09 de noviembre de 2020
09.11.2020
La Opinión de Murcia
Arte

Álvaro Peña, en el camino entre la melancolía y la modernidad

El artista murciano inaugura en Cabezo de Torres su nueva exposición, 'La beata cuajá y los Cantos Magnéticos', en la que muestra sus reflexiones durante los meses de confinamiento

08.11.2020 | 20:56
Álvaro Peña, en el camino entre la melancolía y la modernidad

Alvaro Peña, reconocido artista de la Región de Murcia con una larga trayectoria artística, nos quiere mostrar en su nueva exposición las correspondencias entre dos mundos. En la distinción que hacemos los humanos entre mundo sensible y mundo interior podemos encontrar, según el tipo de persona, muchas diferencias o ninguna, es sólo una cuestión de percepción.

Nos encontramos ante las sombras de las imágenes, como en el Mito de la Caverna de Platón, que, según reconoce Peña, le marcó mucho desde que estudió Ciencias Políticas y Sociología en aquel Madrid en donde vivió unos años y donde conoció a Ignacio Gómez de Liaño, uno de sus profesores, al que en un principio no entendía y que llegó a fascinarle.

Aprendió entonces lo que era la Filosofía con mayúsculas y especialmente la poesía experimental, descubriendo las diferencias y las secretas afinidades entre el mundo sensible y el mundo espiritual; que existían diferentes mecanismos estéticos para expresarse y que era necesario buscar otros mediante la experimentación. Sobre todo esto ha vuelto a reflexionar en este tiempo de confinamiento, unos meses de encierro, soledad e introspección. Así nació La beata cuajá y los Cantos Magnéticos, un experimento sinestésico de encuentro con mecanismos estéticos para representar lo que vivió el artista interiormente.

Muchas de las obras están realizadas sobre lienzos antiguos que encontró por su estudio y que pensó que debían pasar a mejor vida, así volvió a pintarlos de blanco de nuevo, como un nuevo renacer, «experimentando con ese mundo sensible que sientes mientras ves y te mueves en el mundo físico», nos comenta Álvaro. La música electrónica, fundamentalmente del francés Jean Michel Jarre, tuvo mucha culpa de este trabajo, ya que en determinados momentos, el automatismo, el dejarse llevar, era el motivo principal de los cuadros, despojando las líneas iniciales, en donde la figura humana era la protagonista, se iba transformando en equilibrio, en composición pura y limpia.

Podriamos reflejar que el coraje de «ser tu mismo» sin tener que dar explicaciones a nadie de lo que se presenta en cada obra, de tomar las riendas, es lo que ha hecho que la beata y los cantos sean una mezcla perfectamente compatible. «Cuajá» como las antiguas huertanas de carnes generosas pero puestas en su sitio mezcladas con ese antiguo disco que publicó Jarre en los años 80 y que con el título de Les chants magnetiques se recorrió medio mundo, incluido China, y que nos recuerda Peña, que también estuvo este pasado año en Shanghai, influyendole muchísimo durante los días que pintó en directo allí y que le han marcado enormemente en su producción posterior.

Álvaro Peña, un artista que ha sabido llevar la marca Región de Murcia por toda la geografía nacional y países tan dispares como Lituania, Italia, Estados Unidos, Portugal, China, Francia, Reino Unido o Rumanía, fue nombrado Académico de la Real Academia de Alfonso X el Sabio.

A los catorce años ya estaba metido de lleno en el mundo artístico, realizando portadas para diferentes editoriales tanto de la región como francesas y cómics y viñetas de humor político y social en medios de comunicación murcianos y de Cataluña, y le publicaron cuatro libros de humor gráfico durante ese periodo. En la actualidad se dedica más a la pintura y en su extenso currículum podemos encontrar algunas muestras representativas como en la Galería Akimbo GalleryLab de Shanghái; presentación de videoarte a través de Take Away Process en La Quinta del Sordo de Madrid; varios murales repartidos por la región, así como en el Museo urbano de Orihuela con la obra El día que se despidió del sol en homenaje a Miguel Hernandez y El arbol de la vida en Huchillos.

La exposición se puede visitar en ´La casa de cristal´, un proyecto novedoso de los artistas Petrus Borgia y Sofía Tornero, que se ha convertido en todo un punto de encuentro para la cultura y los artistas de la Región de Murcia, situado en plena huerta de Cabezo de Torres, a un paso de la ciudad de Murcia.

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