20 de marzo de 2019
20.03.2019
La Opinión de Murcia
Entrevista
Escritor y guionista

Agustín Martínez: "Cuando uno pasa de novela a guion no debe aferrarse en exceso a lo que tenía en el papel"

El lorquino asegura que la adaptación de 'La caza. Monteperdido' es "muy parecida" a lo que se había imaginado

20.03.2019 | 04:00
El lorquino Agustín Martínez posa en la Avenida de la Libertad.

Televisión Española estrenará "muy pronto" el thriller La caza. Monteperdido, una miniserie de ocho capítulos basada en un best-seller del lorquino que nació como una ficción seriada, pero que acabó convertida casi por casualidad en una novela. Ahora, cuatro años después, RTVE está a punto de "cerrar el círculo".

En la que para muchos es la era dorada de las series, las cadenas españolas no se han querido quedar al margen; y lejos de apostar por sitcoms castizas, durante las últimas temporadas –una o dos, no muchas más–, la acción y el thriller han vuelto a nuestra pequeña pantalla con producciones de éxito como Matadero, La casa de papel o El embarcadero. Atresmedia y Movistar+ han encabezado esta pequeña revolución seriada, pero ahora es 'la pública' la que pretende seguir la estela del grupo de cabeza con una producción que haga olvidar los reducidos índices de audiencia de sus últimas apuestas para el prime time. Se trata de La caza. Monteperdido, un thriller psicológico de final cerrado, dirigido por Salvador García Ruiz y Álvaro Ron, y basado en Monteperdido, el best-seller internacional del lorquino Agustín Martínez, que, además de ejercer de autor de esta escalofriante historia –la desaparición de dos niñas en un pequeño pueblo del Pirineo español y la vuelta a casa de solo una de ellas, cinco años después–, se ha puesto a los mandos del equipo de guionistas de la serie. Hablamos con él ante su inminente estreno –todavía no hay fecha oficial– y con motivo de la premiere del episodio piloto que el pasado 12 de marzo tuvo lugar en Madrid.


Cuando hablé con usted hace un par de años, por la publicación de La mala hierba, me dijo que su primera novela, Monteperdido, nació casi por casualidad y del proyecto de una miniserie. De aquello hacen ya cuatro años y, ahora, por fin, parece que va a cumplir con su razón de ser; al menos con su razón de ser primigenia.
[Ríe] Sí, se ha cerrado el círculo, digamos. Es cierto que, cuando la empecé, la planteé como es ahora: como una serie de ocho capítulos, pero en aquel momento me parecía muy complicado poder llevarla a televisión; o, al menos, hacerla como yo entendía que había que hacerla. Por eso acabé haciendo la novela. Afortunadamente, ahora se ha dado la posibilidad de llevarla a la tele como es debido y en ello estamos.

¿Y está ilusionado? Porque también me dijo, cuando le pregunté si le gustaría que alguna de sus novelas fuera llevada a la tele o al cine, que era algo que le encantaría, pero que había que tener un poco de calma...
Sí. Bueno, como yo antes que novelista ya era guionista, sé que estos proyectos requieren un tiempo, y sobre todo paciencia. A veces ves que están cerca pero, por circunstancias, no terminan de salir; así que he aprendido que hasta que no empieza la cosa a rodar... Aquello de no vender la piel de oso antes de cazarla [Risas]. Es muy difícil levantar una serie, interviene mucha gente, hay mucho dinero invertido..., y conseguir que todos esos elementos cojan el camino adecuado es complicado. Pero bueno, al final, como te digo, con paciencia, creo que hemos conseguido hacer la serie adecuada.

Y, desde que TVE le confirmó la producción, ¿cuánto tiempo ha estado gestándose este proyecto? ¿Desde cuándo lleva trabajando en esta adaptación?
Pues la adaptación ha sido bastante rápida porque, desde el momento en que TVE cogió el proyecto y me dijo: "Adelante", hasta hoy, no ha pasado ni un año. El trabajo de pasar de novela a guion lo he tenido que hacer más o menos rápido, pero era relativamente sencillo porque, aunque Monteperdido tenga ya cuatro años, no he dejado de trabajar en ella por las diferentes traducciones, ya que siempre que algún país compra los derechos se revisa, se corrigen cosas, etc. Y ya pues, después de eso, nos embarcamos en el rodaje, la postproducción...

¿Y en algún momento, desde que salió la novela, pensó que quizá nunca llegaría a la pequeña pantalla, o en esos tres años de standby mantuvo la esperanza de que en algún momento le llegaría la oportunidad?
Si te digo la verdad, cuando salió la novela, sí que hubo un momento en el que nos lo planteamos [que no saldría], pero una productora compró los derechos y había que esperar el momento adecuado. Pero bueno, no tenía ni mucha esperanza ni poca, sabía que en algún momento surgiría la oportunidad, y como no es una historia muy pegada a la actualidad, simplemente era cuestión de esperar a que entrara más gente en el proyecto y se ilusionara como nosotros.

Por supuesto, encabeza el equipo de guionistas. Después de trabajar en otras ficciones seriadas de éxito como Sin tetas no hay paraíso y Crematorio, ¿cómo es trabajar en su propio producto? ¿Supone un punto extra de responsabilidad para usted?
Pues sí que tiene un punto extra de responsabilidad. Ya te digo que, para mí, trabajarla y pasarla a guion no era difícil porque, en el fondo, Monteperdido siempre ha tenido una estructura audiovisual detrás que a lo mejor en La mala hierba no está tan presente; pero es verdad que, mientras lo hacía, existía esa pequeña presión. Uno ya tiene una serie de lectores a los que se debe y, afortunadamente, a la hora de desarrollar la serie he tenido la suerte de intervenir mucho durante todo el proceso, tomando decisiones sobre prácticamente todo, no solo de guion, así que he estado muy metido. Pero también es lo que uno quiere, ¿no? Controlar su historia para que se parezca lo más posible a lo que uno tiene en la cabeza. De todas formas, para hacer la adaptación tiré también de otros cuatro guionistas porque, primero, son muy buenos, y porque tampoco quería encerrarme en mi propia visión de la historia. Creo que me vino muy bien tener gente a mi lado que aportara cosas nuevas en el paso de la novela a la serie. Hablo de Luis Moya, Antonio Mercero, Jorge Díaz y Miguel Sáez, cuatro pedazos de guionistas que han sido fundamentales a la hora de desarrollar La caza. Monteperdido.

Y qué me cuenta de la serie, ¿con qué ingredientes han cocinado estos ocho capítulos? ¿Qué cree que tiene para enganchar a los telespectadores?
Pues yo creo que hay varios elementos que pueden funcionar muy bien de cara al público, la verdad; en parte, muy parecidos a los que ya tenía novela. Creo que es una historia que es muy de piel, que es fácil sentirse identificado con lo que está pasando: dos niñas que desaparecen misteriosamente y, a los cinco años, solo una de ellas regresa a casa. Y ya no solo con la investigación policial, sino con cómo esas familias encajan, en un caso, el regreso de su hija, y, en otro, el sufrimiento que supone para ellos ver que una de las niñas ha vuelto pero que se sigue sin saber nada sobre qué pasó con la otra. Entonces, creo que son sentimientos muy fácilmente reconocibles, que es muy fácil identificarse con los padres, con esa niña que ha vivido cinco años fuera del mundo, con los habitantes de ese pequeño pueblo que están marcados por lo que ocurrió... Y, bueno, por otro lado, la base de este tipo de historias: hay tensión y giros de guion, obvio, pero sobre todo unos personajes que son muy de verdad; La caza. Monteperdido no es una serie de clichés, de fórmula. Por otro lado, para mí uno de los requisitos innegociables era rodar en los Pirineos, porque es un lugar que tiene mucha presencia, y creo que es una de las bazas de la serie. Hemos estado casi dos meses en Benasque y creo que le da mucha personalidad al ambiente.

¿Y cómo es eso de ver su propia novela en una pantalla? Porque imagino que no todo será como en principio lo había imaginado...
Pues la verdad es que es muy parecido, muy parecido [Ríe]. Uno, de todas formas, tiene que asumir que cuando ha hecho una novela y ésta pasa a cine o a televisión está cambiando de registro; es otra historia, y tampoco hay que aferrarse en exceso a lo que tenías en el papel. Digamos que, para mí, teniendo en cuenta que la serie es muy fiel y que prácticamente todo lo que ocurre en el libro aparece en pantalla, lo importante era conservar su espíritu, aquello que te decía de los personajes, y creo que se ha conseguido. Recuerdo un momento mágico, antes de empezar el rodaje, que nos reunimos con todos los actores para hacer unas pruebas de vestuario, maquillaje y peluquería, y, de repente, los vi a todos ellos caracterizados como los personajes de Monteperdido y, no sé, tuve muy buenas sensaciones; vi que encajaban, que eran ellos, y yo tengo muy claro que una serie se construye a partir de los actores, así que supe que íbamos por buen camino.

Ya que les menciona, ¿cómo ve al cast, más allá de su caracterización, claro?
Cumplen de sobra, para mi gusto. Hay que esperar a ver cómo lo encaja el público, pero el primer feed que vas recibiendo tras la premiere, también por gente de fuera que ya ha visto el primer capítulo, coincide en que llama mucho la atención la actuación de prácticamente todo el elenco; nos dicen que están "muy bien". Y eso es fantástico porque es una serie muy coral –como la novela– en la que cada personaje tiene su momento y en la que todos lo defienden muy bien, desde la verdad. Pero no solo Megan Montaner, Alain Hernández y Francis Lorenzo, el trío protagonista, que está espectacular, sino también los secundarios, que están al mismo nivel.

Como decía, el pasado martes tuvieron la premiere del primer capítulo, pero todavía no hay fecha de estreno. ¿Puede darnos una aproximación de cuándo la tendremos en pantalla, o es preguntar demasiado?
No puedo, porque ni yo lo sé [Ríe]. Sabemos que será muy pronto, que estamos ya a las puertas, pero no te puedo decir más.

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