De acuerdo con esa investigación, hecha por científicos de la Universidad de Cambridge, algunos de los problemas que puede sufrir la madre en otros embarazos son partos prematuros y el dar a luz bebés con dificultades de desarrollo como un bajo peso.

Del mismo modo, es muy probable que un niño muerto de forma súbita haya sido prematuro o haya tenido un crecimiento anormal.

El síndrome de la muerte súbita, que suele ocurrir cuando el niño duerme, es la principal causa de fallecimiento en bebés de menos de un año y se produce generalmente en niños de entre uno y cuatro meses de edad.

El estudio también revela que una mujer con un bebé fallecido por ese síndrome tiene cinco veces más posibilidades de perder a otro hijo por la misma causa que el resto de la población femenina.

Para los expertos de la Universidad de Cambridge, con sede en el sur de Inglaterra, existe una serie de factores de riesgo que suelen darse en la mayor parte de las mujeres que pierden un hijo por muerte súbita y que explican las complicaciones en el embarazo.

Circunstancias como ser madre soltera, fumar durante el embarazo, vivir en zonas marginales o quedarse encinta a una edad temprana pueden generar esas complicaciones.

Los investigadores analizaron los datos de 258.000 mujeres que habían tenido dos hijos consecutivos entre 1985 y 2001.

Según Gordon Smith, director de la investigación, "la importancia de este estudio reside en que, al menos, proporciona una explicación parcial sobre cómo las mujeres con un hijo muerto de forma súbita tienen más posibilidades en el futuro de tener un bebé que fallezca de la misma manera".

El científico apuntó, además, que la disposición genética de la madre también podría explicar el hecho de que tengan más de un hijo con ese síndrome.