11 de octubre de 2020
11.10.2020
La Opinión de Murcia
Literatura

En lo más profundo de Carmen Conde

Francisco Javier Díez de Revenga, catedrático emérito de la Universidad de Murcia, publica un libro que bucea en la cara menos conocida de la autora cartagenera y que saca a la luz numerosos aspectos inéditos de su obra, vida y pensamiento

11.10.2020 | 04:00
Francisco Javier Díez de Revenga posa en la facultad de Letras de la UMU.

Pocas voces líricas poseen tanta fuerza como la de Carmen Conde en los 1400 años de literatura escrita por ciudadanos de nuestra región. Cada una de sus creaciones posee una intensidad difícilmente equiparable. Por eso, resulta enormemente interesante la última publicación del catedrático emérito de la Universidad de Murcia Francisco Javier Díez de Revenga, Carmen Conde, desde su Edén, un libro que bucea con brío por la cara menos conocida de la autora cartagenera y que saca a la luz numerosos aspectos inéditos de su obra, de su vida y de su pensamiento.

A lo largo de más de 300 páginas, Díez de Revenga rescata textos desconocidos, comenta aspectos insólitos o escasamente difundidos y relaciona hechos aparentemente cotidianos para ir informándonos de los motivos que le indujeron a realizar sus escritos, informándonos de sus ideas más profundas, de sus gustos, de su pasión por los diferentes elementos de la propia existencia, de la tierra, de sus amigos, de las ciudades en las que sintió la vida€ El autor disecciona la obra y la persona y las pone a disposición del lector para que pueda apreciar aún más los escritos de esa enorme autora que fue Carmen Conde, mujer entregada al cultivo de la -buena- literatura, amiga de Juan Ramón Jiménez, Gabriela Mistral, Jorge Guillén, Vicente Aleixandre o Miguel Hernández, impulsora de labores educativas en la República, primera mujer académica de la Real Academia Española, y sobre todo, una de las voces líricas más necesarias e imprescindibles de las letras españolas del siglo XX.

Con la publicación de este libro, editado por la Real Academia Alfonso X el Sabio, Díez de Revenga ofrece una muestra de respeto y entusiasmo hacia el tesón de una mujer que «desde muy joven luchó por afirmar sus capacidades intelectuales, sobreviviendo a las adversidades de la incomprensión, en muchas ocasiones por el simple hecho de ser mujer, e incluso la incomprensión política».

Amigos, Salzillo y el Mar Menor

El libro reúne, cita y pone en relación numerosos trabajos de Carmen Conde publicados en lugares y soportes muy distintos, desde revistas, hasta meras dedicatorias de la escritora en sus propios libros. El resultado es un viaje a la esencia de Carmen Conde. Y todo ello valiéndose de la valiosa documentación existente en el Patronato Carmen Conde-Antonio Oliver, que ha supuesto el esclarecedor hilo de Ariadna para que Díez de Revenga nos proponga este apasionante viaje por la entrañas de la escritora.
El autor divide la obra en quince apartados por los que vamos encontrándonos a amigos de la poeta: Miguel Hernández, Juan Ramón Jiménez, Gabriel Miró, Pilar Paz Pasamar, Amanda Junquera, Mathilde Pomés€, personajes históricos a los que admira, como Salzillo, o el recuerdo de su amado Mar Menor, espléndido, lleno de vida y tan diferente al actual, «mar mío», como lo llama en uno de sus Poemas del Mar Menor, que publicó a comienzos de los 60, y al que calificaba como «un gran sueño con orillas»:

¡Quedándote eres profundo,/ como sólo un mar lo puede;/ como solamente un cielo/que te crece en la boca!

O de su admirado Salzillo, que fue precisamente el nexo del primer encuentro entre el autor de esta libro y la poeta, a mediados de los años 70. «Salzillo es la gracia, la ternura dulcísima, la suavidad, lo que no hiere ni punza esa sonrisa, tan difícil, de la belleza, al margen de los grandes gestos», había escrito unos años antes.

Por siempre Miguel Hernández

Su amistad con Miguel Hernández está también presente en este volumen, un poeta a quien Carmen y su esposo, Antonio Oliver, habían conocido tal mes como el actual, de 1932, y con quien llegó a unirle una profunda amistad, como recuerda la escritora y nos traslada Díez de Revenga en diversas evocaciones de la escritora, como ese poema que dedicó la cartagenera al oriolano en los primeros días de 1977:

Amasaron con sangre tu silencio/ que al fin se reventó quebrando diques./ Tú no fuiste poeta enajenado/ sino hombre que arroja en la poesía/ toda el hambre y la sed del pueblo suyo,/ sembrándola de amor a dentelladas.

O ese capítulo de sus escritos durante la Guerra Civil, por tierras de Jaén y el frente Sur, en los que, como comenta el autor, utiliza «una retórica muy agresiva, que refleja muy bien y con agudeza el intenso dolor que se vivía en España en esos momentos». Se recupera aquí un escrito que la autora había suprimido en una edición de 1953 por razones fáciles de comprender, y que la hispanista Jean Andrews rescató yen este siglo utilizando material inédito del citado Patronato: «Como un alud intensísimo, terminó la guerra; se desplomó la paz. Frenesí de banderas otras, de gritos, de recriminaciones. Estallido de la victoria colosal de hermanos fuertes sobre hermanos débiles. Los harapientos, los miserables, los que soñaban una redención sobre la que especulaban extraños cuyos únicos signos eran el oro, el mercurio, el aceite, la almendra, la naranja...»

La vida en una dedicatoria

El nuevo libro de Díez de Revenga no es sólo admirable por ofrecer un recorrido atípico, personal y estimulante en torno a una figura esencial de las letras españolas, sino además por contener perlas insospechadas que bien podrían haber seguido ocultas, como ese capítulo referente a unos escritos tan escasamente valorados como las dedicatorias en los libros regalados, en este caso a quien fue el gran amor de su vida: Amanda Junquera. Un capítulo en el que el autor ensambla una historia apasionante sobre la relación entre ambas a través de esos escritos que fue haciendo la cartagenera durante décadas en las primeras paginas de los libros que le regaló a su amante durante décadas, como la incluida en el manuscrito de 'Mujer sin Edén', un libro que copió a mano primorosa y pacientemente a Amanda durante años. Cuando lo acabó, la escritora escribió esta dedicatoria: «Amanda: he copiado para ti, en el transcurso de años, poema a poema, este libro (de su primera edición) que hice en tu casa y a tu lado. Cada palabra lleva tu recuero y tu cariño. Lo sabes, pero te lo digo también desde aquí». Toda una declaración de amor.

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