09 de febrero de 2019
09.02.2019
Entrevista
Soprano

Montserrat Martí Caballé; "Hay que olvidarse ya de aquella época en la que la ópera se veía como algo elitista"

"Cantar en escenarios pequeños da más miedo porque puedes ver las caras del público, pero también te permite comunicar mucho más", asegura

08.02.2019 | 20:17
Montserrat Martí Caballé; "Hay que olvidarse ya de aquella época en la que la ópera se veía como algo elitista"

La hija de la recordadísima Montserrat Caballé visita esta noche Calasparra con un programa mixto de ópera y zarzuela para el que estará acompañada por el barítono Luis Santana y el pianista Antonio López Serrano.

La soprano Montserrat Martí Caballé inaugura hoy la programación cultural del Ayuntamiento de Calasparra en el Auditorio Municipal. Hija del tenor Bernabé Martí y de la tristemente fallecida Montserrat Caballé, ofrecerá un recital de ópera y zarzuela en el que compartirá escenario con el barítono Luis Santana y el pianista Antonio López Serrano. Se trata así de una estupenda ocasión para disfrutar de estos dos géneros líricos y de presenciar en directo de la heredera de la gran diva de la ópera española.


En primer lugar: ¿Qué nos puede contar de esta peculiar gira que hoy llega a Calasparra?

Es un programa que, con el barítono Luis Santana y el pianista Antonio López, llevamos haciendo casi un año por diferentes rincones de toda España; además, está gustando mucho por lo variado que es, ya que mezcla arias y dúos de ópera, y también música española como la zarzuela. Allí donde hemos ido hemos tenido muy buena acogida, así que la gente lo está demandando bastante.

La Zarzuela, un género mal llamado 'género chico'.

Sí, de chico no tiene nada. Para mí es muy grande, y entraña una gran dificultad. No hay que menospreciarlo en absoluto.

Como decía, no estará sola: comparte escenario con el barítono Luis Santana y el pianista Antonio López Serrano. ¿Qué tal ha sido la preparación de este espectáculo?

Para mí es un poco como estar en familia; llevamos ya un tiempo juntos y, además, nos llevamos muy bien. La gente que acude a nuestros conciertos lo comenta después de los recitales, que ven la química que existe entre los tres. Cuando trabajas haciendo música con gente con la que te sientes a gusto, eso es algo que al final el público acaba notando. Y, aparte, tanto Luis como Antonio son grandes profesionales, de eso que no quepa la menor duda.

Pónganos un poco los dientes largos y adelántenos algunos temas de la selección.

Pues, por ejemplo, hacemos algún extracto de la ópera La Traviatta, de Verdi, y durante la primera parte interpretamos algunos temas de la canción italiana (Donizetti, Rossini...). En la segunda parte, hacemos canción española de Manuel de Falla y terminamos con algunos títulos muy conocidos de zarzuela; es verdad que entre barítono y soprano no hay cosas tan populares como podría ser entre un tenor y una soprano, pero hay piezas muy bonitas y que gustan mucho en nuestro repertorio.

La ópera llega ahora hasta las poblaciones más pequeñas, cuando hace unos años era muy complicado tener un programa así salvo que vivieras en Madrid o Barcelona. ¿Por qué momento pasa el género?

Creo que en los últimos años se han adaptado a los nuevos tiempos, e incluso en los grandes teatros han hecho abonos de temporada para que todo el mundo pueda asistir por diferentes precios. Aquella época en la que la ópera se veía como algo elitista creo que ya tiene que olvidarse, y creo que hay que trabajar entre todos para que acabe llegando a todos los públicos. De hecho, lo comentamos muchas veces: la acogida que tenemos en lugares igual más pequeños es realmente fantástica, sientes de verdad que la gente está muy agradecida y feliz de que vayas hasta allí y que la ópera sea cercana para todo el mundo. Además, añado que en todos los sitios donde hemos estado la gastronomía es fantástica, y en Calasparra estamos seguros de que también lo será [Risas].

Aunque la entrega siempre sea la misma, supongo que cuando llevas estas composiciones –preparadas en muchos casos para grandes escenarios– a lugares más íntimos, ustedes, desde el escenario, notan de otra manera el cariño de público.

La verdad es que cuando tienes una distancia importante entre el escenario y el público –porque hay una orquesta entre medias, en el foso– sientes al público más lejos; salvo cuando hay aplausos, claro. Este formato más íntimo nos da la opción de ver las caras de la gente, algo que también da más miedo para los cantantes, pero que a la vez te ayuda a comunicar de una manera mucho más cercana. De hecho, hay detalles como las miradas, o determinados movimientos, que en los escenarios más grandes son difíciles de percibir. En sitios más pequeños el público puede sentir hasta la respiración del cantante.

Para terminar, ¿cómo se presentan los próximos meses para Montserrat Martí?

Todo febrero lo tengo completo con estos recitales, y también tenemos un programa religioso montado. Además, realizo diferentes conciertos por toda la geografía española, y tengo una oferta para hacer un espectáculo en el Palau de la Música y, en abril, La Traviatta.

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