19 de diciembre de 2020
19.12.2020
La Opinión de Murcia
Entrevista
Marc Ros, cantante

Sidonie: "No os preocupéis, que volverán tanto el verano como el amor"

"Mucha gente ha levantado el pie del acelerador para no volverse loca", asegura Ros sobre los tiempos de inmediatez que vivimos y para los que receta "un sofá, una copa de vino, una manta" y su nuevo disco

18.12.2020 | 21:47
Sidonie: "No os preocupéis, que volverán tanto el verano como el amor"

Al trío barcelonés no le para ni una pandemia global. Desde que la covid-19 llegara a nuestras vidas para cambiarlas por completo, ellos han publicado nuevo disco, El regreso de Abba –basado en la novela de su vocalista–, y se han lanzado a presentarlo en una gira que llega hoy al Auditorio Víctor Villegas de Murcia.

'El regreso de Abba' (Sony Music, 2020) es el disco más ambicioso de Sidonie. Funciona como banda sonora de la novela de Marc Ros, también titulada El regreso de Abba. Las canciones complementan los capítulos de esta historia ambientada en Cadaqués.

Llevan ya más de veinte años juntos, pero Sidonie sigue sorprendiendo. Maestros de la psicodelia, iconos de un tiempo cautivado y atrapado por los festivales multitudinarios, lejanos ahora por la pandemia. El suyo será uno de los pocos conciertos de este fatídico 2020 en el Auditorio Víctor Villegas, aunque Marc Ros ya presentó –en streaming– su novela en el marco de la III Semana Internacional de las Letras, ´ExLibris' (novela y disco que se cocinaron en mitad de una pandemia). El regreso de Abba, álbum doble y conceptual, esconde muchas claves, secretos y casualidades mágicas, y quizás también sea el disco más ´sidonie' del grupo. Con Marc Ros («Queremos que te tumbes en el sofá, te pongas bajo una manta, te bebas un copa de vino y dejes que te contemos esta historia») tratamos de escudriñar entre sus personajes, que pasan un tiempo en ese Cadaqués idílico.

¿El regreso de Abba es el disco, el proyecto, más ambicioso de Sidonie? ¿Qué objetivos perseguía?

Queremos que te tumbes en el sofá, te pongas bajo una manta, te bebas un copa de vino y dejes que te contemos esta historia. Este deseo, en tiempos de abuso de las redes sociales, de los 15 segundos de gloria del story de Instagram y de déficit de atención, puede sonar a delirio, pero mucha gente ha levantado el pie del acelerador para no volverse loca. Este disco y novela, El regreso de Abba, es como ese queso artesanal que solo venden en una tienda familiar; hay que hacer cola, hay que pagar un poco más (nuestro disco es totalmente artesanal, pero no es más caro), pero la experiencia al comerlo es mucho más satisfactoria que haber comprado un queso parecido en una gran superficie. Entre tanta pantalla, este disco/novela te ofrece una playa para que te relajes.

¿Resultó duro grabar en una situación tan excepcional?

Con o sin pandemia, el disco fue muy difícil de componer y de grabar. Las canciones, el orden en el listado, la portada, los arreglos y la producción tenían que dialogar constantemente con la novela del mismo título; si no, el proyecto fracasaba. Lo único que grabamos después de salir del confinamiento fueron las armonías vocales, y se nota, porque tienen un no sé qué de enigmático. Estoy orgulloso de que haya tantos coros, muy pocos grupos lo hacen. En este siglo XXI de la cultura del Yo, en la música pop, la voz principal lo ocupa todo; a veces está tan alta que parece que escuchemos a alguien cantando en un karaoke. El regreso de Abba es un esfuerzo colectivo: las voces debían reflejar esa colectividad.

Esos recuerdos de la niña protagonista (Abba) me llevan a pensar, salvando las distancias, al Tommy de los Who. ¿Hubo alguna tentación de hacer una ópera-rock?

Escuchaba Tommy, de The Who (una de las primeras óperas rock de la historia), cuando necesitaba ayuda para armar el álbum. Es un claro referente, como también lo fueron los discos de The Kinks de finales de los sesenta, principios de los setenta y los musicales clásicos como West Side Story, pero ninguno de esos discos venía de una novela; ahí estaba el peligro, que nadie me podía hacer de guía, y tenía que lanzarme al vacío yo solito. No te imaginas la de dudas y miedos que pasé, pero menos mal que mis compañeros de grupo, Axel y Jes, me ayudaron en todo el proceso. Esto es amistad.

Todo este esfuerzo podría terminal en un musical. ¿Lo has considerado?

Me encantaría, pero que lo dirigiera otra persona. Yo estoy agotado ya. Eso sí, nos gustaría hacer de banda y tocar escondidos en el foso.

Tanto el libro como el disco trasladan al lector y al oyente a Cadaqués. ¿Qué significa para Sidonie?

Cadaqués siginifica Dalí, Lorca, Buñuel, d'Ors, Éluard, Duchamp, Pitxot, Pla, Ponç, Hamilton, Rahola, Tusquets/Busquets, Bowie y un largo etcétera de artistas que, o bien tenían casa ahí, o bien se pasearon buscando algo en su geografía que inspirara sus trabajos. Para nosotros significa los veranos de los ochenta y los noventa, el amor, el desamor y las primeras experiencias con drogas psicodélicas. Este pueblo del Ampurdà tiene un paisaje delirante; aunque pertenezca a la península ibérica, parece una isla; es como si a Menorca le hubieran arrancado un trozo de tierra y la hubieran puesto ahí, al norte de Catalunya, pero al mismo tiempo es muy pirenaico. Yo creo que el choque de los Pirineos con el Mediterráneo es lo que hace que este sitio sea tan especial para la gente sensible.

¿Mi vida es la música ayuda a explicar la historia de Sidonie?

Sí, es una miniautobiografía de Sidonie y de su autor. También es una canción de autoayuda que se puede bailar.

En El regreso de Abba exploráis nuevos sonidos y jugáis con la psicodelia de vuestros primeros discos. ¿Podríamos decir que es vuestro disco más completo, más arriesgado?

Si tuviera que explicar qué es Sidonie a unos extraterrestres, les podría este disco. Aquí está nuestro ADN. La ironía es que en el disco hay influencias de todo tipo: pop, boogaloo, cumbia, psicodelia, hip-hop, reguetón, mantra, easy listening..., pero eso es lo que somos. Somos los discos que escuchamos. En nuestro local de ensayo o en el estudio de grabación nunca diríamos: no podemos hacer esta canción porque no suena a Sidonie. Como canto en Ragaton, ¿quién me prohíbe a mí combinar a Maluma con Ravi Shankar? Nosotros mismos no, desde luego.

El titulo puede resultar equívoco en Verano del amor, pero en todo caso este ha sido un mal año para un verano del amor.

Y para el amor de verano. Pero no os preocupéis, que volverán tanto el verano como el amor.

Los cambios que habéis asumido en este disco, ¿tienen que ver con el salto a Latinoamérica?

Sí, con un viaje iniciático a Colombia y escuchar un montón de salsa de Cali, de leer el ¡Viva la música! de Andrés Caicedo y de comprar vinilos de chicha psicodélica del Perú en la tienda de mi barrio.

¿Cuál fue la razón de grabar Gracias a la vida, de Violeta Parra?

Se nos mandó un mensaje invitándonos a que la grabáramos. El mensajero es un tipo muy espiritual que nos aseguró que si lo hacíamos sería una canción curativa. Su nombre es Matías Krahn y es el mismo que ha hecho esta maravillosa portada.

¿Cómo te ha tratado el gremio de los escritores, Marc?

Fantásticamente. Es un poco difícil seguirles el ritmo alcohólico pero, de momento, aguanto bien. Es normal que haya prejuicios, yo también los he tenido cuando un actor se pone a cantante o un poeta a rockero, pero cuando me escuchan hablar y ven que soy un freak de la literatura me empiezan a respetar. No es necesario haber leído mucho para escribir una novela, como tampoco es necesario haber escuchado mucha música para grabar un disco, pero, no sé, yo lo noto, y en estas obras me falta algo.

¿Has ido a programas de libros?

Sí, y lo he pasado muy bien. Curiosamente he hablado más de música en estos programas que en los propiamente musicales.

¿Es un momento complicado para hacer conciertos? ¿Cómo está siendo tocar en estas condiciones?

Cada concierto es una historia. Aprendemos cosas nuevas de cada bolo. Esta experiencia nos hará más fuertes que si nos hubiéramos quedado en casa (esta opción, con este discazo, no era viable). A pesar de la extrañeza, lo estamos pasando muy bien, hay momentos muy emocionantes, y repito: esta aventura nos está haciendo más fuertes.

¿Cómo ha ido 2020? ¿Habéis podido hacer los bolos previstos u os habéis concentrado más en terminar el álbum? ¿Cómo os habéis adaptado a eso que llaman (¡maldita sea!) la 'nueva normalidad'?

Somos uno de los grupos españoles que está haciendo más bolos en esta pandemia. La música no se puede parar, y, si nos dejan, ahí estaremos, a tu lado, compartiendo emociones. Esta respuesta la puedes cantar y verás que suenan violines.
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