25 de mayo de 2019
25.05.2019
Hombres G

"Bucear en ese inmenso océano que es la música, en busca de un tesoro, sigue siendo apasionante"

"Nosotros pasamos de modas; ya en los ochenta lo hacíamos y por eso nuestros clásicos no suenan antiguos"

24.05.2019 | 21:48
"Bucear en ese inmenso océano que es la música, en busca de un tesoro, sigue siendo apasionante"
Lugar: Plaza de Toros, Murcia.
Horario: Hoy, 20.00 horas.
Precios: 25/45 euros.

La gira de presentación del último disco de la banda madrileña, Resurrección, trae de nuevo a Summers y los suyos hasta Murcia, donde encabezan el cartel de esta noche en la Plaza de Toros, que también contará con las actuaciones de Danza Invisible y El Sótano del Doctor en una noche de lo más ochentera.

«Cien por cien Hombres G», así definen los fans el nuevo trabajo de estos fieras del directo, que llevan casi cuarenta años subidos a un escenario. Y ellos están pletóricos con el resultado, porque han hecho la producción, las letras y la música. Después de tanto tiempo sin publicar nada de estudio, podría haberles dado por cambiar, pero han permanecido fieles a su estilo. Casi tres generaciones les contemplan y ahí siguen, con las mismas ganas de liarla, de ser rebeldes y de recordarnos, una y otra vez, que fueron grandes desde el principio, aunque algunos en España se lo reconocieran tarde. Como cada año por estas fechas, Hombres G actúan esta noche en Murcia –en un concierto en el que les acompañarán Danza Invisible y El Sótano del Doctor–, y por eso hemos estado charlando de nuevo con su cantante, David Summers.


Lo vuestro no es normal: treinta y siete años después de vuestro debut seguís llenando conciertos como el primer día. La mayoría de grupos veteranos no pueden decir lo mismo. ¿Qué le dais a vuestro público para que os sea tan fiel?

No lo sé... ¿Canciones bonitas?

En Murcia, como en otros muchos sitios, el concierto de Hombres G se ha convertido en el punto de encuentro de varias generaciones, y eso pocas bandas lo consiguen? ¿Disfrutan más los padres o los hijos?

Yo creo que disfrutan igual, aunque de distinta manera: los padres, con esa satisfacción que da la nostalgia, y los hijos, con esa primera y enorme ilusión de la llegada de la música a sus vidas. Es muy bonito.

En vuestro nuevo disco se aprecia un punto más de madurez en las canciones y en los arreglos, pero? ¿es más difícil crear melodías nuevas cuando ya has compuesto tantos clásicos?

Bueno, es igual de apasionante. Se trata de bucear en ese inmenso océano que es la música con la esperanza de encontrar algún que otro tesoro. Es una búsqueda constante.

Al otro lado del charco sois toda una leyenda. En el Vive Latino de hace un par de años reunisteis a 85.000 personas cantando al unísono vuestras canciones. Después de tanto tiempo sobre los escenarios, ¿cómo se vive algo así?

La verdad es que la de aquella noche fue una experiencia inolvidable. Habíamos tocado otras veces delante de decenas de miles de personas, pero nunca les habíamos visto cantar y saltar a todos a la vez. Recuerdo especialmente el rugido justo antes de salir; les dije a los chicos: «Hoy la vamos a liar».

En febrero recibisteis la Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes de manos de los reyes por vuestra contribución a la cultura española, dentro y fuera de nuestras fronteras. ¿Qué supuso para vosotros este reconocimiento?

Fue un honor inesperado y un placer recibirlo de manos de nuestros reyes, unas personas encantadoras, por cierto.

En vuestra primera etapa, desatabais la locura, pero también provocabais cierta envidia... ¿Pensáis que el reconocimiento a vuestro trabajo llegó tarde?

Claro, somos españoles. Un español tiene que trabajar muy duro durante veinte o treinta años para que los demás españoles reconozcan su esfuerzo y mérito. No me quejo –ha sido un camino apasionante–, pero en América nos adoran desde el principio...

Doce discos y cerca de cuatro mil conciertos en toda vuestra carrera y cuando subís a los escenarios el público sigue viendo a cuatro colegas que sólo quieren pasándoselo bien; no habéis perdido esa naturalidad después de tantos años. ¿Cuál es vuestro secreto?

No hay ningún secreto, es que es verdad que nos lo pasamos muy bien. Nos encanta la música, viajar por el mundo y solo nos importa lo esencial: nuestras canciones y la reacción que producen en los fans.

¿Es posible que vuestro fans también agradezcan que no os hayáis 'vendido' a otros géneros musicales, que os hayáis mantenido fieles a ese estilo fresco y natural de los Hombres G?

Nosotros pasamos de todo eso –géneros y ritmos de moda–, solo hacemos lo que nos gusta. Ya en los ochenta pasábamos de los sonidos y peinados que se llevaban entonces, por eso nuestras canciones clásicas no suenan tan antiguas.

Anécdotas habréis vivido miles, sobre todo cuando en los ochenta os perseguían las fans hasta los hoteles. Ahora parece que al éxito le acompaña cierta tranquilidad?, ¿o no? ¿Alguna curiosidad que os haya sorprendido en este siglo?

Todo es más tranquilo ahora, menos mal... Con esta edad no lo llevaría igual, pero todavía de vez en cuando entra alguna adolescente llorando al camerino a la que tengo que tranquilizar, tipo padre...

¿Notáis como vuestro público ha ido madurando con vosotros?

Nuestro público va creciendo, es un abanico de edades que está entre los 15 y los 55 años, dos y hasta tres generaciones de gente maravillosa que solo quiere pasarlo bien y disfrutar de la música.

Volviendo a vuestro último trabajo, Resurrección : ¿De qué os sentís más orgullosos una vez terminado y presentado en directo?

Nos encanta la producción –que la hemos hecho nosotros–, las letras y las emociones, pero, sobre todo, que la gente me diga: «Es cien por cien Hombres G».

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