23 de octubre de 2019
23.10.2019
La Opinión de Murcia
Museos

El Mubam, nuestro Prado

El director de la pinacoteca madrileña, Miguel Falomir, visita Murcia para presentar oficialmente el retrato de Isidoro Máiquez que pintó Goya en 1807 y que ya puede visitarse en el Museo de Bellas Artes

22.10.2019 | 21:31

Insistieron mucho los representantes de la instituciones involucradas en que El Prado no es solo 'propiedad' de los madrileños; en que quienes acuden a él durante sus viajes a la capital no son meros turistas. «El bicentenario del Prado –cuyo patronato lleva celebrando con un programa especial de actividades desde el pasado año– es algo que os atañe a los murcianos, puesto que también es vuestro museo, es el museo de todos», señaló ayer Miguel Falomir, director de la prestigiosa pinacoteca, durante un acto celebrado en el Mubam. Y lo cierto es que, desde este martes, lejos de ponerle comillas a esa afirmación, a orillas del Segura esta idea se siente cada vez más real. Por un lado, por la visita del propio Falomir, que tal y como recordó el director de la Fundación Cajamurcia, Pascual Martínez, cuenta con una agenda más que atareada –este fin de semana recogía en Oviedo el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2019 y, apenas unas horas antes de presentarse en la Región, inauguraba una muestra en Madrid–, por lo que su presencia ayer en el Mubam fue reiteradamente agradecida por los agentes participantes, y, por otro, especialmente, por el motivo de su visita, claro: la exposición en el Museo de Bellas Artes del retrato que Francisco de Goya pintó en 1807 del actor cartagenero Isidoro Máiquez.

Durante un mes –hasta el 17 de noviembre, apenas un par de días antes de la fecha oficial del citado bicentenario–, las paredes del Prado se encontrarán en un rinconcito del Mubam, en una pequeña pared –privilegiada, eso sí– a la que desde ayer da lustre uno de los más grandes artistas que ha dado este país, un pintor universal y, consecuentemente, uno de los creadores más cotizados del planeta; es solo una pieza, pero suficiente como para que su presencia convierta esta muestra en uno de los eventos pictóricos del año en la ciudad. El préstamo obedece al programa De gira por España –la acción quizá más relevante con la que la pinacoteca madrileña celebra su bicentenario, junto al programa El Prado en la calle, que se inauguró este verano en Cartagena–, consistente en la cesión de una pintura «de especial relevancia» por un período de un mes a diferentes museos elegidos entre «los mejores del país», uno por cada comunidad y ciudad autónoma (a excepción lógica de la capital).

En cuanto a la obra seleccionada para mostrar en el Mubam –propuesta por Cultura, según dejó entrever la consejera Esperanza Moreno, también presente durante el acto–, apenas hubo dudas, según apuntó Falomir. «Allá donde hemos podido –porque no siempre ha sido posible...–, hemos querido hacer un guiño al lugar donde acudíamos. Desde luego teníamos claro que los artistas que debían figurar en este proyecto eran los que conforman la columna vertebral del museo: está Rafael, está Tiziano, está Rubens, está Velázquez, también Sorolla, y está evidentemente Goya. Y en el caso de Murcia teníamos claro que debíamos traer a este cartagenero ilustre, del cual, por cierto, el año pasado se cumplieron 250 años de su nacimiento y el año que viene se cumplirán 200 de su fallecimiento», recordó el director del Prado, para quien la cercanía con el 'modelo' era algo que podía tener «un interés adicional» para los murcianos, «aparte del interés principal que tiene estar delante de la obra maestra».

Y es que se da el caso de que, por ejemplo, el Museo Casa Natal de Jovellanos, en Gijón, podrá disfrutar a partir del próximo mes, como es pertinente, del retrato que el aclamado pintor aragonés dedicó al escritor, jurista y político Gaspar Melchor de Jovellanos, y, por ejemplo, el Museo de Bellas Artes de Castellón ya acogió a principios de año una obra del valenciano Joaquín Sorolla: Chicos en la playa. Parece evidente, pues, la elección del retrato de Isidoro Máiquez como préstamo en la Región; retrato, por cierto, que ya visitó el Mubam –junto a otras sesenta y tantas pinturas sacadas directamente de los fondos de la pinacoteca nacional– hace algo más de una década gracias a la exposición El retrato español. De Goya a Sorolla, de la iniciativa 'Prado itinerante', que visitó Murcia en 2007.

«Ejecutada por Goya justo antes del estallido de la Guerra de la Independencia española, en 1807, esta obra fue pintada en un momento en el que la fama de Máiquez estaba en todo su esplendor después de haber sido becado por el Gobierno para formarse en París de la mano del célebre François-Joseph Talma y como director del Teatro El Príncipe en Madrid», detalló el historiador valenciano, que apuntó además que esta pieza se enmarca en una categoría «muy particular» de la producción artística del maestro de Fuendetodos: el 'retrato de amigos'. «Goya era capaz de verter en sus lienzos sus sensaciones hacia aquellas personas con las que desarrolló una afinidad personal. Pensad que este cuadro es prácticamente contemporáneo de La familia de Carlos IV (1800), y si los comparamos, uno se da cuenta la cercanía y el cariño que transmite el retrato de Máiquez frente a..., bueno, esa imagen distante e incluso perplejidad que se manifiesta en el retrato del monarca y su corte», explicó Falomir, quien, al término de la presentación, no dudó en visitar las instalaciones del Mubam para contemplar su colección. De hecho, el director del Prado recordó, en su empeño de transmitir esa idea de que la pinacoteca es «el museo de todos» –objetivo principal de este proyecto–, que en este momento son más de 3.000 las obras que el Prado 'muestra' fuera de su sede; ocho de las cuales se encuentran en el Museo de Bellas Artes de Murcia. «Sé que en otros tiempos hubo más, pero confío en que ese número se acreciente de nuevo», aseguró Falomir.

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