10 de marzo de 2019
10.03.2019
La Opinión de Murcia
Entrevista
Representación teatral

María Casal: "El teatro es el típico enfermo grave que nunca se termina de morir"

"No se puede reír uno de todo, pero hay cosas que parecen muy serias y que, en el fondo, no lo son tanto", declara la actriz

10.03.2019 | 04:00
La actriz madrileña María Casal.

Actriz, directora y dramaturga. La intérprete madrileña llega esta tarde a Cehegín para presentar su obra Te he dejado un pollo en el horno, una sucesión de monólogos, pequeñas escenas y sketches en los que estará acompañada por Marisol Rolandi y María José del Valle.

La actriz madrileña María Casal aterriza hoy en  Cehegín para presentar la comedia Te he dejado un pollo en el horno. Tres actrices –para quince personajes– y ochenta minutos "trepidantes" de un humor, "unas veces sencillo y, otras, surrealista, pero siempre rápido y fulminante", serán los ingredientes principales de un espectáculo que ofrece once historias disparatadas en cuatro obras breves y siete monólogos. "Nuestros más oscuros pensamientos al servicio de la risa, tres látigos ingeniosos que te darán la paliza más traviesa y pícara que nos permite nuestra voz, la voz del teatro", señala la intérprete. Lo hará a las 20.30 horas en Casa de Cultura, y las entradas oscilan entre los 10 y los 12 euros.
 
 
Tres actrices sobre el escenario, quince personajes... Va a ser una hora y media trepidante.
Pues sí, porque interpretamos a quince personajes que no tienen nada que ver unos con otros, y nosotras, las actrices, también somos muy distintas... Somos tres intérpretes con personalidades y energías muy diferentes, lo que hace que, sobre el escenario, haya mucho contraste y personajes para todos los gustos: más descaradas, más simpáticas, maliciosas€, hay un poco de todo.
 
Explíqueme: ¿Cómo está estructurada la obra?
Entre sketches, monólogos y escenas son once situaciones. Empezamos con un programa de radio, un homenaje que quería hacer a un medio que siempre apoya muchísimo al teatro. Después tenemos una pequeña comedia, con dos mamarrachas, una mujer tan lista que no para de decir tonterías... En fin, mucha variedad. El hilo conductor es, de alguna manera, una actitud ante la vida, aquello de decir: "Vamos a divertirnos un rato, hagamos un poco lo que queremos", y como somos buenas te dejamos un pollo en el horno [Risas].

Además de una de las actrices, es la directora y autora de Te he dejado un pollo en el horno. ¿Cómo fue crear los personajes?
En principio íbamos a ser cuatro, iba a estar Ascen López también con nosotras, pero le surgió otro trabajo y al final tuvimos que ser tres. Lo de hacer sketches y monólogos ya lo hice en Tremendas; luego hice Lobas –que era una obra... 'entera', al uso–, y luego vino esta. Además, el pasado 9 de febrero estrenábamos en Valladolid el nuevo trabajo que estamos girando en España, Ballenas asesinas. Por su parte, Te he dejado un pollo en el horno surge haciendo un poco encaje de bolillos. Era complicado juntar a tres actrices de la misma edad y que pudieran estar relacionadas, y este formato nos daba una oportunidad para que las tres nos luciéramos haciendo personajes cómicos y, sobre todo, interpretando papeles muy diferentes los unos de los otros: unos son más realistas, otros son muy surrealistas y otros, directamente, muy payasos.

Ya que hablaba de ella, tengo entendido que la acogida por parte de la crítica de Ballenas asesinas ha sido muy buena.
Sí. Y la acogida por la crítica es muy importante, por supuesto, pero la verdad es que a nosotras –o, al menos, a mí– lo que más nos importa es la reacción del público. Cuando el público se ríe con algo que hago o que he escrito yo es muy gratificante y bonito; pensar que algo que has creado tú en tu casa sea recibido por la gente y que, por un ratito, consiga que se olviden de sus problemas es algo maravilloso.

¿Cómo definiría la comedia femenina?
Mira, yo creo que cuando uno se quiere reír de las cosas, primero tiene que empezar por reírse de sí mismo. También creo que debemos reírnos de las "cosas importantes", porque a veces un drama horroroso, cuando pasa el tiempo o cambian las circunstancias, puede convertirse en algo hasta divertido de recordar, e incluso puede hacer que te des cuenta de que eso es lo mejor que te podía haber pasado. En el teatro –aunque no va exactamente de eso, es algo más liviano– también nos reímos de cosas profundas, como la soledad, el paso de los años, las arrugas, lo que pudo ser y no fue..., en definitiva, lo que nos pasa a todos en la vida. No se puede reír uno de todo, pero hay muchas cosas que parecen muy serias y de las que, en el fondo, sí que te puedes reír.

¿Qué ha sido de aquello de la primavera de los teatros?
Pues ha sido algo muy bueno por un lado, pero no sé si tan buena por otro... Ahora mismo la competencia es brutal, y eso es debido a la crisis; sobre todo en cine y televisión, donde, pese a la aparición de las plataformas de streaming, no hay tanto volumen de trabajo. Y con la falta de cine y televisión, los actores nos echamos al teatro. Madrid llegó un momento en el que se convirtió en un lugar de encuentro en el que había compañías de todos los tamaños por todos sitios. Para mí ha sido una suerte poder participar en este movimiento, donde todo el mundo tenía algo que decir y, en muchos casos, cosas muy interesantes que contar.

Volviendo a la obra que trae hoy hasta Cehegín, comparte escenario con Marisol Rolandi y María José del Valle. ¿Cómo se juntaron?
Pues nos llevamos muy bien, y lo bueno es que las he conocido como compañeras. A Marisol, en Hospital Central, y, a María José, en el Centro Dramático Nacional. Siempre me habían gustado mucho como actrices y quería contar con ellas; y la verdad es que la experiencia está siendo muy buena. Como nos dijo alguien que sabe de teatro, hacemos una trenza perfecta con tres mechones perfectos.

¿Por qué momento pasa ahora mismo el mundo del teatro? ¿Salimos de la crisis, vemos la luz al final del túnel?
El teatro es el típico enfermo grave que nunca muere. El teatro no se puede piratear. Ir a ver una experiencia teatral te puede gustar más o menos, pero te deja siempre la experiencia y algo que analizar detenidamente en casa. Además, el público no es el mismo cuando ve televisión que cuando va al teatro. Al final, el teatro siempre intenta cambiarte, que no seas el mismo cuando entras que cuando sales de la función, aunque no te guste.

Por último, María, ¿qué proyectos se trae entre manos?
Pues, como te decía, estamos con Ballenas asesinas y con Te he dejado un pollo en el horno. Ahora también una de nuestras compañeras ha empezado a grabar una serie, y espero que me llamen para hacer la tercera temporada de un trabajo que realicé el año pasado. El caso es, sobre todo, llegar al mayor número de sitios posible con nuestras obras, que estamos redescubriendo España y nos está encantando.
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