guillermo Solana, conservador jefe del museo, quien mostró su deseo de que el eje de las exposiciones temporales del Thyssen sigan siendo los maestros modernos "de 1850 a 1950, pero habrá grandes exposiciones de arte antiguo, además de las dedicadas a la segunda mitad del siglo XX".

Tras la exposición sobre las vanguardias rusas, está prevista la inauguración el 20 de junio de la muestra "De Cranach a Monet, Obras maestras de la Colección Pérez Simón", importante colección particular mexicana de la que se exhibirán una selección de 56 pinturas desde el siglo XIV al XIX.

Para otoño está prevista la muestra "Sargent-Sorolla", exposición "que será un súper acontecimiento al emparejarse a los dos grandes pintores de los orígenes de la modernidad. Fueron dos pintores enamorados del paisajes y los dos grandes retratistas. La gente adora la pintura de Sorolla y en este caso adorarán las exposición, muy bien preparada y muy espectacular".

La muestra presentará en paralelo las carreras artísticas de John Singer Sargent y Joaquín Sorolla, mostrando sus afinidades y correspondencias, así como los ocasionales encuentros entre dos artistas tan diferentes.

Dentro de la serie Contexto de la Colección Permanente, se organizará en junio la muestra "Tintoretto. El Paraíso", con los bocetos realizados por Tintoretto, Veronés, Palma el Joven y Bassano para decorar la Sala del Gran Consiglio del Palazzo Ducale, de Venecia.

Respondiendo al deseo de Guillermo Solana de que el museo preste más atención a la segunda mitad del siglo XX, coincidiendo con la muestra "Sargent-Sorolla" se organizará una exposición dedicada a Rauschenberg, "será una exposición pequeña pero importante", comentó el conservador jefe del Thyssen, que para el año 2007, además de una gran exposición dedicada a Van Gogh en el verano, tiene programada una amplia muestra sobre "El retrato en el sigo XX" y otra dedicada a "Durero y Cranach, Arte y Humanismo en el Renacimiento alemán".

El programa expositivo responde a los planteamientos de Guillermo Solana de potenciar las colecciones, ya que el criterio fundamental "es el vínculo con la colección y el valor científico, sin olvidar la expectativa de audiencia. Las exposiciones temporales son muy caras y entrañan un cierto grado de riesgo para las obras de arte y por ello hay que tener unas buenas razones para hacerlas".

Tres condiciones para organizarlas son, según el conservador jefe, "que la exposición esté implicada con nuestras colecciones, que ponga en valor algo de la colección permanente. La segunda es que aporte algo nuevo, reuniendo obras que no lo han estado nunca, iluminando un periodo o que proponga algo no propuesto, y lo tercero que le interese a la audiencia, pensar que pueda ser atractiva para los visitantes".

El hecho de que las colecciones del Thyssen sean muy variadas, que abarquen desde el gótico hasta el pop-art, "el arco más prolongado de todos los museos españoles", ha permitido a este museo organizar una exposición sobre el Greco y al mismo tiempo programar una sobre Rauschenberg.

"El Thyssen es un museo que contiene varios museos. Tenemos maestros muy remotos, que están en los orígenes de la pintura europea, como Van Eyck, y al mismo tiempo tenemos obras de artistas vivos que todavía pintan, como es el caso de Lucien Freud", considerado uno los pintores vivos más relevantes del panorama mundial.

El atractivo de las exposiciones temporales, así como la humanización de los museos, ha hecho que el número de visitantes aumente considerablemente. "Eso es bueno y da una inmensa alegría, es una prueba de que estamos vivos, pero la masificación tiene riesgos, se vuelve enemiga de la intimidad que el espectador necesita ante la obra de arte. Nos preocupa la cantidad, las cifras de visitantes, pero sobre todo nos preocupa la calidad de la experiencia del visitante".