07 de septiembre de 2019
07.09.2019
Toros

Javier Orozco se lleva el único trofeo

Impresionante ganado de José Escolar, que regresaba a Calasparra tres años después

06.09.2019 | 22:08
Javier Orozco se lleva el único trofeo

En el segundo de su lote, volvió a salir a toda mecha, alargando los brazos y lanceando hasta sacarse el toro a los medios. Con la muleta tuvo que fajarse en una faena de poder a poder, llegando incluso a momentos de arte en unos exquisitos derechazos a un novillo que fiel a su condición le buscaba las zapatillas a cada momento. Concluyó de pinchazo y medio. Tuvo ovación, aviso y vuelta al ruedo por su cuenta, y protestada.

Le comió el terreno el primer novillo de Orozco, hasta que el rondeño se lo sacó a los medios. Tardó en acudir al caballo, pero cuando lo hizo entró con ganas. Faena muy artista de Javier, que se dio cuenta que usando el 'pico de la muleta' no llegaría el triunfo, tras componerse bajó la mano y darle temple y gusto a los derechazos y en el toreo al natural, siendo muy aplaudido por el respetable dejando buena impresión, al igual que hiciera recientemente en Blanca. Concluyó de estocada trasera, consiguiendo un apéndice.

En el siguiente estuvo breve pero lúcido, ante un novillo que a punto estuvo de ir tres veces al caballo, pero a su condición de bravucón. En la muleta se volvió andarín, lo que provocó una faena aprotellada sin ningún tipo de fuste. Concluyó con pinchazo y estocada trasera con multitud de descabellos.

Ignacio Olmos, el que completó cartel, estuvo a merced del novillo durante la suerte del capote. El burel mostró mayor codicia que sus hermanos, arrancándose en largo en varas. Con la franela, el de Mora de Toledo se mostró con dudas y tan solo pudo dibujar un par de derechazos y algún natural suelto sin llegar a acoplarse con el nivel del novillo. Terminó siendo protestado por el público, que aprobó a su rival en el arrastre, después de haber sufrido un bajonazo.

Lo más reseñable, del que cerró plaza, fue la impresionante presencia del novillo de Escolar. Olmos estuvo aseado con el capote. En varas estuvo apunto de derribar al caballo y después en la muleta el toro apuntó la condición de querencia a tablas, y aunque el novillero lo intentó no pudo sacarle ningún muletazo de relieve, por lo que opto por el acero dejando media estocada en lo alto que fue suficiente para mandar al enorme novillo al desolladero.

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