20 de mayo de 2020
20.05.2020
La Opinión de Murcia
Entrevista
Grupo de música

Vetusta Morla: "Crear muchas veces tiene que ver con el desecho"

La banda Vetusta Morla presenta el proyecto 'MSDL-Canciones dentro de canciones', que nace tras el concierto celebrado por sorpresa ante unas 400 personas dentro de Los Veranos de La Villa

19.05.2020 | 19:18
Componentes de la banda Vetusta Morla, que presentan «un quinto disco de estudio en toda regla», aunque beba del anterior trabajo.

Vetusta Morla están de vuelta con «un disco de estudio en toda regla», aunque para su elaboración hayan aprovechado el trabajo de composición de su anterior álbum, Mismo sitio, distinto lugar (2017), demostrando así que «crear muchas veces tiene que ver con el desecho».

«Cuando haces una canción no dejas de tomar decisiones que te llevan a sitios y que implican renunciar a otras opciones. Pero, ¿qué pasaría si volviéramos al origen y si en vez de tomar aquel camino, una canción tomara otro?», explica uno de sus miembros, Guillermo Galván, sobre el principio que conduce este proyecto.

Se llama MSDL-Canciones dentro de canciones (Pequeño Salto Mortal) y la idea de abordarlo nace tras el histórico concierto ante casi 40.000 personas en La Caja Mágica de Madrid en 2018, pero sobre todo tras uno más intrascendental aparentemente como fue el celebrado por sorpresa ante unas 400 personas dentro de Los Veranos de La Villa.

«Todos en círculo, como si de un ensayo de la banda se tratara», ofrecieron allí un ejercicio «pedagógico» sobre la música, sobre cómo nace y, en ese sentido, también de una desnudez y honestidad que está presente en el nuevo álbum. Mientras que en Mismo sitio, distinto lugar, que se grabó en los míticos estudios HANSA de Berlín, tenían a su alcance un número enorme de posibilidades, para este MSDL partieron como idea de producción de la «limitación». «Tenemos estos ingredientes y vamos a hacer que las canciones suenen con ellos, tocando todos juntos y a la vez en un mismo espacio», se prometieron.

El resultado es un álbum producido junto a Campi Campón, como su predecesor, con Carlos Raya en las mezclas y que ellos definen como «un juego cómplice de desligarse de las canciones y de tomar las decisiones que no se tomaron entonces».

«Siempre tenemos la broma de que un disco se debería grabar cuando se acaba la gira de presentación, porque es cuando más familiarizado estás con los temas, cuando le has faltado un poco el respeto y te permites darles una vuelta de tuerca», afirma Galván al respecto.

Sorprende, por ejemplo, cómo Te lo digo a ti, que fue el primer sencillo del anterior álbum, pierde su fiereza post-punk y la predominancia de lo rítmico para recoger en su lugar «un 'groove' casi negro, como de otra época, con un tratamiento muy cuidado sobre todo a nivel armónico» que lo separa de la caja de ritmos 808 con la que se hizo la original.

«Es difícil no ponerlas en la balanza con las versiones originales, pero no se trata tanto de un ejercicio de competición entre ellas, sino de amplitud. Este es un ejemplo de las distintas vidas que puede alcanzar una canción», dice.

En ese sentido, el guitarrista y compositor reflexiona sobre lo «pesados» que los músicos suelen ponerse en las grabaciones en pos de un «ideal de perfección» que al final depende de un momento vital determinado.

«A veces escucho Un día en el mundo (su primer disco, de 2008) y recuerdo peleas que tuvimos porque pensábamos que era una cuestión de vida o muerte», recuerda con sorna.

Este MSDL-Canciones dentro de canciones debía llegar acompañado de una gira por espacios más íntimos que, a causa de la pandemia, se vio aplazada a septiembre tras un único concierto en La Coruña.

Galván no se arriesga a predecir si esas citas pendientes de 2020 podrán llegar a celebrarse este año. «Sería irresponsable», se limita a comentar, incapaz de anticipar tampoco si el grupo dedicará los posibles meses de vacío a otro álbum, esta vez con material inédito. En ese sentido, sale en defensa de todas las muescas de su discografía que han escapado del formato estanco de las canciones nuevas grabadas bajo el aparente rigor de un estudio profesional.

«Este es un quinto disco de estudio en toda regla, como creo que también lo fue (la banda sonora) Los ríos de Alice (2013) o el disco con la Sinfónica de la Región de Murcia por Lorca. Salvo el proceso de composición, el resto de fases las ha seguido con la misma intensidad», reivindica, al desechar una distinción que, en su opinión, «se ha quedado como de otra época».

Por tanto, quienes estén ansiosos por canciones de nuevo cuño tendrán que conformarse de momento con la reciente Los abrazos prohibidos, que surgió tras una llamada del escritor y poeta Benjamín Prado para participar en un poema colectivo al que Galván propuso ponerle música.

«Nació como herramienta para devolver al personal sanitario todo lo que estaban haciendo en la crisis», dice sobre un proyecto cuyos ingresos van a la investigación del CSIC como gesto a una institución, la de la sanidad pública, que para él «ha sido muy maltratada en los últimos años y que hay que cuidar los 365 días del año, haya o no una pandemia».

Sobre las manifestaciones contra el Gobierno, opina que «se pide libertad, pero esta palabra va unida a la responsabilidad. Cuando esa reclamación de libertad lo es de mi libertad y compromete a las personas que están haciendo un esfuerzo titánico por salir de esta situación, me parece obsceno y casi caricaturesco si no fuese por lo peligroso que es».

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