26 de octubre de 2019
26.10.2019
La Opinión de Murcia
Entrevista

Analizamos 'Nunatak y las flores salvajes' tema a tema con ellos

Adrián Gutiérrez y Gonzalo Ruiz, vocalista y guitarra de la banda: "La cultura del pelotazo nunca deja hueco para la empatía"

25.10.2019 | 20:56
Analizamos 'Nunatak y las flores salvajes' tema a tema con ellos

'Nunatak y las flores salvajes' es el título del cuarto capítulo de la aventura musical de la banda cartagenera, que ayer desveló en plataformas digitales sus nuevas canciones y esta tarde estará en El Corte Inglés de la ciudad portuaria firmando discos y ofreciendo una primera escucha de los temas en directo

La banda cartagenera Nunatak publicó ayer Nunatak y las flores salvajes, cuarto disco de su ascendente carrera, grabado en AMA Estudios y producido por Raúl de Lara, con quien ya compartieron aventura en Nunatak y el Tiempo de los Valientes. En esta ocasión, Adrián Gutiérrez y los suyos, que han contado con la participación de Jorge de Second, Pepe Ludeña y los auroros de Rincón de Seca, avanzan hacia un sonido en el que destacan mucho las bases rítmicas y las armonías vocales, dando un gran paso adelante con las guitarras, que han ganado peso y energía. Se podría decir que le han cogido el punto a la riqueza instrumental y de estilos; de hecho, tal vez sea su disco más variado.

El álbum llega precedido de cuatro adelantos. La idea era anticiparse a la edición física, y puede que eso haya restado algo de encanto al disco, pero al final la secuencia del álbum pone las cosas en orden, y revela que Nunatak y las flores salvajes es mucho mejor de lo que parecía. Una frase exquisita como: «Si el destino no me cuenta entre los aptos, que la mediocridad me acepte en su regazo, con el alma herida y el valor intacto», bien podría ser un buen resumen de lo que la banda quiere reflejar con estas flores salvajes: «En la perfección no se esconde la verdad, ni la belleza, sino que lo hace en lo propio, en lo imperfecto», señala el vocalista. Un disco tan honesto y valiente, un paso más en la evolución artística de Nunatak, que les va a proporcionar el gran salto que merecen. Hablamos con Adrián y Gonzalo Ruiz (guitarra), que esta tarde ofrecerán junto al resto del grupo una firma de discos y showcase en el Corte Inglés de Cartagena (19.00 horas).


Pese a estar grabando el disco, habéis hecho un montón de festivales. Ha debido ser un verano agotador.

Gonzalo Ruiz: Sí, la verdad es que hemos tenido que hilar fino para cuadrar todas las fechas con las sesiones de grabación... Ha sido un verano intenso, y otoño sigue igual. Al final, entre grabación, lanzamiento del disco y preparación de la nueva gira, estás liado casi un año, y eso sin contar los conciertos en sí...

Sentís que en este nuevo disco habéis dado un paso adelante. ¿En qué ha consistido?

Adrián Gutiérrez: Desde dentro hay una especie de 'teoría de la relatividad' en la que todo va un poco más lento de lo que pudiera parecer desde fuera. Seguimos siendo un grupo en desarrollo, pero, eso sí, cada vez más experimentado y maduro. En este disco hemos tenido que cumplir unas fechas muy exigentes, y hemos sudado la camiseta para llegar. Con todo y con eso, creo que es un discazo, a la altura del anterior, y que, si bien es más arriesgado y ecléptico, es también continuista en nuestra forma de entender un disco con empaque, redondo y repleto de historias que emocionan.

¿Estamos ante una nueva etapa de Nunatak? ¿Aún miráis hacia atrás para no perder vuestras referencias?

A. G.: Siempre. Los orígenes más acústicos, folk e ingenuos de aquel primer EP siguen ahí. Quizá no sean protagonistas o estén intrincados en el ovillo de capas que tejemos en cada canción, pero siguen aderezando el resultado final e incluso brotan en temas como Viento del sur.

El título continúa poniendo delante el nombre del grupo. Esta vez sigue con Las Flores salvajes . ¿Qué ha motivado el título? ¿Con este cuarto se cierra la saga literaria?

G. R.: Lo de poner el nombre del grupo delante es ya por no romper la tradición. Somos presas de nuestros propios guiños [Risas]. Por tanto, no creo que de momento haya motivo para romper la saga..., ¿o sí? Respecto al título del disco, siempre comento que en estos tiempos tan manufacturados nos parecía muy inspirador el concepto de autenticidad, de imperfección, de naturalidad y de ser sincero con uno mismo por encima de tendencias, corrientes o presiones externas. Pongo el ejemplo de siempre: es como esa flor que nadie ha plantado y nadie espera, pero destaca en medio del campo de girasoles, no por su belleza u olor, sino por su propia naturaleza. Esta heterogeneidad sincera se ve reflejada en el disco, donde cada canción tiene identidad propia por encima de un estilo bien definido o acotado.

Jorge, Pepe Ludeña..., pero la que más sorprende es la colaboración de los auroros del Rincón de Seca... ¿Cómo se os ocurrió?

A. G.: Recuerdo cuando supe de los Auroros por primera vez, yendo en coche de camino a casa de mi chica. Ella vivía en el Rincón de Seca, pedanía que tiene justo al entrar un mural con el texto grabado: 'Cuna de auroros'. Me llamó mucho la atención, y ella me explicó en qué consistían. Desde entonces, en varias ocasiones me había visto tentado de buscar una colaboración, pero no encontrábamos la canción ni la historia adecuada para una colaboración así. Entonces el año pasado me mudé a la huerta, y de ahí surgió un tema, Hijo de la tierra, que anda entre el neo-blues, el pop y el rock, y que pone en el centro a los hombres y mujeres que trabajan la tierra de sol a sol, que nunca se quedan sin batería, que están desconectados de las cosas superfluas, conectados a la tierra, a la vida. Todo este caldo de cultivo creativo era perfecto para la colaboración, y qué mejor que las voces graves y vívidas de los Auroros de Nuestra Señora del Rosario del Rincón de Seca para cantarle a la tierra.

¿Ha quedado en un segundo plano la reivindicación ecologista, o la seguís incluyendo en vuestro último disco?

A. G.: ¡Para nada! Sigue siendo parte de nuestra esencia, pero no siempre llega la inspiración suficiente o la historia perfecta para hablar de ecologismo. Somos un poco permeables a nuestros estados de ánimo, y en este disco hemos hablado más de relaciones personales que en todos los demás juntos, y eso hace que otros temas pierdan protagonismo. Aun así, en Viento del sur hablamos de naturaleza, de la codicia y el egoísmo miope de quienes nos gobiernan, y de cómo la cultura del pelotazo nunca deja hueco para la empatía y la sostenibilidad.

¿Qué expectativas tenéis con este álbum?

G. R.: Con el paso del tiempo hemos ido evolucionando individualmente y como banda. Esta inquietud se nos nota también al componer y grabar; tenemos una tendencia masoquista a salirnos constantemente de la zona de confort. De momento no sabemos hacerlo de otra forma. Tenemos muchas ganas de tocar los nuevos temas, son un soplo de aire fresco incluso para nosotros. Yo tengo muy buenas expectativas. Nos lo vamos a pasar todos muy bien.

En Todas las campanas habéis apostado por bajar revoluciones. ¿De qué habla? Por cierto, Adri, has firmado un vídeo de animación. ¿Qué tal la experiencia?

A. G.: Todas las campanas habla de las relaciones que pasan la barrera de los fuegos artificiales y las mariposas en el vientre, y se adentran en la madurez, en la absoluta complicidad. Relaciones que se enfrentan a nuevos desafíos, nuevas aventuras en un camino lleno de dificultades e ilusión, en el que todo se transforma con el tiempo y las cosas vibran con otra luz. En cuanto a la animación, tenía muchas ganas de embarcarme en un proyecto ambicioso, y la verdad que han sido muchas horas de verano animando e ilustrando, pero ha merecido la pena; estoy contentísimo con el resultado. Es una canción especial, que habla de alguien muy especial, y tanto música como vídeo debían estar a su altura.

Mi gran virtud tiene más madurez en las letras, estribillos redondos, producción ochentera... ¿Cuál era el referente en la producción de Las flores salvajes ?

A. G.: Pues no ha habido un referente único, hemos tenido muchos. Hemos dividido el disco en cuatro partes, cuatro pasajes de un mismo viaje, y podríamos decir que hay influencias de composición y producción distintas para cada uno de ellos, pero con un hilo conductor en forma de guitarras con más garra, letras más precisas y personales, y melodías de voz más elaboradas, más mimadas, con más alma. La primera parte es más continuista y muestra un Nunatak más El tiempo de los valientes: canciones más pop aderezadas con esa producción cruda en las guitarras. En la segunda parte, la épica, los medios tiempos y las melodías desgarradoras toman el protagonismo con tres canciones que bajan el tempo para coger carrerilla y ganar capacidad de sorprender y emocionar. La tercera parte abre una puerta más innovadora en Nunatak, donde el blues y el rock se suben a la mesa y nos permiten sacar la fuerza, la rabia y la caña que llevamos dentro y no siempre podemos expresar. Ya he ganado cierra este disco, desde una perspectiva electrónica, con el uso de samplers, atmósferas evocadoras, vocoders y una producción muy cuidada que vierte una sensación de paz sobre la palabra 'epílogo'.

Viento del sur –doce cuerdas, voces a capela– contrasta con los exuberantes arreglos de Todas las campanas , llena de épica. A mí me recuerda un poco a la balada de Easy rider . ¿Qué inspiró esa canción?

A. G.: A nivel producción somos unos enamorados del folk de los sesenta-setenta, y quisimos darle esa producción y arreglos vocales propios de bandas como America o Crosby, Stills, Nash... Es una canción muy sencilla, pero con un mensaje ecologista y reivindicativo muy potente, y tuvimos súper claro desde el principio que queríamos un tema descapado, que pudiera acompañar a Solos, en nuestras partes acústicas de los directos.

El Mar Menor se muere. ¿Qué os parece? ¿Qué podéis hacer para evitarlo?

A. G.: Triste, tremendamente triste. Como bien tú sabes, el Mar Menor siempre ha sido un tema importante para nosotros, y desde que colaboramos con ANSE con nuestra querida 'entrada verde' para recaudar dinero para la recuperación de una laguna en la UCI ha llovido mucho, y nunca peor dicho. Las causas y los responsables siguen siendo los mismos. Hace falta agachar el lomo, arremangarse de una vez, y tener el valor de acometer el cambio estructural que necesita el Mar Menor. Desde agricultores, a políticos, desde empresarios a ciudadanos, todos los actores implicados deben sentarse, dialogar, ceder y llegar a acuerdos, todo ello con una presión social, con gente en la calle apretando y exigiendo soluciones, responsabilidades y un plan sostenible para el Mar Menor. Por todo ello aprovecho para apoyar y pedir el apoyo a la movilización 'SOS Mar Menor' del 30 de octubre en Cartagena, donde estoy seguro que un mar de gente saldrá a la calle para exigir un plan de emergencia duradero para nuestro Mar Menor.

¿Cuál es la gran virtud de Nunatak?

A. G.: Creo que la perseverancia. Somos muy cabezones, y aunque nos hacemos mayores, las familias crecen y cada vez todo se hace más cuesta arriba, seguimos creyendo en Nunatak, seguimos creyendo en nosotros, en que tenemos algo que contar, en esas 'flores salvajes' que brotan cada día y no necesitan ser perfectas para ser preciosas.

Analizamos tema a tema el disco con ellos:

1. Quiero que arda

 
Habla de relaciones que se rompen, que se agotan, y que por mucho que intentemos salvarlas, ya están marchitas. Está basada en experiencias propias, y escrito desde el alma.

2. Créeme

Quisimos hacer una canción con garra que fuera un grito de ánimo. Es como un mensaje que nos mandamos a nosotros mismos diciendo: «Sigue apretando». Tiene algo de autobiográfico, y su conclusión está cargada de positivismo.

3. Mi gran virtud

Me encanta el sonido de las guitarras y esa letra tan extensa y directa... Creo que hemos conseguido un estribillo súper potente, que marca un poco la idea de producción del disco en cuanto a guitarras crudas mezcladas con melodías más pop. Creo que esta canción marca un poco la evolución de nuestro sonido en este disco.

4. En tu nombre

Junto a Todas las campanas, bien pudieran representar buena parte de la evolución de nuestro sonido. Hablamos de nuestra visión de la masculinidad, de la paternidad, y nos preguntamos qué demonios significa eso de «ser un hombre de verdad».

5. Viento del sur

Es una fábula en la que un habitante más, de un bosque más, habla en primera persona. El ser humano le ha arrebatado todo lo que tiene, e incluso algo más. Busca respuestas en el viento que le ayuden a seguir adelante, con el alma rota, pero con la determinación del bosque que renace de sus cenizas una y mil 
veces.

6. Todas las campanas

Creo que es mi canción favorita del disco. Aparte de una temática que es tan especial para mí, he trabajado la melodía con muchísimo mimo. Es realmente difícil de interpretar, e incluso llego a la nota más alta hasta la fecha en un tema de Nunatak. Estoy seguro de que va a ser uno de los momentos más intensos y preciosos para mí en directo.

7. Hijo de la Tierra

Aparte de la temática, del sonido y de todo lo que ya hemos comentado en esta entrevista sobre Hijo de la Tierra, me gustaría destacar la valentía de los Auroros de Nuestra Señora del Rincón de Seca por prestarnos sus voces y su campana, y atreverse a cruzar la frontera que nos separaba, entrando en un estudio con una actitud envidiable. Fue una tarde mágica de verano. Aún recuerdo la sonrisa en la cara de uno de los auroros más ancianos –a la vez los más difíciles de contentar...– al ver cómo el tema iba cogiendo forma, y cómo sus voces y nuestra música se iban fundiendo.

8. Coge mi mano

Es una canción directa, cargada de ritmo, de la energía y el ánimo que te dan las cosas verdaderamente importantes y de las que necesitas tirar cuando la vida te aprieta las tuercas y no te da respiro. Habla de un momento muy personal de nuestro guitarrista que coincidió con su reciente paternidad.

9 Criminal de guerra

Esta canción, más ruda y un tanto creepy, es un pequeño desahogo ante ciertas actitudes socio-politicas que, por nuestra manera de ver el mundo, nos parecen un sinsentido, una vuelta al pasado, y que pretenden tirar por tierra parte del camino recorrido.

10. Ya he ganado

Es un tema muy especial, producido entre la casa de Adri en la huerta y el estudio de Rául de Lara, con un trabajo preciso y artesano que no terminó hasta encontrar el sonido deseado. Contiene una de las frases más desgarradoras a la vez que preciosas de este disco: «Si el destino no me cuenta entre los aptos, que la mediocridad me acepte en su regazo, con el alma herida y el valor intacto», que bien podría ser un buen resumen de lo que queremos reflejar con estas 'flores salvajes': que en la perfección no se esconde la verdad, ni la belleza, sino que lo hace en lo propio, en lo imperfecto, en lo salvaje.
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