14 de diciembre de 2019
14.12.2019
La Opinión de Murcia
Entrevista
Luis Albert Segura

"L.A. volverá, por supuesto; nunca he tenido la menor duda"

"Creo que es la primera vez que abro mi corazón de par en par. Quizá cantar en castellano me ha supuesto en cierto modo una liberación"

13.12.2019 | 19:23
"L.A. volverá, por supuesto; nunca he tenido la menor duda"
Lugar: Teatro Circo, Murcia. Fecha y hora: Hoy, 21.00 horas. Precio: 18 euros.

El mallorquín regresa esta noche a Murcia, pero no lo hace con L.A., la banda que le entregó la fama, sino con un proyecto en solitario que ha propiciado el lanzamiento de Amenaza tormenta, su nuevo disco. Lo presentará en la REM en formato trío con batería y piano.

Tras 14 años al frente de L.A., la banda mallorquina que él mismo fundó, Luis A. Segura anunció a principios de año una pausa indefinida con ese proyecto, abriendo así una nueva etapa en su carrera musical. Amenaza tormenta, su primer disco en solitario y en español, pone encima de la mesa la sofisticación de un gran artista que traspasa fronteras de idioma y estilo, y que ha contado con la colaboración de gente como Miguel de Lucas (Rufus T. Firefly), el arreglista orquestal Sergio Llopis o Juandi Gosálvez (Russian Red, Christina Rosenvinge), llegando a lugares donde no había estado antes.

Para presentar este disco, el mallorquín ha concebido una serie de conciertos especiales e íntimos en formato trío, acompañado por Juan Diego Gosálvez a la batería y el propio Llopis al piano, y Murcia será esta noche una de las afortunadas ciudades por las que Luis Albert pasará con su delicada nueva propuesta. La gira pretende ampliar el círculo de los seguidores de L.A. en territorios aún por explorar, revisando algunos temas emblemáticos de la banda, al tiempo que nos adentra en esta nueva aventura en castellano.


Hace ya seis meses desde que vio la luz Amenaza tormenta , tu primer disco en solitario. ¿Cómo estás viviendo todo este proceso en el que se podría decir que empiezas desde cero?

Yo siempre digo que empiezo de 0,5 –no nos engañemos, de cero tampoco...–, pero no es una posición muy privilegiada, desde luego. En cierto modo, tenía miedo de que, por inercia, la gente, por todos estos años capitaneando L.A., me comparase constantemente; era un riesgo con el que contaba, y, efectivamente, así ha sucedido. Pero aparte de eso, para mí ha sido todo un ejercicio de posicionamiento, de entendimiento de la industria, de ver cosas que antes igual había pasado por alto. Podría decir que ha sido un aprendizaje constante.

¿Qué feedback te ha llegado? ¿Crees que el público lo ha entendido?

Sí, la gran mayoría sí, aunque siempre queda ese punto de «a mí me gustaba más en ingles». Quieras o no, hay un previo. Si no lo hubiera, si partiera de cero totalmente? Pero la gente tiende a mirar qué hacía antes, y es normal porque muchos han llegado a mí a través L.A., eso está claro. Pero por lo general creo que lo han entendido, y ven que me lo estoy pasando bien, y que cuando creas o cuando compones, tu cerebro tiende a evolucionar, y en eso es en lo que estoy yo, intentando evolucionar.

¿Se observa una diferencia entre L.A. y Luis Albert Segura? ¿Qué o quién te ha motivado para este giro?

Pues básicamente yo creo que me motiva lo mismo que me motivaba antes, ese ímpetu que yo tengo, ese querer caminar, subirme a un escenario a cantar y que la gente se lo pase bien. Yo creo que cuando adoptas esa posición y entras en ese juego, es difícil salir. Lo hablo con amigos que escriben o están metidos en crear algo: te crea una dependencia a exponerte, a disfrutar, a seguir creando y seguir creciendo.

Esto mismo hicieron Second o Xoel López, apostando por el español. ¿A estas alturas podrías decir que este giro, esta apuesta, ha salido bien?

Sí, porque en el fondo nunca me planteé este proyecto como «necesito triunfar». Ahora voy a cantar en castellano para intentar triunfar, siempre ha sido una cuenta pendiente que yo he tenido; también es cierto que he sido un artista, un compositor o como quieras llamarlo, que se ha mantenido muy alejado del top 10, que siempre ha sido como un outsider dentro de la industria y se he creído mucho ese personaje... Si hubiera cogido la tarjeta de la música instrumental, que es algo que tengo pendiente –hacer música para películas o así–, seguiría mi camino tal como me vendría servido en la mesa. No he forzado nada desde que empecé a hacer música hace muchos años, y creo que me ha salido bien porque he hecho un disco, he hecho conciertos, sigo creando y soy feliz haciendo lo que hago, así que fantástico.

Este disco lo has grabado en tu recién estrenado y propio estudio, Al's Workshop. ¿Has sentido más libertad al poder grabar en casa en cualquier momento?

Sí, porque no estoy supeditado a unos horarios o a un productor, y tengo mi propio espacio. Pero bueno, parte de la culpa de que tenga un estudio en casa es que también tengo tres niños pequeños que me quitan mucho tiempo, y no me puedo permitir el lujo de irme un mes a Estados Unidos a grabar. Me tendría que llevar a toda la familia, y es algo inviable.

¿Qué necesita más un músico, la tormenta o la calma?

Yo creo mucho en un 50/50. Necesito calma y necesito tormenta; necesito las dos cosas. Demasiada calma no es buena, y demasiada tormenta es peor.

¿ A qué has querido aludir con el titulo del álbum? ¿Pensabas qué iba a haber alguna polémica?

Fue un poco premonitorio, la verdad. No me refería a una polémica, sino que me vino un poco dado por esa serie de tormentas que hubo en Mallorca hace un par de años, que vivimos una semana en las que las noticias todo eran inundaciones, tormentas... Creo que mi subconsciente me hizo escribir eso como un título, y al final, cuando me metí al estudio de grabación, me gustó porque me sonaba a novela de King o algo así. Y decía lo de premonitorio porque toda mi andadura este año ha sido un poco tormentosa, con cancelaciones, cambios de fecha, cambios de banda, de estrategias..., ha sido como un año muy de huracán. Así que sigo un poco la estirpe de mis títulos premonitorios.

Este es un disco que canta al amor. ¿Autobiográfico o has tirado de agentes externos?

Bueno, creo que tal vez sea la primera vez que abro mi corazón de par en par. Quizás sea porque al cantar mis letras en castellano he notado esa liberación del idioma. Al inglés, después de tantos años, le acabas cogiendo el rollo y vas contando cosas sin problema, pero el castellano hace que tu expresión sea pura: tal como yo hablo en mi casa o con mis amigos, estoy escribiendo mis letras, y creo que eso me ha dado un punto de liberación que no tenía anteriormente, y he encontrado una vía de exorcismo total.

¿ Crees que conseguirás captar nuevos oyentes con esta nueva aventura cantando en castellano, superar el techo de L.A.?

Sí. De hecho, me voy encontrando gente que no sabe que tengo un proyecto anterior, y es curioso después de tantos años, de todo el tiempo invertido y la locura que fue L.A.; de repente, ver que a mis 41 años me descubre gente cantando en castellano y que se sorprenden de que tenga una banda anterior, pues es bonito, porque me recuerda a cuando la gente me empezaba a conocer al principio.

Y, bueno, no sé si crecerá tanto o no, pero estoy haciendo una cura de eso, de ese afán de triunfar, de tener followers... Todo eso es un cáncer para el creador; eso de estar obligado a tener seguidores, cuando lo importante es expresarse y que lo que expreses sea puro y te haga feliz. Es en lo que yo estoy este año, intentando quitarme toda esa maldición de «vamos a por los followers, a vender tickets, discos...». En el fondo, como dicen en Estados Unidos, eso es el bullshit; una mierda, hablando claro.

Hay una edición especial del disco solo para Spotify, que incluye algunos extras con respecto a la estándar.

Sí, eso es a lo que juegan las plataformas de streaming: tener un poco de material exclusivo que no esté en el disco físico, pero eso ya, hoy en día, con las opciones que hay de que la música pase todo tipo de filtros de seguridad, es un poco anecdótico. En realidad, una vez que has expuesto por primera vez una canción, ya se ha perdido la exclusividad, y las plataformas grandes de streaming te lo piden para dar algo de valor a sus afiliados.

¿Buscabas un sonido concreto para establecer una diferencia, aparte del idioma, entre L.A. y Luis Albert Segura?

Sí, me gusta mucho buscar un estilismo para cada trabajo. Me gusta que Heavenly Hell o Slnt Flm, que son discos de L.A., tuviesen un estilismo, y que Amenaza tormenta tenga su propia ropa. Me gusta que cada disco sea 'definido', que –como hacía Bowie– cada álbum tenía su propia personalidad. Es una cosa que me parece muy enriquecedora. Para este disco, por ejemplo, busqué un estilismo musical concreto: me volví a empapar de los Stones del Sticky fingers y de esas acústicas secas del Bowie del Starman, con esas 12 cuerdas secas y casi pegadas al oído, y la voz totalmente en tu cara. Me basé un poco en eso y en bandas más actuales, como Last Shadow Puppets, con esos bajos muy vintage, muy redonditos, muy Höfner, muy McCartney en cierto modo. Me fui a ese estilismo y lo conseguí, en mi casa y con un muro virtual, porque echas manos de reverbs de Abbey Road, cosas que hace diez años eran imposibles de emular y ahora mismo están ahí. Yo cogí todo eso y lo metí en Amenaza tormenta, creé un disco en base a toda esa sonoridad, y creo que lo conseguí, porque ahora lo escucho y me siento orgulloso del trabajo.

Son maravillosos, por cierto, los arreglos orquestales que lleva el disco.

Eso es obra de mi compañero Sergi Llopis, un chico jovencísimo que es un talento de otra galaxia. Iba viniendo a casa, le iba poniendo las canciones, íbamos tarareando las melodías y él lo iba orquestando todo de una forma totalmente magistral. Me hizo unos arreglos de cuerda que luego grabamos en directo con un cuarteto para poderlos después trabajar e escribiendo la partitura y demás. Era algo que nunca había hecho; otra de esas cuentas pendientes que yo tenía con el medio, con la música grabada. Y sí, son unos arreglos maravillosos.

¿Con qué te quedas de toda tu trayectoria con L.A.? Supongo que te quedará un buen recuerdo de haber tocado, cosa que no es muy habitual entre artistas de por aquí, en un festival como el Reading.

Pienso mucho en eso. Soy una persona que a la que le gusta mucho volver al día uno, a ese día en que empezó todo, y como consecuencia vuelvo al día dos, al tres, al cuatro? Veo mucho a mis compañeros de L.A., que estamos todos aquí en Palma de Mallorca, y recordamos mucho, como si hubiéramos hecho una mili de once o doce años. Nos acordamos como para escribir un libro maravilloso, de anécdotas increíbles. Me quedo con mil cosas. Hoy me acordaba de una anécdota con Steven Tyler, el cantante de Aerosmith, en un hotel de Los Ángeles: el tío vino a la puerta de mi habitación y me despertó porque había perdido al perro, y ahí yo por el jardín del hotel, en calzoncillos, buscando al perro de Steven Tyler. Imagínate. De nuestros viajes a Los Ángeles volvíamos con un saco de anécdotas... Y lo de Reading y Leeds, imagínate, yo me crié escuchando el The Who live at Leeds, y años después estaba allí tocando mi música en ese 'festi'. No tiene nada que ver con el Leeds de los Who, pero estábamos ahí. Cosas así te hacen que todo valga la pena, que todo el sufrimiento y toda las horas que hemos invertido, todo el trabajo, y lo que queda, haya valido la pena totalmente.

En aquel comunicado no hablabais de separación, sino de una parada. Pero ¿volverá entonces L.A. en algún momento? ¿Es un capítulo cerrado, o aún es pronto para pensar en eso y prefieres dedicarte a tu carrera en solitario?

Yo nunca cerré la puerta. Fui con muchísimo cuidado cuando hicimos ese comunicado diciendo que era un punto y aparte. Para mí decir que se acabó L.A. es como matarme a mí mismo; L.A. era yo. Yo estaba componiendo las canciones y tenía mi banda, que por supuesto me la llevo al fin del mundo. Acabaré con eso el día que me quede sin voz, o que me quede sin capacidad cerebral como para llevarlo a cabo, pero, por ahora, Dios quiera que dure muchos años. Tengo mil planes para con L.A., para el futuro. Lo de Luis Albert Segura es como otro proyecto que yo tenía que hacer y que no podía hacerlo siguiendo con L.A. en activo porque me ocupa mucho tiempo. Este parón que hemos hecho con L.A. me va bien para ver cosas, para trabajar otras, para disfrutar de mi familia y estar mucho tiempo en Mallorca, ahora que tengo tres niños tan pequeñitos, pero L.A. volverá, por supuesto; nunca he tenido la menor duda.

La Tormenta Tour tiene varias fechas, la próxima en Murcia. ¿Van a sonar temas de L.A.?

Sí. En un principio era un poco reacio, pero después fui sacando esas canciones en directo y... En el fondo son mis canciones, es mi música, mi legado musical, del cual tengo que poder echar mano cuando quiera, y no tengo que pedirle permiso a nadie. Lo tengo ahí, ¿por qué no usarlo? La gente lo canta, le hace ilusión oírlo y han pagado una entrada; no me cuesta nada ofrecerles esos temas, y, es más, disfruto, son mis canciones, mis historias, mis vivencias. Este concierto en Murcia va a estar plagado de versiones y de cosas de L.A., y más sorpresas.

¿Qué formato traes? ¿Quiénes son tus compinches?

Me traigo al trío. Es una maravilla. Son dos músicos muy solventes. Está Sergio, que arregló todas las cuerdas, y está Juanmi, el batería de Cristina Rosenvinge, de Russian Red?, es amigo mío de hace muchos años, musicazo hipersolvente con el que casi creamos el repertorio a tiempo real. Vamos como moviendo esa cosa orgánica que va variando; nos permite improvisar. Que la gente se prepare, porque va a ser muy divertido.

¿Te has planteado algún objetivo con esta gira, por ejemplo ampliar el círculo de seguidores de L.A. en territorios aún por explorar?

Sí, pero la idea inicial este año era estar mucho tiempo en casa, así que lo de pasear por aeropuertos se ha reducido bastante para mí... Así que Latinoamérica y demás es algo que me estoy planteando para el año que viene, para hacer una escapadita. Pero, por ahora, eso es algo que tengo en espera.

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