13 de mayo de 2019
13.05.2019
Entrevista
Literatura

Francisco E. Pino: "Cuando el cuerpo de una persona se convierte en una cárcel, hay que ayudarla"

"No somos enteramente libres al tomar una decisión, hay todo un entorno alrededor que afecta", declara

13.05.2019 | 04:00
El autor Francisco E. Pino.

Escritor. Nacido en Cieza, es autor de varios textos de literatura dramática y acaba de publicar por primera vez una novela, 'Obituario', en la que habla de la probable regulación social de la eutanasia y el suicidio asistido.

Si hay un debate que, existiendo desde hace años, recientemente ha vuelto a ser actualidad, ese es el de la eutanasia. El sonado caso de Ángel Hernández ha reabierto la polémica sobre la regulación del suicidio asistido, un problema social sobre el que gira la novela Obituario, del ciezano Francisco E. Pino. Una obra en la que el escritor –autor de obras de teatro y, durante años, pintor– habla del futuro de la muerte y del presente de la vida, de las cosas buenas que la rodean, como el amor y la compasión, abordándolas, incluso, con tintes de humor. Un hilo argumental centrado en la muerte que busca ser un clamor a la vida, o al menos, a la vida digna.

Esta es la primera vez que publica una novela. ¿Cómo se siente?
Muy bien. Esta es una novela que viene de un texto dramático que publiqué con la Editora Regional de Murcia hace bastante tiempo, cuando ya se planteaba el tema del suicidio asistido y la eutanasia. Hace ya tiempo, creo que fue sobre el 2003 o el 2005.

Han pasado más de diez años y este tema sigue estando de actualidad.
Sí, sigue estándolo.

Cuénteme mejor qué van a encontrarse los lectores de Obituario.
A través de una historia humana, la novela proyecta el mundo de hoy hacia un futuro próximo con una regulación social de la eutanasia.

¿Por qué este tema?
Al principio, cuando escribí la obra dramática, me dijeron –y yo mismo vi– que el planteamiento tenía una novela. Entonces, después de unos años, me puse a ello. Me lo empecé a tomar en serio hace tres años. Esto parte de una pregunta que me hice en un momento: '¿Cómo será el futuro de la muerte que nos aguarda?'. Aunque ahora pueda parecer, por las noticias, algo nuevo, en realidad es recurrente. Y creo que hasta que no se resuelva seguirá volviendo el debate.

Sé que la eutanasia es un tema delicado, pero, ¿cuál es su opinión al respecto?
Yo soy partidario de la eutanasia, pero siempre con matices. No es una cuestión fácil, ni mucho menos. Hay que legislar, siempre con muchas precauciones porque es un tema muy complejo.

Exacto, es muy complejo, comprendo que existe gente que no está a favor de su aprobación para que no se den lagunas en las que algunos asesinatos se hagan pasar por suicidio asistido. ¿Cree que podría llegarse a regular un tema tan delicado?
Yo no soy ningún experto, soy solo un literato provincial [Risas]. Ahora bien, creo que hay que legislar siendo consciente de que es complicado, porque hay situaciones en las que tendrán que tenerse en cuenta ciertos matices. En Obituario, yo plasmo un paisaje de fondo, unos pabellones geriátricos, donde la muerte no sería ni mucho menos digna, todo lo contrario. Hay oscuras fuerzas que podrían aprovechar esto para hacer negocio, o a saber. Decir absolutamente 'sí' o 'no' a la eutanasia es como decir 'siempre' o 'nunca'; es absurdo, hay que ver cada caso. Lo que sí es cierto es que, cuando el cuerpo de una persona se convierte en una cárcel donde es insoportable vivir, lógicamente hay que ayudarla.

Recientemente ha habido un caso muy sonado que ha destapado el debate y hace que su novela esté de plena actualidad: el de Ángel Hernández, que ayudó a morir a su mujer, que padeció esclerosis múltiple durante 30 años.
No se puede consentir que una persona que ha hecho un acto de amor como ese pase la noche en un calabozo o se le pueda implicar por una cuestión de violencia de género. Eso es brutal.

¿Se posiciona usted en Obituario?
En principio yo he hecho una obra de creación, ni siquiera pensaba en una obra de tesis. La literatura no resuelve ningún problema, su función es plantearlo. Yo la asocio a un tribunal, tiene que hacer las preguntas pero es el jurado quien toma la decisión. Yo me posiciono, pero con muchas dudas. Y la cuestión de la novela es plantear las dudas que pueden surgir en el futuro, que son muchas.

¿Como cuáles?
Se ve un panorama un poco extraño, ahora mismo con el tema de la eutanasia, o en cuanto a la gestión sanitaria. La pirámide se va invirtiendo y son muchos más los mayores que los que nacen. Creo que hay expertos en gestión sanitaria que advierten que es en los últimos meses de nuestra existencia cuando gastamos los dos tercios de los recursos sanitarios que consumimos a lo largo de nuestra vida; entonces, ya hablan de la necesidad de un cambio de modelo para que este uso se revierta, porque para ellos empieza a ser insostenible. Es bastante alarmante, y quizás un cambio hacia una inversión en una sanidad de investigación y prevención de la enfermedad antes que del mantenimiento y prolongación de la salud del tiempo de vida que nos pueda quedar debería ser algo para plantearnos.

La muerte es, sin duda, un tema delicado y que se evita en las conversaciones. Quizá no debería ser tan tabú...
Efectivamente.

Al ser un tema tan intenso, ¿Obituario es básicamente un drama, o tiene tintes de optimismo?
Es un drama, pero tiene puntos de humor y siempre está una esperanza. También hay mucho de compasión, partiendo de lo que decía Borges, que somos parte de una misma penuria. En la humanidad, todo lo que se comparte se hace más llevadero. Como la jugarreta que nos hace la hermosa vida con la muerte, esta historia que siempre acaba mal.

Entonces, aunque Obituario lleve la muerte por bandera, busca hacer un clamor a la vida, o al menos, a la vida digna.
Exacto. La trama argumental es la eutanasia, pero hay muchas más cosas. Las relaciones de pareja, el desamor, la poesía, la dignidad individual a la hora de tomar decisiones.... Una de las cosas que más me ha interesado a la hora de hacer la novela es saber cómo las decisiones de cada uno influyen en los demás. No somos enteramente libres al tomar una decisión, hay todo un entorno alrededor que participa de la misma y que afecta.

Desde que presentó la novela hace un mes en su tierra, Cieza, ¿cómo está viendo su recepción? ¿Está siendo buena la acogida?
Parece que sí. No sé si es por obligación de la amistad, pero me dicen que gusta mucho.

Hablando más de usted, de su trayectoria profesional, he visto que ha escrito muchas piezas para teatro.
He escrito bastantes, pero con suerte desigual. He sido un dramaturgo sin escena [Risas].

Nunca es tarde...
Bueno, sí, pero ahora estoy más metido en el relato.

¿En qué género se siente más cómodo trabajando?
Quizá mi trayectoria haya insistido más en el teatro, en esa cosa tan antigua como es la literatura dramática. Pero ahora mismo, en la narrativa, estoy bien.

Entonces, ¿sus próximos proyectos van a estar enfocados hacia el relato? ¿Tiene algún trabajo en marcha?
Supongo que sí. Tengo por ahí una novela escondida en un cajón y tendré que retomarla de alguna forma.

Y, además, es pintor.
Bueno, fui. Dicen que nunca se deja de ser lo que se fue, pero yo creo que sí, que lo fui. Es una etapa ya pasada.

¿Nunca ha desarrollado un proyecto que haya implicado ambas disciplinas, pintura y escritura?
La verdad es que no.

Podría ser interesante, para más adelante...
Sí, pero quizá en colaboración con alguien.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

Neomotor

Toda la información sobre el mundo del motor

Conoce las últimas tendencias y las novedades en coches, motos y la industria automovilística.