12 de mayo de 2019
12.05.2019
Música

Pianos en la calle: partituras en clave de sol murciano

La iniciativa volvió ayer a Murcia en una jornada especialmente marcada por un calor propio de verano

12.05.2019 | 04:00
Pianos en la calle: partituras en clave de sol murciano

Como principal novedad, el claustro de la Umu acogió la interpretación de una pieza musical durante 18 horas seguidas

Las teclas blancas y negras de un instrumento con uno de los timbres más bonitos del mundo musical vuelven a conquistar la ciudad de Murcia. La iniciativa 'Pianos en la calle' repite un año más en la capital del Segura en una jornada de música bajo un sol más propio de agosto que de principios de mayo, aunque siempre propio de Murcia.

Y es que, a pesar de las sillas dispuestas al pie de los escenarios, el público se agolpaba en los pequeños espacios desde los que poder disfrutar de buena música, a buena sombra. Una calurosa jornada que no impidió que 600 músicos se acercaran, a lo largo del día, a los distintos pianos repartidos por las plazas del Cardenal Belluega y Santa Eulalia, la avenida de la Libertad, el paseo de Alfonso X El Sabio y el antiguo cuartel de artillería a interpretar distintas obras –con inscripción previa, claro–. Así, aficionados y profesionales, entre ellos, Marina Kan, David Malusá o Manos Kitsikopoulos, participaron ayer en este evento que, iniciado en 2016, ya alcanza las cuatro ediciones.

'Vexations', 840 veces

La principal novedad que ha traído consigo este año 'Pianos en la calle' ha sido el original concierto que ofrecieron 48 profesores del Conservatorio de Música de Murcia de la pieza Vexations (1893) en el claustro de la Merced de la Universidad de Murcia (UMU), nunca antes interpretada en la ciudad y con una particularidad: la obra se tocó desde las 6.30 de la madrugada hasta las doce y media de la noche, durante 18 horas ininterrumpidas. "Tenemos que hacer cada uno 16 vueltas, durante 20 minutos, y al hacer el cambio de pianista los oídos de los asistentes no pueden notarlo", comentaron ayer a esta Redacción Antonio y Ramón, coordinadores de esta propuesta, quienes explicaban que, cada vez que se tocaba la partitura completa, el intérprete debía pulsar un botón que contabilizaba las veces, para alcanzar el número exacto de repeticiones, 840: "Es el requisito, tiene que ser 840 veces exactas. Es, junto con la de 'tocar muy lento', la única indicación que dejó el compositor Erik Satie", declaraban.

Una pieza para adentrarse en el jardín interior de la Merced, escucharla y dejarse llevar. "La pieza tiene un efecto completamente de mantra, te sientas ahí y te adormeces un poco", analizaban los encargados de añadir esta novedad que complementa una jornada que, cada año, invita a disfrutar y vivir la música.

Minipianos para los miniprodigios

Los prodigios de la música más jóvenes de la Región también pudieron disfrutar de un área especialmente destinada a ellos en la plaza Julián Romea. Así, dentro de un recinto con vallas coloreadas se encontraba un pequeño estudio de música improvisado con una amplia variedad de pianos y otros instrumentos, como panderetas, una batería y xilófonos, pero con una particularidad: todos eran de pequeño tamaño.

 
De esta forma, durante todo el día, cientos de familias llevaron a sus niños amantes de la música a la céntrica plaza, algunos para demostrar sus habilidades y otros  para dar sus primeros tecleos en un piano; una ocasión para conocer a futuras promesas musicales. 
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