06 de junio de 2018
06.06.2018
Entrevista

Burning: "Dejaremos el rock and roll de una manera trágica, no hay otra forma posible"

"Cuando estén totalmente vestidas y guapas las canciones sacaremos nuevo trabajo, pero a estas alturas ya no tenemos ningún tipo de prisa"

06.06.2018 | 08:20
Johnny Cifuentes.

El próximo sábado 9 de junio llega hasta Caravaca, dentro de la programación del festival Vaca Pop, la mítica banda de rock and roll Burning. No existe una formación en nuestro país con la longevidad de los madrileños, y nadie ha sobrevivido a ella mejor que Johnny Cifuentes. La aclamada banda de La Elipa –en la actualidad formada por el propio Johnny (voz y teclado), Kacho Casal (batería), Carlos Guardado (bajo, coros), Eduardo Pinilla (guitarra), Nico Álvarez (guitarra, coros), Maykol Slingluff (saxo) y Nico Roca (percusión)– será el principal atractivo de una noche en la que también actuará el guitarrista local Austin Slack con su banda y que promete ser histórica en la ciudad de la Cruz. De hecho, Cifuentes es claro en cuanto a su actuación de este fin de semana: «Tenemos muchas ganas de tocar en Caravaca, donde la banda tiene a muchos colegas. Esperamos hacer un buen show».

Una noche donde estarán presentes todos los grandes éxitos de la banda, como Jim Dinamita, Esto es un atraco, o Ginebra seca, ¿no?
Así es. Yo creo que no hay que privar a la gente, por muchos trabajos nuevos que tengas, de los temas clásicos de la banda; al fin al cabo mucha gente viene a nuestros conciertos simplemente para oír esas canciones ya míticas que se escribieron hace un montón de años... Y no es porque sean más buenas, sino porque fueron las primeras y aquello rompió moldes en su día. A la gente le encanta seguir escuchando ¿Qué hace una chica como tú en un sitio como éste? o Jim Dinamita. Pero es difícil hacer un repertorio con más de doscientas canciones grabadas; siempre que te bajas del escenario la gente te dice: «Joder, no me has tocado esta o la otra», y tienen que entender que en un repertorio de dos horas no caben todas, lógicamente.

Pero habrá también temas más recientes de vuestros dos últimos trabajos de estudio, Altura y Pura sangre.
Tratamos de meter, entre col y col, una lechuga, que se suele decir. Muchas veces la gente va demandando con miradas, con los gestos o con las emociones.

Seguro que tampoco faltarán vuestras versiones...
Nosotros somos muy ´stonianos´, y nos gusta siempre hacerles algún guiño; de los Rolling Stones o Chuck Berry siempre cae alguna, con lo cual el repertorio se convierte en algo muy atractivo. Tenemos unas sesenta canciones montadas, por lo que la banda va decidiendo según se vaya desenvolviendo el concierto.

Con más de cuarenta años de historia habéis conseguido permanecer fieles a vuestras raíces bebiendo del rock and roll clásico.
Te enamoras del rock and roll cuando eres joven y te dejas llevar. Lo mejor que nos ha podido ocurrir, por lo menos a mí, que soy un tipo de Carabanchel, ha sido conocer el rock and roll y dar el salto desde tu barrio a los escenarios y a todos estos sitios a los que nos ha llevado la carretera; esto creo que es inolvidable. Simplemente con recordar dónde estabas y cómo ha sucedido el viaje..., creo que no tiene comparación con ninguna otra cosa. Abandonaremos esto –la gente que tenemos el ´veneno´– de una manera trágica y dramática, no hay otra forma posible, porque esto sigue estando muy caliente y muy latente dentro de uno mismo.

¿Cómo fueron los inicios de la banda? ¿Cómo era por aquellos días el barrio de La Elipa?
El inicio fue muy salvaje, y el denominador común fue la música. Cinco pájaros que se encuentran y tienen gustos musicales muy cercanos y muchísimas ganas de cambiar sus vidas y salir del agujero. Estábamos dispuestos a todo. Piensa que había una dictadura de por medio, y nosotros elegimos el camino más salvaje, como diría Lou Reed. Nos subimos a aquella corriente del glam rock con muchas ganas, pero también con muchas dificultades, sobre todo a la hora de comprarse un instrumento; quien hubiera tenido entonces una guitarra Les Paul, un órgano Hammond o un batería Sonor... En definitiva, eran tiempos más complicados. Ahora es todo más asequible, puedes incluso grabar en tu casa con muy buena calidad. Pero la asignatura pendiente sigue siendo la misma: tener una buena canción. Por muchos medios que tengas, si no tienes una buena canción tienes un problema. Los comienzos siempre tienen esa dureza y esas asperezas, pero todo se suple con ganas y el salvajismo que se tiene a los dieciocho años.

¿Qué supone para Johnny Cifuentes el Cocodrilo [Rock Bar]?
Mi animal de compañía [Risas]. Cuando no estoy de gira me encanta bajarme al ´Coco´ y dar una buena sesión de lo que estoy escuchando en esos momentos; darle un poco de carne fresca a los parroquianos. El Cocodrilo lleva conmigo más de treinta años, para que veas que soy como esa canción de los The Doobie Brothers, un tren de largo recorrido [Long Train Running]. Quiero pensar que son islas, porque cada vez quedan menos garitos de rock and roll, y son casi lugares de peregrinación. Viene gente de todo el estado que simplemente quiere hacerse una foto con el ´Coco´ y pasar una buena tarde bebiendo cerveza fría y escuchando rock and roll. Tengo una vida que es tocar con Burning, pero cuando tengo tiempo libre no me voy a ningún otro bar de Madrid, me voy al Cocodrilo, que es donde está la música que yo amo y la gente que yo quiero. ¡Y birra como la del Coco no la encuentras en ningún sitio!

Mirando desde la perspectiva del tiempo, ¿cómo ha cambiado el mundo de la música?
No sabría enumerarte la cantidad de estilos o modas que he visto pasar. Entiendo a los chavales que comienzan a despertar su gusto musical y que se enganchan, digamos, a las modas que en ese momento se promocionan desde los grandes medios de comunicación. Luego, a medida que van pasando los años y te gusta la música, bien porque te dediques a ella o simplemente porque te enamoras de ella, al final vas afinando y vas dejando pasar esos rollos de las modas para quedarte con lo que de verdad te ha gustado. Tengo hijos y amigos que han pasado por todos esos procesos. La suerte que tuve yo es que me enamoré del rock and roll y no ha cambiado nada, no nos hemos movido de la baldosa y todo sigue vivo y vigente.

Vuestro último trabajo fue un directo en 2015 para conmemorar esos cuarenta años encima del escenario, ¿próximos trabajos?
Siempre se está inmerso en el proceso creativo; cuando estén totalmente vestidas y guapas las canciones sacaremos nuevo trabajo, pero a estas alturas ya no tenemos ningún tipo de prisa. De todas formas, no falta mucho; este mismo año aparecerá un nuevo trabajo de Burning, pero no se sabe si será a últimos de verano o de otoño. El disco esta muy adelantado, tenemos las canciones y falta terminarlo de grabar.

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