07 de octubre de 2018
07.10.2018
La Opinión de Murcia
Literatura

Lola López Mondejar: "La naturaleza siempre es confiable, nunca te falla"

Acaba de publicar su tercer libro de cuentos, 'Qué mundo tan maravilloso', para denunciar la fragilidad del entorno ante las agresiones del hombre

06.10.2018 | 22:27
La escritora y psicoanalista Lola López Mondejar.

«La naturaleza siempre es confiable, nunca te falla, siempre te consuela», es lo que opina la escritora y psicoanalista Lola López Mondejar, que acaba de publicar su tercer libro de cuentos, Qué mundo tan maravilloso, para denunciar la fragilidad del entorno ante las agresiones del hombre.

Editado por Páginas de Espuma, esta serie de once relatos habla del invisible hilo que une a los seres humanos, de las semejanzas que se comparten pese a las distancias culturales o temporales, y de la falta de conciencia de las nuevas generaciones sobre la grandeza, y vulnerabilidad, del universo.

La autora no oculta su pesimismo respecto al futuro. «Hemos creado una sociedad depredadora de los recursos y nuestros hijos no vivirán un mundo tan maravilloso como el nuestro», apunta López Mondejar, quien se lamenta de la «sordera» del hombre ante las «continuadas y duras» advertencias recibidas durante años sobre el cambio climático.

Qué mundo tan maravilloso es un canto a la espectacularidad de la naturaleza y a su generosidad con el hombre, según recalca su autora, porque un baño en aguas claras siempre reconforta o un valle verde, calma.

Ambientados en los Dólmenes de Antequera, la selva amazónica, los islotes vietnamitas de Ha-Long o las ruinas de Cumas, entre otros muchos lugares, los cuentos de López Mondejar se pasean entre civilizaciones y generaciones contemporáneas para hablar del amor y la pérdida, de la pasividad de los jóvenes y de la culpa paterna, y del abandono de uno mismo frente a quienes optan por tomar conciencia de su individualidad.

El libro arranca con Si empezásemos a pensar con el corazón, un breve cuento que la autora escribió tras sentir una «experiencia mística, pero laica» durante una visita a la Peña de los enamorados del citado pueblo malagueño.

Según reconoce, el «sentimiento oceánico» que vivió ante el peñón, donde la visión de jóvenes que repoblaban el monte se mezclaba con turistas y con restos arqueológicos, le desbloqueó en la crisis de escritura que atravesaba entonces al hacerle reflexionar, esa mezcla de imágenes y emociones, sobre el «hilo que une a los seres humanos».

López Mondejar reivindica las semejanzas entre los hombres y explica que escribió estos cuentos como un «canto a los lazos humanos, a los vínculos»: «Si sabemos lo que nos une por encima de lo que nos separa, si nos unimos, no desde el punto de vista amoroso, sino de forma solidaria, reflexiva, donde consideremos al otro como ser diferente, podremos poner solución» o al menos frenar, según la autora, el pesimismo sobre el futuro del planeta que ella augura.

Esta escritora murciana, que trabaja ahora en un ensayo sobre La fantasía de la invulnerabilidad, está convencida de que la actual «sociedad depredadora» es la responsable del cambio climático, y subraya, en sus críticas sobre la pasividad de las nuevas generaciones, que gran parte de culpa la tienen los padres porque «atraviesan el mundo derrochando recursos» y, en consecuencia, no pueden pedir a sus hijos que tomen conciencia del problema. Al igual que en toda su obra literaria –excepto en su primera novela, Una casa en La Habana–, los cuentos de Qué mundo tan maravilloso tienen a mujeres como personajes principales.

Se trata, según López Mondejar, de representar al género femenino en toda su extensión, con sus fortalezas, miedos, dudas y rabias. «No quiero que las representen los hombres porque en la literatura, en general, las mujeres están 'heterodesignadas' y aparecen poco definidas, como personajes planos, perfiladas en función del personaje masculino».

La autora, que emprende en unos días la gira de presentación de este nuevo libro, confiesa que su pasión por la naturaleza, adquirida de sus innumerables viajes por todo el mundo, se ha ampliado a raíz de estos cuentos porque surgieron en mitad de su «retirada de los seres humanos».

López Mondejar recuerda que esa crisis personal le llevó a refugiarse en las sensaciones que sentía en el contacto con la naturaleza, lo que aparece en muchas de las páginas de Qué mundo tan maravilloso a través de la historia de un viaje de mujeres valientes que disfrutan de la amistad, deciden sobre su cuerpo o salen adelante con sus hijos.

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