07 de agosto de 2019
07.08.2019
Teatro

Els Joglars prescribe humor como antídoto contra los "fanatismos"

La veterana compañía catalana rinde esta noche homenaje en el Festival de San Javier al pintor y dramaturgo Santiago Rusiñol y atiza al procés

06.08.2019 | 17:54

El humor como antídoto contra los fanatismos nacionalistas sobrevuela en Señor Ruiseñor, que la compañía Els Joglars presenta esta noche en el Auditorio Parque Almansa de San Javier con la figura del pintor y dramaturgo Santiago Rusiñol (1861-1931) como hilo conductor y el independentismo catalán de telón de fondo.

«Las patrias son universales, sin egoísmos y sin fronteras», reflexiona el actor Ramón Fontseré sobre el trasfondo de Señor Ruiseñor, el último montaje de la compañía catalana que, como es habitual, es uno de los grandes atractivos del programa del Festival Internacional de Teatro, Música y Danza de la localidad. En Cataluña «no nos alquilan», parafrasea a Josep Pla con humor y en referencia a la ausencia de contratos en la comunidad autónoma donde nació esta compañía hace más de cincuenta años.

La patria del arte, añade Fontseré, «es la de la verdad, virtud y belleza», rasgos que acusó sobremanera Santiago Rusiñol, de familia burguesa, quien además de poeta fue un dramaturgo en lengua castellana a quien Josep Pla (1897-1981) bautizó como «destructor de fanatismos» a través de una personalidad culta, lúcida, abierta e incluso bohemia.

El montaje, con un elenco completado por Pilar Sáenz, Dolors Tuneu, Xevi Vilá, Juan Pablo Mazorra y Rubén Romero, «pretende confrontar ese mundo con la triste realidad de ahora», en alusión a la ausencia de libertad de conciencia y de opinión de la que a su juicio adolece gran parte de la ciudadanía catalana.

Frente a un discurso independentista catalán, en opinión de Fontserè falseado y tergiversado según los casos para trenzar un relato sesgado, la figura de Rusiñol esgrime el espíritu liberal de quien escribió en catalán, se sintió español y cultivó amigos entre sensibilidades culturales, políticas y sociales opuestas.

El actor, dramaturgo y director teatral de Els Joglars insiste en que concibe el arte como «un lujo barato» que «incendia la inteligencia de los demás» para «ayudar a ver la realidad con otros ojos». Y, por ello, el humor ácido e inteligente, recurrente en la historia de la compañía catalana para deslizar sus análisis y esgrimir críticas, «es un antídoto contra los fanatismos y encaja muy bien con nuestra forma de entender el teatro», precisa por su parte la actriz Dolors Tuneu. Tuneu desliza, no obstante, un mensaje de esperanza confiada en el poder de redención que tiene el arte como revulsivo «para que la sociedad sepa reaccionar», en este caso frente «a los populismos y nacionalismos en auge».

Lo local «es lo más universal que hay y el teatro no debe dar respuestas sino formular preguntas. ¿No es lo mismo que ha pasado hace ya mucho tiempo con el teatro?», tercia Alberto Castrillo-Ferrer, responsable de la dramaturgia y escenografía en este montaje. Eso sí, el actor aragonés aclara que la misión de Els Joglars es la de «aportar un grano de arena», ofrecer puntos de vista para formular una reflexión, en ningún caso adoctrinar al espectador llevándolo por un único camino.

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