06 de octubre de 2018
06.10.2018
La Opinión de Murcia
Óbito

Muere Montserrat Caballé, la gran dama de la música

La soprano ha fallecido a los 85 años en el hospital de Barcelona en el que ingresó en septiembre

06.10.2018 | 08:27
Muere Montserrat Caballé, la gran dama de la música
Muere Montserrat Caballé, la gran dama de la música

La soprano Montserrat Caballé, considerada una de las mejores cantantes de la historia de la ópera, ha fallecido hoy en Barcelona a los 85 años, una pérdida que ha sido lamentada unánimemente tanto desde el ámbito de la música y la cultura como desde la esfera política y social.

La cantante, cuya salud era delicada desde hacía años, se encontraba ingresada desde mediados del pasado mes de septiembre por una dolencia que padecía desde hacía tiempo, y esta pasada madrugada ha fallecido en el hospital de Sant Pau de la capital catalana. El velatorio de la artista se abrirá este domingo a las 14.00 horas en el tanatorio de Les Corts de Barcelona, donde también tendrá lugar el funeral el próximo lunes día 8 al mediodía.

Montserrat Caballé ha sido una de las grandes voces líricas del siglo XX, la más universal de las cantantes de ópera españolas, una diva a la altura de mitos como Maria Callas, Joan Sutherland, Elisabeth Schwarzkopf o Renata Tebaldi, tanto por su calidad vocal como por su dominio de la técnica.

Montserrat Caballé, en una actuación en 1993 en la Opera Garnier de París con motivo de su 60 cumpleaños. AFP


A lo largo de sus más de 50 años de carrera, Caballé interpretó cientos de óperas y conciertos en los principales teatros de todo el mundo junto a las mejores orquestas y repartos, gracias a un repertorio que abarca cerca de 90 papeles correspondientes a más de 40 óperas.

Montserrat Caballé Folch nació el 12 de abril de 1933 en el barrio de Gracia de Barcelona, en el seno de una familia modesta, donde su madre le dio su primera formación musical que le sirvió para ingresar a los 11 años en el Conservatorio Superior de Música del Liceo con una beca.

Caballé se graduó en 1954 en una accidentada prueba final en la que llegó a perder el conocimiento, y tras titularse hizo su primer debut operístico con el papel de Serpina de "La serva padrona" en el Teatro Principal de Valencia el 27 de junio de 1955 con la Compañía de Ópera de Cámara de Barcelona, dirigida por Napoleone Annovazzi.

Tras unos años fuera de España, en los que cantó para las óperas de Basilea, Viena y Bremen, consolidando su carrera y su cada vez mayor prestigio, finalmente debutó en el Liceo de Barcelona el 7 de enero de 1962 en el papel de Arabella, de Richard Strauss, una interpretación recibida con entusiasmo por crítica y público.

El 20 de abril de 1965 sustituyó en el Carnegie Hall de Nueva York a Marilyn Horne en "Lucrecia Borgia"', con un éxito arrollador, que luego repitió, con "Fausto", en la Metropolitan Ópera de la misma ciudad.



Tras su actuación en el Carnegie Hall, The New York Times tituló: "Callas + Tebaldi = Caballé", lo que supuso un impulso definitivo a su proyección internacional e hizo que se multiplicaran las ofertas de grandes teatros y de discográficas para grabaciones.

Desde entonces, sus representaciones la llevaron a los más selectos teatros de ópera del mundo, como Scala de Milán, Staatsoper de Viena, Royal Opera House Covent Garden de Londres, Opera de París, Bolshoi de Moscú, Teatro Colón de Buenos Aires, Opera de San Francisco, Opera de Hamburgo, Opera de Múnich, así como a los festivales de Salzburgo, Aix en Provence, Glydebourne, Pesaro o Verona, entre otros.

Su voz se escuchó junto a las mejores orquestas y los más prestigiosos directores, entre ellos Herbert von Karajan, Leonard Bernstein, Zubin Mehta, James Levine, Claudio Abbado, Seiji Ozawa o Riccardo Muti.

En enero de 2012, el Liceu homenajeó a Caballé con motivo del 50 aniversario de su debut en el teatro barcelonés con una gala que contó con la presencia de numerosos compañeros de profesión y amigos de la soprano, como los tenores Josep Carreras y Juan Diego Flórez o el barítono Joan Pons.



Caballé recogió durante su carrera innumerables premios y distinciones, entre ellos el Premio Príncipe de Asturias de las Artes, recibido en 1991 "ex aequo" con otros grandes de la lírica española: Victoria de los Ángeles, Teresa Berganza, Pilar Lorengar, Alfredo Kraus, Plácido Domingo y Josep Carreras.

En la última etapa de su vida, Montserrat Caballé fue denunciada por la Fiscalía de Delitos Económicos, que la acusó de fraude fiscal por no haber presentado ante Hacienda la declaración de IRPF de 2010, alegando que era residente en Andorra, con lo que eludió tributar por los ingresos obtenidos en sus recitales y grabaciones.

Tras una inusual tramitación de la causa, en la que Caballé pudo eludir siempre acudir a dependencias judiciales, sus abogados llegaron a un acuerdo con la fiscalía por el que la cantante, tras devolver a Hacienda medio millón de euros, aceptaba una condena de medio año de prisión y una multa de 254.231 euros por fraude fiscal. El acuerdo fue ratificado por Caballé en 2015, en una declaración desde su casa por videoconferencia y a puerta cerrada.


"Española de pura cepa, pese a quien pese"


"¿Yo una diva, la última diva? Qué va. Cuando salgo a cantar soy la Montse y nada más", afirmaba próxima a cumplir 70 años, intactas tanto la ilusión como la esperanza de su juventud, cuando exclamaba: "¡Qué aburrimiento el relajarse, el vivir sin hacer nada!".

Su popularidad la llevó a encontrarse con figuras ajenas a la ópera, como el mismísimo Dalai Lama, con quien esta profunda creyente sostuvo una conversación sobre religión. "Me dijo que mi fe era casi tan grande como la suya, tanto no, pero casi", reía al recordarlo. No llegó a colaborar con Elton John, un deseo que manifestó en alguna ocasión, pero sí con Vangelis, Mecano y Freddie Mercury.

Caballé, en un homenaje en Madrid en 2013. AFP


Su popularidad la llevó a encontrarse con figuras ajenas a la ópera, como el mismísimo Dalai Lama, con quien esta profunda creyente sostuvo una conversación sobre religión. "Me dijo que mi fe era casi tan grande como la suya, tanto no, pero casi", reía al recordarlo.

Su propia salud le dio más de un susto. De hecho, en 2006 confesó que desde hacía veinte años tenía un tumor. "Por entonces, los médicos me dieron como máximo tres años de vida". Finalmente, resultó ser benigno y por eso empezó a llamarlo "mi pequeño amigo".

Quien se definiera como "española de pura cepa, pese a quien pese", comenzó su carrera en el quinto piso del Conservatorio del Liceo de Barcelona, cuyo nombre llevó con orgullo por todo el mundo, "aunque fuera con discos piratas". " Volver a casa es volver al Liceo", subrayaba.

Cantó sobre sus cenizas cuando el templo de la música catalana sufrió el asedio del fuego y con el elitista club masculino del Círculo del Liceo vivió otro sonado episodio de su andadura, al ser la primera mujer en presentar su candidatura como socia. "Una mujer es signo de paz", recalcó entonces la Premio Príncipe de Asturias, e insistió: "Serlo es tan noble como ser hombre y nos da prioridad por ser madres".

Fueron más de 50 años de carrera en los que coincidió con los más grandes, incluida María Callas, con quien mantuvo "una relación muy directa".

"Cuando hablaba conmigo no era la diva, sino María", señaló "La Montse", quien, como para reafirmar su autoproclamada modestia, reveló uno de sus grandes secretos: la respiración diafragmática sale "del mismo sitio" que se pone en movimiento "cuando se va al baño o uno se va a la cama con alguien", "y eso lo sabe hacer cualquiera".
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